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La culpa fue del cha cha cha

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Ahora que hemos dejado pasar el fin de semana desde aquellas palabras de María Seguí que reproduje aquí en Motorpasión, hoy me lanzo a la aventura de contarte por qué creo que la nueva directora general de Tráfico tiene algo de razón en lo que dice. ¿Que qué decía? Ahora mismo te refresco la memoria.

Dije que Seguí no quiere culpabilizar al conductor porque dice que a veces este no es consciente de sus acciones, y en parte eso es cierto. Luego venía la analogía de la leche pasteurizada, y ahí también tiene su parte de razón. Para acabar, Seguí sintonizaba con la Visión Cero de Suecia. Claro, que todo esto lo dijo en un acto oficial sobre este modelo de seguridad vial, y en la embajada del país escandinavo, así que… Sea como fuere, ¿hasta qué punto llegará esto a alguna parte?

Como puedes ver, hoy el fauna en ruta viene cargadito de elementos, así que lo mejor será estructurarlo un poco para que quede el menor número de cosas posibles en el tintero. Porque me voy a despistar y algo se me va a quedar, ya me conoces, así que cuento contigo para que me apuntes tus impresiones.

Decía yo el viernes que las palabras de María Seguí presentaban un doble filo, y no quiero dejar pasar más tiempo antes de explicarme. Doble filo, sí, porque algún conductor infractor avispado puede creer que le están haciendo víctima de sus propios actos. Pobrecito, no le juzguemos mal por conducir bajo los efectos de las drogas, que no era consciente de ello. Como digo, es un doble filo peligroso.

Perdónalos, porque no saben lo que hacen

Pero yo voy por otros derroteros cuando le doy parte de la razón a Seguí. Para explicarlo, me voy al verano de 2010, que me cabreé mucho cuando vi la campaña de la DGT que decía que todos sabemos qué hay que hacer para no matarnos con el coche. Vamos, que si nos estrellábamos era porque queríamos, tócate las narices. De la escasa sensibilidad al mostrar en los spots el momento de la llamada, mejor no hablo hoy. Ya lo hice en su día.

No, los conductores, y hablo en general, no saben qué hacer para no sufrir un siniestro vial, y en muchos casos no lo saben porque nadie se lo ha explicado y/o porque ni se lo han planteado. Hoy en día todo esto se cuenta (o debería) a quien pretende acceder al permiso de conducir, pero a ningún conductor de los de antes le han exigido que se lo aprenda ahora que sabe conducir.

Conductor, vehículo, vía
Sin querer ponerme muy pesado, que no es la idea, resumo los conceptos de la siguiente forma. Un siniestro vial (salvo excepciones no los llamo “accidentes”, puesto que normalmente no son fruto del azar) sucede porque concurren una serie de factores que tienen que ver con la circulación. Como quiero abreviar, hablaré de factores inherentes al conductor, al vehículo y a la vía. Digo que lo abrevio así, aunque este esquema está ya desfasado. Otro día te cuento más.

Factores de riesgo propios del conductor serían el consumo de alcohol, drogas, medicamentos, la fatiga y el sueño, la falta de atención a la carretera, llevar una velocidad inadecuada, la propia tendencia al riesgo que tenga el conductor, su respeto por las normas… ese tipo de cosas. Factores propios de la vía serían un trazado o un firme deficientes, una mala señalización, todo lo relativo a la meteorología, el tráfico… Y en cuanto al vehículo, pues lo típico: neumáticos, frenos… lo que más le falla a nuestros coches, pero también un sistema de dirección que de repente se rompe, por decir algo.

Entonces, si a cada factor de riesgo le contraponemos una medida preventiva, tendremos la solución contra la siniestralidad vial. En forma de eslogan, siempre lo he dicho, aquella campaña de la DGT con Stevie Wonder lo clavaba: “Si bebes, no conduzcas”. Cuatro palabras y una coma bastaron para resumir un factor de riesgo y su medida preventiva de una forma impecable. Chapeau por la gente que parió aquel spot. Esa es la diferencia.

Conocimientos, destrezas, actitudes

Una vez repasado esto, tengamos en cuenta que los factores propios del conductor son los que abundan como concurrentes en las estadísticas de siniestralidad, y por eso siempre se han cargado las tintas sobre el conductor. Aquí caben discusiones de todo tipo, pero yo me voy a centrar en un simple taburete, el que durante años he pintado en una pizarra cuando hablaba de los riesgos del conductor.

