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¿Y si al final resulta que los coches eléctricos contaminan más que los de gasolina?

¿Y si al final resulta que los coches eléctricos contaminan más que los de gasolina?
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Es un runrún que acompaña desde hace tiempo a los coches alternativos, y ahora se plasma en el libro Green Illusions: The Dirty Secrets of Clean Energy and the Future of Environmentalism que firma Ozzie Zehner, un investigador sobre la ingeniería de la automoción y su impacto sobre el medio ambiente. ¿Contaminan más los eléctricos debido a su proceso de fabricación? Zehner así lo afirma.

Sus argumentos se estructuran en torno a tres patas: los materiales que se emplean en la fabricación de los coches eléctricos, la necesidad de usar baterías y la energía necesaria para mover los coches. Son tres aspectos que se mencionan habitualmente pero, ¿hasta qué punto es cierto eso?

Según Zehner, el sobrecoste necesario para obtener el cobre, el aluminio y las tierras raras no se llega a compensar durante la vida del coche. Por otra parte, las baterías y los componentes eléctricos no van a ser mucho más baratos en el futuro, porque ya están en un punto donde no hay maniobra para la reducción de costes. Y no, la energía necesaria para abastecer estos tragoncetes no saldrá gratis precisamente por una razón que ya se ve hoy por hoy: las energías renovables no dan para tanto.

Petrolero

Del apocalipsis de Zehner a la diversificación del producto

Por lo tanto, estamos ante un escenario en el que los materiales serán caros y costosos, amén de que la energía para las recargas no brotará de la nada, si hacemos caso de lo que nos dice Zehner. Hombre, aunque algunos aplaudirán estas palabras, lo cierto es que parece un poco apocalíptico, y quizá lo que ocurre es que Zehner lo mira todo de una forma demasiado absoluta.

Los hay que pensamos que la movilidad del futuro no será monolítica, como lo fue durante el siglo XX, sino adaptativa. Vamos, que en cada barrio, de forma localizada, se impondrá la forma de movilidad más conveniente para cada caso, porque al final lo que hará decantar verdaderamente la balanza es que la gente se pueda permitir comprar eso que se compra. Adiós a los tiempos del Cayenne al que luego no le cambiamos los neumáticos por falta de presupuesto.

Por poner algunos ejemplos a bulto, donde haya posibilidad de elaborar biocarburante sin ocasionar grandes desastres ecológicos o sociales, si es que eso es posible, así se hará. Donde quepan los eléctricos, habrá eléctricos. Y donde convengan más los híbridos, pues híbridos hasta que el carburante de toda la vida se ponga aún más insoportable a la hora de extraerlo. Es de suponer que por el camino irán surgiendo otras posibilidades.

Nikolaus Otto y Rudolph Diesel
Nikolaus Otto y Rudolph Diesel

Sustituir todos los coches de gasolina y gasóleo por híbridos o por eléctricos sería cometer un error del mismo corte que cuando se sustituyeron todos los eléctricos por coches movidos con derivados del petróleo; unos derivados que, además, se sacan de unos puntos muy concretos del planeta. Durante cien años el mundo entero ha pagado sobradamente esa penosa circunstancia.

Con la perspectiva de todo un siglo puesto en manos del oro negro, no sé si nos deberían quedar ganas de ir a por otro siglo de desgracias en nombre del oro… voltaico. Y tal y como sucedió con el petróleo, ahora quienes producen la electricidad dicen que no hay problema, que se puede abastecer a todo el parque automovilístico sin despeinarse. Claro, si mi negocio fuera ese y lo tuviera en el mercado bursátil también lo diría.

Conclusión: es mal momento para hacer demasiado caso a quienes hablan de forma más o menos enfervorecida, cuando no interesada, a favor de unas u otras opciones. A menudo este escenario me recuerda al que se produjo hace un par de décadas en otro ámbito, el de la electrónica de consumo, con los sistemas de vídeo: VHS, Beta, Vídeo 2000. Bueno, el V2000 duró un suspiro… de nueve años.

Cintas de vídeo Beta y VHS

Al final triunfó no el sistema de más calidad – el Beta, que se quedó en el ámbito profesional – sino el más sencillo y barato de producir, amén de los líos de licencias que hubo. Pero mientras no se decidió nada, las peleas iban que volaban, y menos mal que aún no teníamos internet. Que si saldrá este por tal causa, que si saldrá este otro por tal otra… Lo dicho: mal momento para decidirse.

Y, por cierto, al final lo que triunfó fue el DVD, que ahora ya hemos enterrado también. O sea, volviendo a los coches, que lo suyo es no encabezonarse demasiado, para empezar; y luego aceptar que tiremos por donde tiremos la opción ganadora también tendrá su fin, igual que ahora vemos venir el fin de los coches de gasóleo (y quien no lo vea venir tiene un problema de percepción).

En fin, este es un somero resumen de las afirmaciones sobre la idoneidad o no de seguir avanzando por el camino de los eléctricos, pero para un análisis mucho más pormenorizado sobre las palabras de Ozzie Zehner, no os perdáis lo que nos cuenta nuestro compañero McKiwen en Motorpasión Futuro. Por lo visto, no todo está tan claro como apunta el investigador norteamericano.

Vía | Motorpasión Futuro

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