“Papá, ¿por qué gira solo?”: los 198 segundos de terror que condenaron al vuelo 593 de Aeroflot y cambiaron la aviación para siempre

La tragedia más oscura de la aviación no fue un fallo mecánico ni un atentado: fue una cadena de errores humanos grabados segundo a segundo en la caja negra

Avion Apertura
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Irene Mendoza

La madrugada del 23 de marzo de 1994, un Airbus A310 de Aeroflot que volaba de Moscú a Hong Kong se estrelló contra las montañas de Siberia: las 75 personas que iban a bordo murieron. Durante semanas, nadie supo explicar cómo un avión moderno, volando a altitud de crucero, en la fase más estable del trayecto y con buen tiempo, pudo desaparecer del radar sin emitir ni una llamada de emergencia.

El Airbus A310 se encontraba a unos 10.000 metros de altura, donde los aviones comerciales vuelan de forma eficiente y estable, muy por encima del tráfico aéreo y de la meteorología adversa, cuando todo empezó a torcerse. La respuesta a lo ocurrido estaba en la caja negra. Cuando los investigadores escucharon la grabación de la cabina, el silencio dio paso al horror.

Lo que ocurrió en la cabina aquella noche

Aeroflot, la histórica aerolínea estatal de la antigua Unión Soviética y entonces aerolínea de bandera rusa, atravesaba en los años noventa su intento de reinventarse. El Airbus A310 era su buque insignia para rutas internacionales y solo un grupo muy reducido de pilotos estaba autorizado a volarlo. 

Entre ellos, Yaroslav Kudrinsky, el comandante de relevo del vuelo 593 con 39 años, que aquella noche llevaba a bordo a sus dos hijos, Yana, de 12 años, y Eldar, de 15, en su primer viaje al extranjero.

En plena fase de crucero, con el piloto automático conectado y el comandante principal descansando, Kudrinsky permitió primero que su hija se sentara en su asiento y después que lo hiciera Eldar

No se limitó a hacerles una foto: dejó que el chico agarrara el volante y lo forzara con las manos durante varios segundos. Esa presión continua provocó que el piloto automático se desconectara parcialmente, sin aviso sonoro ni una señal clara que alertara a la tripulación.

El avión seguía mostrando que volaba en automático, pero ya no controlaba el alabeo. Nadie en la cabina se dio cuenta. El Airbus empezó a inclinarse lentamente hasta superar los 45 grados. Eldar fue el primero en notarlo: “¿Papá, por qué gira solo?”. A partir de ahí, la grabación de la cabina se convierte en un caos de órdenes contradictorias, gritos y segundos perdidos.

198 segundos de confusión absoluta

Cabina De Un Avison Similar Cabina de un Airbus como el accidentado

El avión entró en pérdida, salió gracias a un sistema automático, cayó en picado a más de 700 km/h, fue sobrecorregido y volvió a entrar en pérdida. En uno de esos momentos, las fuerzas G fueron tan altas que el padre no pudo sacar a su hijo del asiento. Cuando por fin lo logró, ya no quedaba altitud suficiente para una recuperación completa.

A las 00:59, el Airbus impactó contra una ladera nevada cerca de Mezhdurechensk. No hubo supervivientes. Los controladores solo vieron cómo el vuelo 593 desaparecía del radar sin emitir una sola señal de socorro.

La caja negra y el escándalo que vino después

Accidente Aereo Airbus A310

La investigación del Comité Interestatal de Aviación (MAK) confirmó que la causa principal fue una cadena de fallos humanos agravados por una formación insuficiente en automatización y por el diseño del piloto automático del A310, que permitía una desconexión parcial sin alertas claras. Airbus revisó la documentación y la formación asociada a estos sistemas, y el sector empezó a tomarse mucho más en serio el entrenamiento en recuperación de actitudes anormales.

Aeroflot intentó negar inicialmente la presencia de los niños en la cabina, pero la publicación de la transcripción de las grabaciones hizo imposible cualquier ocultación. El impacto mediático y reputacional fue enorme, dentro y fuera de Rusia.

Por qué este accidente cambió la aviación

Amasijo

El vuelo 593 no sólo puso fin a una práctica tolerada durante décadas: anticipó el cierre total de las cabinas de mando, que tras el 11-S pasarían a ser espacios blindados y de acceso estrictamente restringido. También dejó una lección incómoda para la aviación moderna: la automatización mal entendida puede ser tan peligrosa como la falta de ella.

La historia ha sido analizada en profundidad en informes técnicos, y documentales como Mayday: Catástrofes aéreas y recreaciones que sincronizan la animación del vuelo con la grabación real de la cabina, uno de los documentos sonoros más duros y pedagógicos sobre seguridad aérea. El vuelo 593 de Aeroflot no cayó por una avería ni por mala suerte: cayó porque, en medio de la confusión, el avión seguía volando… pero nadie lo estaba pilotando de verdad.

Imágenes | Morfo Atari, Imgur, Reddit

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