Cualquiera que tenga que conducir o moverse a diario por la ciudad se habrá dado cuenta de un problema cada vez más extendido: los peatones que caminan y cruzan mirando el móvil, a veces sin mirar. Según la DGT, en 2024 (último año con cifras consolidadas), murieron 207 peatones en vías urbanas en España. Y los atropellos siguen siendo la primera causa de fallecidos en ciudad.
Uno de cada tres peatones reconoce usar el móvil siempre o con frecuencia mientras camina por la ciudad, y más del 35 % lo hace incluso al cruzar un paso regulado por semáforo. Esas cifras, explican por qué algunas ciudades han decidido actuar directamente sobre el punto más crítico: el paso de peatones.
Un refuerzo visual a ras de suelo para los peatones distraídos
Aunque la medida no es nueva, cada vez es más popular tanto en Europa como en muchas ciudades españolas: tiras LED incrustadas en el pavimento que replican la señal del semáforo justo en el campo visual de quienes caminan con la cabeza agachada. Es decir, la línea luminosa en el borde de la acera se ilumina en rojo o verde a la vez que el semáforo convencional.
En España, empresas como Industrias Saludes, a través de su sistema “Futura Zombi”, comenzaron a instalarlas en 2019 en ciudades como Ibiza, Guadalajara o Azuqueca de Henares. Después llegaron otras como Elche, Sant Cugat, Sabadell, Valencia o Benidorm. Más allá de nuestras fronteras, también se utilizan sistemas similares.
En Andorra la Vella, en la Avinguda Carlemany, una franja LED de varios metros marca el final de la acera en plena zona comercial que es imposible no ver. Y desde 2017 existen “semáforos de suelo” también en Alemania, Países Bajos o Bélgica, y también en ciudades asiáticas como Seúl.
Un caso llamativo es el de Corea del Sur, donde incluso se probó un paso de peatones inteligente con cámaras térmicas y señales proyectadas en el suelo pensado tanto para peatones como para conductores.
¿Funcionan de verdad o son solo un parche?
En las pruebas de campo en Corea, el 83 % de los conductores redujo la velocidad o se detuvo ante las advertencias adicionales, y en vías limitadas a 50 km/h la reducción fue casi un 20 % superior frente a cruces sin sistema. Es otro enfoque: no solo advertir al peatón distraído, también reforzar la atención del conductor.
La clave no está en sustituir normas ni en descargar responsabilidad sobre la infraestructura, sino en añadir capas de seguridad en un entorno urbano cada vez más exigente. Las tiras LED no corrigen el problema de fondo, que es el uso indebido del móvil al cruzar: si alguien decide saltarse el rojo, lo hará igual. Pero en seguridad vial los sistemas redundantes marcan diferencias. Un segundo estímulo visual puede evitar un despiste puntual y, con él, un accidente.
Imágenes | @restodelmundo13
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