Se llama Peacemaker y no tiene nada que ver ni con el superhéroe de DC interpretado por John Cena en la serie de HBO ni con la apocalíptica montura de Bullet Farmer en 'Mad Max: Furia en la Carretera'. Aunque algo sí que comparte con el brutal hot rod de esta saga: es una suerte de autocaravana frankenstein altamente modificada que inspira terror por lo que se cuenta de sus creadores.
Es montura, y símbolo, de la comunidad religiosa Las Doce Tribus (The Twelve Tribes), a menudo señalada como secta, que nació a principios de los años 70 en Chattanooga (Tennessee) y cuyas comunas viven por todo el mundo. Hasta en San Sebastián tienen una de sus granjas. Aunque esta inmensa y curiosa casa rodante no ha llegado a tierras españolas: suele circular por Norteamérica acogiendo fieles.
Un monstruo retro sobre ruedas para captar incautos
En realidad son dos los Peacemaker, aunque se parecen mucho: una suerte de autobús camper distópico con aires steampunk. Ambos han nacido a partir de mastodontes fusionados, con un rústico interior en madera, varias plantas y en los que pueden pernoctar más de 20 personas.
Camper por fuera y granja hippie por dentro. El más moderno de los Peacemaker lo construyeron en 2005 uniendo dos autobuses de los años 50: un GMC Scenicruiser y un General American Aerocoach de 1949. Se extiende por encima de los 13 m de largo y firma más de 4 m de alto. Tardaron más de dos años y medio en construirlo.
La base es el Scenicruiser, que cortaron por la mitad, asentando el conjunto sobre su chasis. Del Aerocoach tomaron sus elementos de corte clásico, como las ventanas curvas o las claraboyas. Su mecánica no pertenece a ninguno de estos dos mastodontes: es un enorme bloque diésel Detroit Serie 60 de seis cilindros que suele embutirse en camiones pesados. La transmisión es automática, también de un vehículo donante diferente.
En su interior, alicatado en madera al estilo de las rústicas granjas donde viven los miembros de esta extensa comunidad cristiana fundamentalista, encontramos hasta tres pisos. Tiene un amplio salón abajo, habitaciones con varias literas convertibles en el segundo y más zonas de descanso en su tercera planta. Dispone de cocina en la parte trasera y un baño con ducha. Respecto al primero suma más comodidades, como un sistema eléctrico más avanzado, un generador, o aire acondicionado y calefacción independientes.
El Peacemaker original y un concierto de Grateful Dead. El primero de los Peacemaker, muy similar en estética y forma, está en circulación desde 1987. En su caso unió una autocaravana GMC de 1961 con piezas de un Aerocoah de 1950. Desde entonces ha recorrido más de 800.000 km llevando su palabra. Con orgullo comentan que va por su tercera capa de pintura, así como por su tercer motor y transmisión, además de "innumerables juegos de neumáticos".
En ambos encontramos carteles que indican su nombre, y junto a la puerta un "¡Bienvenido! ¡Pase, por favor!". Su denominación se acuñó en un concierto de Grateful Dead en 1989: comentan que los asistentes estaban a la gresca contra la policía y que fueron los miembros que viajaban en el bus los que consiguieron "pacificar" a las masas. Afirman que los agentes les felicitaron por ello.
Jornadas de sol a sol para construir los Peacemaker. Pese a esa bondad hippiesca que aparentan destilar los religiosos mesiánicos de Las Doce Tribus, se les relaciona con explotación infantil y maltrato, como han narrado algunos de los que nacieron en su seno y lograron escapar. También con delitos de racismo.
"El grupo pasó de ser una cosa hippie que molaba a convertirse en algo sectario, religioso y desquiciado", explicó uno de sus antiguos miembros a Daily Beast. Los niños viven aislados para "protegerles" de " la falta de respeto y la inmoralidad del mundo": no acuden a la escuela y son educados en los férreos límites de sus comunas.
La construcción del primer Peacemaker fue un buen ejemplo: se señala que varios miembros de la comunidad trabajaron sin descanso entre 16 y 20 horas al día para hacer realidad la casa rodante, en condiciones precarias y en una gélida nave sin calefacción. En general las jornadas de sol a sol son santo y seña de Las Doce Tribus, independientemente de la tarea.
"Una secta en toda regla". En España, un grupo de esta tribu de fundamentalistas se ha afincado en una granja en lo alto del monte Ulía, en San Sebastián. "Es una secta en toda regla porque aliena a las personas. Allí no tienes libertad de expresión, estás sometido las 24 horas del día y no puedes cuestionar nada. Se vive una especie de hipnosis colectiva que te lleva a perder la capacidad de tomar decisiones", comentaba uno de los miembros que escapó de la guipuzcoana granja a El País.
No dejan entrar a periodistas, como también es raro encontrar fotos del interior de los dos autobuses camperizados que circulan por EEUU parando en conciertos, festivales y encuentros espirituales cazando incautos.
Señalar que más allá de las comunidades tienen un estupendo emporio montado, incluyendo una cadena de restaurantes denominada Yellow Deli. Dos de sus sucursales están en la capital de Guipúzcoa, con una estética similar a la de los Peacemaker. "Servimos el fruto del Espíritu; el Espíritu que reúne a gente de todas las razas, edades y pasados diferentes a unirse por la causa del amor".
Imágenes | Las Doce Tribus
En Motorpasión | En los 70 no tenían que vaciar el WC químico de la camper: las autocaravanas quemaban y echaban la caca y el pis por el tubo de escape
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