La escasez de microchips amenaza la producción de Renault: este año dejará de fabricar medio millón de vehículos

La escasez de microchips amenaza la producción de Renault: este año dejará de fabricar medio millón de vehículos
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El Grupo Renault, que es el tercer mayor fabricante de coches en Europa, ha comunicado recientemente que, según sus previsiones, a finales de este año habrá dejado de fabricar medio millón de vehículos a consecuencia de la escasez de componentes que azota a la industria global con la que los fabricantes de vehículos llevan conviviendo todo el año.

Estos números se traducen en que Renault dejará de producir en 2021 uno de cada siete vehículos en comparación con 2019, cuando sus cifras de ventas se situaban en torno a los 3,8 millones de unidades. Además, acarrean consecuencias como los ERTE o los recortes de plantilla que ya se plantean en Francia.

Menos producción, reducción de costes y mayores márgenes

Renault
Luca de Meo, director ejecutivo de Renault

Las cifras de producción dejan al descubierto la afectación de la crisis de componentes y materias primas en la industria de la automoción española. En la primera mitad del año la fabricación de vehículos se había contraído un 21,6% respecto a 2019, antes de que a raíz de la pandemia de coronavirus se hundiera la producción.

La patronal europea de componentes (CLEPA, por sus siglas en inglés) estimaba en junio en medio millón los vehículos que se habían dejado de fabricar hasta entonces en Europa: los mismos que estima solo el Grupo Renault.

En el tercer trimestre del año Renault ya dejó de fabricar alrededor de 170.000 unidades y, aunque la crisis de semiconductores amaine, no hay tiempo material para recuperar las cifras antes de que finalice 2021. Estas pérdidas en producción se traducen en retrasos en las entregas de coches nuevos y, en algunos casos, incluso en la cancelación de pedidos.

En este sentido, hay esperanza para Renault, pues según el fabricante su cartera de pedidos se sitúa en “cifras récord respecto a los últimos años”. Y es que aunque sus existencias se cifran cerca de las 340.000 unidades en la actualidad (lejos incluso de los 470.000 vehículos en stock del año pasado a estas alturas del año) de poder cumplir con sus compromisos, tendría “casi tres meses de ventas aseguradas”.

Pero mientras que el fabricante tiene puestas sus esperanzas en los pedidos, su balance contable le está haciendo complicado capear el temporal: en el tercer trimestre de 2021 los ingresos de Renault han caído un 13,4 % hasta los 9.000 millones de euros y sus ventas a nivel mundial en el acumulado del año apenas superan los dos millones de unidades. En comparación con 2019, eso es un 31,8 % menos.

Por el momento, y como la mayoría del resto de fabricantes, el Grupo Renault prioriza la fabricación de vehículos que aportan mayor margen de beneficio y se centran en sus canales más rentables para la comercialización. Por ejemplo, en el tercer trimestre se elevó un 2,9 el precio medio de venta de los vehículos nuevos de la firma, lo que llevó a la compañía a mejorar sus ingresos en 260 millones de euros entre los meses de julio y septiembre.

Según ha afirmado la responsable financiera del grupo, Clotilde Delbos, en un comunicado, las medidas tomadas “para reducir aún más los costes” y maximizar el valor de la producción permiten a Renault confirmar sus objetivos para este año “a pesar del deterioro en el suministro de componentes”.

Pero entre estas medidas, para paliar las pérdidas del grupo en 2020 y lograr la ansiada recuperación, además de aumentar los márgenes de beneficio por vehículo se encuentran los recortes de miles de puesto de trabajo.

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