Hoy para irte a pescar con tu camper necesitas medio garaje. En los años 50, esta caravana ya llevaba hasta barco incorporado

Fue una de las primeras caravanas en apostar por la fibra de vidrio y por un diseño integrado, cuando lo habitual seguía siendo el aluminio y la chapa

Caravana Con Barco Kom-Pak Sportsman
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Irene Mendoza

La historia del caravaning está llena de ideas excéntricas, pero pocas tan bien ejecutadas y tan adelantadas a su tiempo como la Kom-Pak Sportsman. A principios de la década de 1950, cuando viajar con caravana todavía era algo minoritario, una pequeña marca familiar en EEUU decidió unir dos mundos que rara vez se tocaban: el camping y la pesca.

Así nació esta caravana compacta de fibra de vidrio cuyo techo era un pequeño bote de pesca completamente funcional. Un concepto tan extraño hoy como lo fue entonces, y que explica por qué la Kom-Pak Sportsman se ha convertido en una pieza de culto.

Una caravana pensada para viajar y navegar

Fabricada en 1952 en Medford, Oregón (EEUU) por Kom-Pak Industries, esta curiosa camper nació de la idea de ofrecer una solución única a los aficionados al camping y a la pesca recreativa. Estaba construida íntegramente en fibra de vidrio, un material entonces experimental en el mundo de las caravanas, pero que permitía reducir peso y moldear formas mucho más fluidas que la chapa o el aluminio.

Su diseño aerodinámico buscaba integrarse visualmente con los coches familiares estadounidenses más populares del momento, especialmente los Ford como el Ranch Wagon, y reducir peso para facilitar el remolque. De ahí sus líneas redondeadas, volúmenes traseros y una estética claramente automovilística que hacía que caravana y coche parecieran un solo conjunto.

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Pero sin duda la gran protagonista era su cubierta superior. El “techo” era en realidad un bote de unos 3,6 m de eslora y alrededor de 60 kg, que podía sacarse hacia atrás gracias a un sistema de rodillos muy práctico que una sola persona podría manejar perfectamente. Una vez fuera, una lona protegía el interior de la caravana, permitiendo seguir utilizándola con normalidad.

Un interior sencillo, pero muy bien pensado

Interior

El barco admitía motores fueraborda de baja potencia, entre 3 y 10 CV, que se transportaban en la propia lanza del remolque cuando no se utilizaban. Por dentro, la Kom-Pak Sportsman podía personalizarse al máximo y ofrecer lo necesario para dos personas: cama, armarios, una pequeña mesa de trabajo plegable, ventilación y un pequeño sistema de agua con depósito. 

También podía equipar una pequeña nevera y una zona de cocina básica en la parte trasera, todo dentro de unas dimensiones muy contenidas que permitían guardarla en un garaje convencional.

Trasera Caravana Barco

La producción fue muy limitada, pues se estima que se fabricaron entre 16 y 20 unidades, y hoy en día no se sabe cuántas han sobrevivido. Algunas han ido apareciendo en subastas y colecciones privadas en los últimos años, lo que ha permitido reconstruir parte de su historia, aunque la empresa original y su red comercial siguen envueltas en cierto misterio.

Pese a su planteamiento innovador y a su diseño poco común, la Kom-Pak Sportsman no fue ningún éxito comercial y dejó de fabricarse en 1954. Uno de los factores fue su precio, que rondaba los 1.600 dólares de la época: una cifra elevada para comienzos de los años 50, aunque coherente con su nivel técnico y su construcción en fibra de vidrio. 

Barca

Hoy, cuando aparece una unidad en buen estado, puede alcanzar cifras en torno a los 50.000 dólares (unos 45.000 euros al cambio actual), especialmente si va con coche a juego y conserva el barco y su configuración original.

Imágenes | Bring a Trailer

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