
Muchos de nosotros hemos tenido alguna vez algún problema con un concesionario de coches, en ocasiones algún detalle mejorable y en otras auténticos quebraderos de cabeza. A la hora de realizar una reclamación hay cierto detalle que se nos escapa y que es clave para arreglar este tipo de incidentes. Además, es aplicable a muchos otros sectores, no sólo el del automóvil.
La práctica totalidad de los concesionarios en España no pertenecen a la marca de coches, sino que son empresas locales que tienen esa concesión, de ahí su nombre. Tanto es así que a lo largo de estos años, cuando hablo sobre concesionarios con algún responsable de marketing o prensa de alguna marca, percibo por su parte cierto tono de tensión.
El motivo es la diferencia de intereses que se puede dar entre ellos. La marca, es decir, “Fabricante España S.A.”, tiene como objetivo organizar las ventas, la publicidad, la calidad… orquestar ese difícil baile que supone la venta de coches, y cumplir con las directivas de calidad y satisfacción al cliente, consiguiendo aumentar las ventas globales y fidelizando a sus compradores.











