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La última voluntad de un chaval de 14 años: miles de coches acompañándole en su funeral

La última voluntad de un chaval de 14 años: miles de coches acompañándole en su funeral
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Aunque el mundo avanza a pasos agigantados en muchos aspectos, hay otros en los que aún no somos capaces de evitar historias tan tristes como la de Alec Ingram. Este joven de 14 años falleció el pasado 7 de noviembre después de haber pasado 4 años luchando contra el cáncer.

Alec, de Washington (Missouri, Estados Unidos), era un fanático del motor como podemos serlo cualquiera de nosotros. En el día de su funeral la comunidad del motor se volcó con Alec y le dieron un homenaje póstumo con miles de coches y motos despidiendo al pequeño y cumpliendo su último deseo.

La cara solidaria del mundo del motor

Somos capaces de ver planetas a años luz de distancia, podemos hacer que un cohete despegue y vuelva a aterrizar o colisionar partículas para discernir los orígenes del todo, pero a estas alturas la humanidad aún no puede ganar a una lacra como el cáncer.

La historia de Alec Ingram se remonta a 2015 cuando tras romperse fortuitamente el húmero del brazo derecho se le diagnosticó un osteosarcoma, un tipo de cáncer que afecta exclusivamente a los huesos.

A partir de entonces Alec fue operado y tratado para extirpar y tratar de eliminar todo rastro de cáncer. Durante casi cinco años luchó contra su enfermedad sin perder la alegría y al mismo tiempo conservando la pasión por los coches deportivos, las motos y cualquier vehículo a motor, de los que disfrutaba siempre que podía.

Por desgracia, las células tumorales se extendieron hasta sus pulmones. Más tarde su estado se complicó hasta derivar en un fallo cardíaco que el equipo médico no pudo revertir. Finalmente Alec falleció el pasado 7 de noviembre fuera del hospital por voluntad propia, en su casa, rodeado de su familia.

Durante su lucha, Alec pudo dar a conocer su historia y conocer a mucha gente que se interesó por él ayudando a difundir la importancia de la investigación contra el cáncer infantil. Cuando el joven fue consciente de que su situación no era reversible mostró su deseo de que su féretro fuera acompañado por algunos coches deportivos. Las redes sociales y la organización Sydney's Soldiers Always dieron voz a la historia y los americanos se volcaron con la causa.

Sydney's Soldiers Always es una organización fundada por Dana Christian Manley, una mujer cuya hija fue diagnosticada de cáncer sólo dos meses antes que Alec. El último deseo de la niña fue que su comitiva estuviera formada por motos. Dana se puso manos a la obra y reunió 3.500 motos. Desde entonces Sydney's Soldiers Always se dedica a cumplir los últimos deseos de los niños con enfermedades terminales y Alec tomó la idea de que quería lo mismo pero con coches.

El día de su entierro se congregaron en St. Louis más de 2.000 coches y 70 motos, formando una multitudinaria comitiva en la que incluso la policía de la ciudad tuvo que detener el tráfico. Así, Alec pudo dar su último paseo rodeado de una inmensidad de fanáticos del motor como él, de entre los que llegaron participantes de California, Michigan, Florida o Nueva York.

Descansa en paz, Alec.

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