
Ya he comentado en muchas ocasiones que admiro la pasión que profesan en el Reino Unido por los coches y todo lo que los rodea. Este hecho me produce una gran envidia y me resulta algo bastante incomprensible teniendo en cuenta las limitaciones de sus carreteras, que obviamente no son las alemanas ni las francesas, pero tampoco si quiera las españolas.
Esta pasión desenfrenada hace que uno de los programas más vistos de la televisión de las islas sea Top Gear, algo así como el Santo Grial de los coches en formato televisivo y del que os hemos hablado en multitud de ocasiones. Cada nueva temporada sorprenden al respetable con pruebas más alocadas e inverosímiles como poner un coche en órbita, y desde luego estoy convencido de que con ellas y con su divertido estilo atraen a todo tipo de público, no sólo al especializado.