Conocimientos, destrezas, actitudes
Los factores de riesgo del conductor tienen que ver con las tres patas de un frágil taburete; un taburete que, si pierde una de las patas, se va directo contra el suelo. Esas tres patas se llaman conocimientos, destrezas y actitudes. Un ejemplo clásico hace referencia a la velocidad. Pongamos que en una vía hay una señal de limitación a 50 km/h. Cualquier conductor conoce qué quiere decir esa señal. Cualquier conductor puede hacer el gesto adecuado con el pie derecho para adecuar la velocidad de su coche a esa limitación. Entonces, si no lo hace, ¿por qué es? Quitando los despistes, estamos ante una cuestión de actitud.

Puede ser que el conductor no esté de acuerdo con la señal de 50, o que le parezca que ir a 70 km/h no es tan grave, o que… lo que sea. Tendrá sus razones, pero en cualquier caso la infracción no vendrá dada ni por desconocimiento de la norma ni por imposibilidad física de levantar el pie del acelerador.

Mi cabreo del 2010 vino por no dar toda esta información al conductor sino culpabilizarlo de forma torticera y retorcida: si te matas es porque quieres, porque ya sabes lo que hay que hacer. No, ni ese extremo ni el “perdónalos, que no saben lo que hacen”. Formemos a los conductores sénior de la misma forma (por lo menos) que a los futuros conductores se les pide que sepan todo esto, y a partir de ahí hablamos. Si simplemente se les dice que ya son mayorcitos como para estrellarse con el coche, pues…

Vías y vehículos pasteurizados

Crash test

Debo reconocer que el ejemplo de la tuberculosis y la leche hervida me llegó al alma, en el buen sentido, que a mí los ejemplos gráficos me encantan (bueno, eso ya lo sabes). Si no tienes presente de qué hablo, resulta que la nueva directora de la DGT explicó que antes la gente contraía tuberculosis por no hervir bien la leche, pero en vez de culpabilizar a la gente se desarrolló un proceso para que no tuvieran que hacerlo y acabar con la enfermedad.

En el campo de la seguridad vial, hay que reconocer el mérito de los fabricantes de vehículos, que han ido incorporando sistemas y sistemas de seguridad que convierten los coches de hace 20 o 30 años en reliquias del pleistoceno en comparación a lo que se puede ver hoy en un salón del automóvil. Otra cosa es lo que efectivamente se pueda comprar cada uno, claro, pero al menos hay buenos coches.

En cuanto a las vías, la cosa va por barrios, y aunque ya sabemos tú y yo que hay carreteras que dan asco y vergüenza a partes iguales, también es justo reconocer que hay trazados que han mejorado sustancialmente. Lo dicho: aquí indefectiblemente cada uno contará la feria según le vaya en ella, ya que la pasteurización no ha sido generalizada.

Suecia, merece la pena conocer el ejemplo

Modelo educativo

Si la DGT de María Seguí va a hacer lo posible por acercarse al modelo sueco de la Visión Cero es algo que se me escapa, pero me extrañaría y me encantaría al 50 %. La Visión Cero, más allá de perseguir el noble objetivo de los cero fallecidos en carretera, contempla un escenario mucho más llamativo, donde la educación de los ciudadanos tiene un papel pri-mor-dial.

En Suecia, se persigue el objetivo cero desde el punto de vista de que los accidentes (sí, ahora digo “accidentes” y no “siniestros”) simplemente suceden. Los accidentes ocurren y es absurdo perder el tiempo buscando culpables. El objetivo en todo caso es buscar soluciones y llevarlas a la práctica. Como quien pasteuriza todos los factores de riesgo sin más dilación, no sólo proponiendo medidas preventivas sino haciendo de la medida preventiva el camino hacia el éxito. Y les funciona bastante bien.

No quiero extenderme mucho más, que hoy ya me he pasado cuatro pueblos y un peaje. Si te interesa el modelo sueco, no hace mucho que expliqué en Circula Seguro esto de la Visión Cero. Si María Seguí está por implantar el sistema al 100 %, desde luego me descubro ante ella. Pero la transición que nos espera, a Seguí y a todos, puede ser muy divertida de contemplar. Ya veremos cuánto dura la cosa.

En Motorpasión | La DGT de Seguí abandona la criminalización del conductor: se impone el ‘errare humanum est’

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