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Destrozar un Chevrolet Camaro a más de 300 km/h no tiene precio, especialmente cuando sales ileso

Destrozar un Chevrolet Camaro a más de 300 km/h no tiene precio, especialmente cuando sales ileso
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Las carreras de aceleración no están exentas de peligros. Siempre hay algo que puede salir mal y una situación aparentemente controlada puede complicarse terriblemente en cuestión de décimas de segundo. Esto es lo que pasó a Nacho y a su acompañante a borde de un Chevrolet Camaro preparado hasta las cejas cuando buscaban superar las 200 mph (320 km/h).

Según cuenta el propio Nacho, cuando rodaban a la velocidad máxima de unos 314 km/h y acabaron su carrera, algo fue mal cuando tocó los frenos y fue incapaz de mantener el control sobre el coche. Empezaron a derrapar hacia la derecha y, a esa velocidad, pronto el Camaro empezó a dar vueltas de campana.

En el vídeo grabado desde el interior del coche no se aprecia qué es lo que pudo pasar. Sólo hay una derrapada, impactos muy violentos y polvo. Nacho pudo salir por su propio pie del Camaro, pero su acompañante quedó inconsciente tras el choque y tuvo que ser sacado del vehículo y trasladado en helicóptero.

Por difícil que parezca, ambos resultaron ilesos y pronto fueron al depósito a ver el estado en el que había quedado el Chevy y hacerse unas fotos de recuerdo. Por suerte, todos los sistemas de seguridad entraron en juego y, sin duda, salvaron la vida de los dos ocupantes del vehículo.

La jaula altivuelco cumplió con su cometido, aunque la fuerza del impacto consiguió doblar una parte. Los airbag también jugaron un papel fundamental, pero sobre todo, el casco de Nacho y de su compañero fue la clave que les permitió salir indemnes a un percance de esta magnitud. Incluso el acompañante al día siguiente abandonó el hospital para ir a correr con su propio coche.

El que no ha salido nada bien parado ha sido el Camaro. Está totalmente destrozado. Los daños estructurales son severos y sería más costoso hacer una reparación sin garantías de que pudiera volver a funcionar correctamente. Al menos el motor LSX seguramente sí pueda ser extraído para dar vida a otro coche. Porque no es uno cualquiera, sino un LSX 436 exprimido por Cunningham Motorsports hasta los 1750 CV de potencia.

Así que recuerda, cuando vayas a circuito, utiliza el casco siempre. Te puede salvar de un buen susto, aunque sólo sea yendo en línea recta.

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