Carreteras musicales: la ingeniosa solución de algunos países para que no te aburras conduciendo ni vayas demasiado rápido

Al circular por algunos tramos de carretera, el contacto entre los neumáticos y el asfalto produce música

Carretera Musical
Sin comentarios Facebook Twitter Flipboard E-mail
alvaro-ruiz

Álvaro Ruiz

Si conduces por ciertos países, puedes encontrarte con una señal que no existe en España: tiene notas musicales y una indicación para que mantengas una velocidad constante. Indica que estás en una carretera musical

Por raro que te parezca el concepto, es real y existe en varios países, como EEUU, México, Dinamarca o Hungría. Cuando circulas a una velocidad constante, el contacto entre los neumáticos y un asfalto especial hace que se reproduzca una melodía. Puede parecer una chorrada, pero es una medida de seguridad.

Lo que hay detrás es un complejo trabajo de ingeniería 

Hay muchas formas de intentar que se cumplan los límites de velocidad en las carreteras: radares, helicópteros con radares, como el Pegasus de la DGT, pintar “dientes de dragón” y “líneas de borde quebradas” en el asfalto e incluso dibujar líneas tan torcidas que parecen obra de un pintor borracho, sin embargo, ninguna de estas técnicas es tan curiosa como las carreteras musicales.

En algunos países son conscientes de que ciertas carreteras son extremadamente aburridas y monótonas, y eso implica dos riesgos: exceder los límites de velocidad y dormirse. 

Una forma de evitar que alguna de esas dos cosas suceda es mantener a los conductores entretenidos a base de música, pero no con la música que pueden reproducir los coches con su equipo de sonido, sino con la que hace la carretera.

No, no se instalan altavoces a lo largo de un tramo de carretera para reproducir música, sino con la música que se crea cuando los neumáticos interactúan con el asfalto. Para que te hagas una idea, es una evolución de las líneas sonoras que tienen muchas carreteras en España: cuando una rueda pisa estas líneas, generan ruido con el objetivo de alertar al conductor por si se despista o se duerme y va a tener una salida de la vía.

El funcionamiento de las carreteras es similar, pero tiene un poco más de ingeniería. Con una máquina fresadora de alta precisión, se tallan ranuras transversales en el asfalto y cuando un coche pasa por encima, el contacto de las ruedas con esas ranuras genera un sonido. Cuando hay muchos de estos surcos y se circula a una velocidad constante, se percibe un tono musical continuo. 

Para crear melodías, hay que transformar notas musicales en esos surcos y eso es lo más complicado. Hay que tener en cuenta la velocidad constante a la que se debería circular en ese tramo y a partir de esa velocidad se calcula la distancia exacta que debe haber entre los surcos para cada nota de una canción. Cuando se juntan mucho los surcos se generan notas agudas, mientras que cuando se separan se producen notas graves.

Es algo parecido a los discos de vinilo que se reproducen cuando la aguja del tocadiscos pasa por encima a una velocidad determinada. No necesariamente hay que tallar surcos para hacer una carretera musical, también se pueden instalar bandas de plástico o resina sobre la superficie para generar el mismo efecto. 

Ojo, ni no se calcula bien, existe el riesgo de desafinar, como pasó en Lancaster, California, Estados Unidos. El objetivo era que la carretera reprodujera la obertura de ‘Guillermo Tell’ al pasar, pero los ingenieros diseñaron mal los surcos y la canción que suena no tiene nada que ver.

También hay otro inconveniente: si estas carreteras están cerca de alguna población, los vecinos pueden acabar hartos porque la música no solo suena dentro del coche cuando pasas por encima de los surcos. 

Si se pasa por encima de estas líneas a una velocidad excesiva, no suena ninguna música, sino un sonido desagradable. En Países Bajos, el Gobierno tuvo que retirar las bandas de una carretera poco después de inaugurarse porque no dejaban dormir a los vecinos.

Japón fue el primer país que utilizó las carreteras musicales, pero se han extendido a muchos otros, como Estados Unidos, Francia, Dinamarca, Argentina, China, Países Bajos o India, entre otros.  

En España hay un tramo de 184 metros en la Autopista R-4, cerca de Parla, Madrid, en el que se instalaron bandas sonoras para que suene un fragmento de la canción ‘Asturias’ de Isaac Albéniz cuando pasan los coches a una velocidad constante.

Eso sí, las bandas que hay que pisar para reproducir esta canción están situadas en el arcén, de manera que no es una carretera musical como tal, sino un tramo experimental que sustituye a las clásicas bandas sonoras de los arcenes para alertar con música si se abandona la vía, en lugar de con un zumbido.

Imágenes | YouTube 

En Motorpasión | Un pueblo se cansó de que la gente fuera a toda leche. La solución más efectiva fue llenar las calles de líneas confusas

Inicio