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¿Qué entendemos por seguridad?

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Desde que comencé con esto de fauna en ruta, y esta entrega es la que hace 43 si no me equivoco, he intentado por todos los medios reflejar un aspecto que caracteriza a lo que llamamos la seguridad en la carretera: su enorme pluridisciplinariedad. Vamos, que toca muchos palos a la vez. Tantos, que de vez en cuando te me quejas porque, según tú, no hablo de coches. Pues vale.

Si recurrimos a los clásicos, tenemos que la seguridad es la exención de todo peligro, daño o riesgo. Aunque tú y yo sabemos que la seguridad, dentro del coche, no es tan blanca ni tan negra como eso, y que cuando hablamos de seguridad vial lo hacemos en el contexto de la relatividad. No es una batalla entre buenos y malos, sino que esto se asemeja más a un ejercicio de sentido común presidido por el lema de Fuenteovejuna. Como no vayamos todos a una esto no chuta.

Si buscáramos una definición más específica sobre seguridad vial, tendríamos que hablamos de una ciencia social cuyo objetivo es prevenir la siniestralidad vial y reducir los efectos derivados de ella, todo a través del conocimiento de los factores que intervienen en los siniestros viales y de la puesta en marcha de medidas tanto preventivas como paliativas. Dicho esto, la seguridad en carretera es un concepto mucho más amplio de lo que parece.

fauna en ruta: factores de riesgo

Cierra el libro y coge un folio en blanco, que hoy hay examen sorpresa (déjame hacer, que lo echo de menos, ya tú sabes). Si te pido que apuntes factores que intervienen en la siniestralidad vial, fijo que me hablas, por lo menos, de alcohol, de drogas, de distracciones, de carreteras en mal estado, de llevar el coche sin frenos… bueno, va, y ni que sea por quedar bien conmigo hablarás de la velocidad, ¿cierto?

Bien, pues te pongo un 4,75 de esos que tanta rabia daban en el cole. Que es como que casi has aprobado pero no me da la gana de que te salgas con la tuya. ¿A que soy mala persona? Aquí pondría un emoticono formado por dos puntos, un guión y una D mayúscula, pero las normas de estilo de la Casa no me lo permiten, así que te remito a una sonora risa maléfica.

Hay muchos más factores de riesgo

¿Cómo que 4,75? ¿Y por qué no un aprobado o hasta un Bien? Muy sencillo. Porque por muchas cosas que apuntes, seguro que quedan muchas otras en el tintero, y como todas pueden llegar a ser vitales para algún conductor… pues en 4,75 se te queda.

Un esquema típico de toda la vida sobre los factores de riesgo estructura esas respuestas que me has dado en torno a tres vértices:

Conductor, Vehículo, Vía
el conductor (llamémosle “factor humano” y será más correcto), el vehículo y la vía (mejor “infraestructura”, con el correspondiente entorno y la correspondiente climatología).

Sí, de esto ya habíamos hablado, y te dije que otro día te contaría más. “Today is the day”, que decía el filósofo.

Para empezar (para empezar… y voy por el noveno párrafo, no te lo pierdas), hay autores que encuentran vida más allá del clásico conductor – vehículo – vía. Así, detrás de cada elemento que encontramos hay un factor humano. ¿Fallan las carreteras? Alguien habrá que sea responsable de eso. ¿Que nos multan por una cuestión de velocidad? Detrás hay mandos policiales. ¿Que la ley está redactada de tal o cual manera? Detrás hay personas responsables de que el texto legal sea correcto, coherente y aplicable. Obviamente todo se puede resumir en ese triangulito, pero por el camino nos perdemos detalles interesantes.

Este que sigue es un esquema que no es mío pero saco a pasear bastante a menudo porque me gusta. Muestra un análisis de los factores de riesgo bastante más avanzado que el triángulo de las Bermudas de ahí arriba y, sobre todo, no deja títere con cabeza, dando a entender de una forma cristalina que la seguridad vial es cosa de todos. Fuenteovejuna, como te decía antes.

Análisis multifactorial

¿Que por qué el conductor está en el centro de la diana? Porque él es el que tiene que lidiar con que cada miembro del escenario vial haya realizado una función lo más acorde posible con la idea de la seguridad. Y porque es él, dentro del continuo seguridad-riesgo, el que con sus actitudes va encontrando el encaje de bolillos de su seguridad y de la del resto de usuarios de la vía.

Lo que me pasa al volante quizá viene de lejos

La seguridad en la carretera, por lo tanto, es más extensa de lo que parece a primera vista. Y aquí es donde te planteo yo un dilema. Imagina el siguiente escenario: Domingo por la mañana, luce un sol de primavera maravilloso, el señor Pepito coge su coche para ir con la familia a… decide tú, es igual. Y sale hacia la carretera y todo va perfecto. Hasta que de repente, deja de ir.

Se le cruza un imbécil en el camino. Pero un imbécil, vamos, de esos que hacen que uno se desquicie al ver que la ha tomado con él. De esos que luego vemos en un vídeo como el del Focus contra el karma y nos mosquea en la distancia. Pues algo así, pero a escasos metros de Pepito. Al final la cosa acaba con que el imbécil se cansa de hacerle pirulas a Pepito y se va. Y Pepito continúa. O no continúa, prefiere descansar un momento para no rallarse y acabar estrellándose. Mejor así, ¿verdad?

Conductor enfadado

Pepito y su familia paran en una área de servicio grande que hay en la autopista. Sí, será lo mejor. Al fin y al cabo, les ha ido de un pelo, con aquel imbécil. Salen del coche, entran en el restaurante para tomar algo y pasar página. Se relajan un poco. Al volver al coche, descubren que alguien les ha forzado la cerradura y, aunque no había nada para robarles, el disgusto ya lo llevan encima.

Y ahora pongo la pausa. ¿Está Pepito en condiciones de coger el coche? Bajo mi punto de vista, no. Al menos yo no lo estaría. Si pasa algo malo y Pepito tiene un percance, ¿hablaremos de distracción y ya está? ¿Se trata sólo de eso? La idea, y ya acabo, es que la seguridad vial toca puntos que a menudo tienen que ver con aspectos y actitudes que, en principio, parecen poco conexos.

Por eso, establecer como causas de un siniestro las circunstancias en que tuvo lugar el siniestro en ocasiones puede resultar insuficiente. Y, volviendo al tema central, precisamente porque la seguridad vial es una materia absolutamente pluridisciplinar, a veces cuesta identificar que estamos hablando de ella. Porque no siempre cuando hablamos de seguridad en la carretera hablamos de coches.

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