
Con anterioridad os contamos que en Italia se han puesto muy bordes a la busca de defraudadores fiscales. La Guardia di Finanza va comprobando si los dueños de los coches de lujo están al día con sus obligaciones tributarias, y para eso, van parándolos prácticamente a todos. La medida no ha gustado a los ricos, defraudadores o no.
Primero advertimos una gran desbandada de clientes, que se están deshaciendo de sus coches de lujo en compraventas. Pero no solo eso, la FACONAUTO italiana, que representa a los concesionarios, se ha quejado de que las ventas se han desplomado brutalmente, y el motivo no puede ser otro que la ley antifraude de Monti y el impuestazo de lujo a los coches de más de 251 CV.
En el primer trimestre de 2012 Ferrari ha caído un 51,5% en sus ventas domésticas y Maserati un 70%. Aunque la patronal no cree que todos sean clientes con miedo a Hacienda, lo que no quieren es ser parados por la policía como si fueran poligoneros que van de botellón y pastis con pegatinas de Skorpia en el maletero. No, no les gusta.











