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Nuevo Nissan Micra, presentación y prueba en Copenhague (parte 2)

Nuevo Nissan Micra, presentación y prueba en Copenhague (parte 2)
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Seguimos con el repaso a lo que puede ofrecer el Nissan Micra en su cuarta generación. Aquí hablaremos de su espacio interior y como se comporta el motor 1.2 VCT de 80 CV tanto si va asociado al cambio manual como al cambio CVT.

Si por algo puede destacar el interior del Nissan Micra es por lo espacioso que es para el tamaño exterior que tiene. No vamos a viajar como si fuesemos en un sofá, eso creo que es obvio, pero dado su reducido tamaño, está más que conseguido.

Lo mismo sucede con sus motores, pequeños pero suficientes para lo que se va a utilizar. No son demasiado ruidosos, a menos que la aguja del tacómetro suba más de lo normal y tienen la respuesta necesaria para un uso cotidiano.

Un habitáculo espacioso con algunos peros

Presentación del nuevo Nissan Micra en Copenhague

Como ya comenté en el anterior artículo, el interior del nuevo Nissan Micra no es su mayor virtud dado el acabado interior (si no cambian las cosas respecto a estas preseries). A pesar de haber probado las versiones premium, Tekna y Tekna Premium, no está a la altura. Respecto a las diferencias entre ambas, el color. Uno era crema (muy sucio) y el otro completamente negro.

Dentro del Nissan Micra tenemos una buena cantidad de espacios portaobjetos y sin duda, el mejor resuelto es espacio que hay frente al asiento del copolito, con una doble guantera con espacio más que suficiente y que cuenta con una bandeja intermedia en la que se puede poner, por ejemplo, un estuche para las gafas. El móvil iría al suelo en la segunda rotonda, seguro.

Sin embargo, los huecos portaobjetos de las puertas son estrechísimos, salvo en la parte más cercana al eje de apertura de las puertas, en el que cabe una botella. El espacio se compensa con esa doble guantera y el hueco habilitado en el túnel central, con dos posavasos y un hueco para el móvil, reproductor MP3 o lo que sea necesario. En la parte de atrás, los típicos bolsillos de los asientos y otro hueco, suficiente para un botella de litro.

Presentación del nuevo Nissan Micra en Copenhague

Dado su tamaño, cuesta hacerse con una posición de conducción cómoda. El volante no se ajusta en profundidad pero si en altura, cosa que no puede hacer porque la palanca no funcionaba o no supe hacerla funcionar. En la otra unidad lo hice con facilidad, por lo que supongo que será un problema específico y generalizado. Pregunté a los demás asistentes y ninguno tuvo problemas. Me tocó "la china gorda" por lo visto.

Los asientos en el Nissan Micra son más bien tirando a duros, pero no lo suficiente para ser incómodos. El del conductor se regula en altura, inclinación y profundidad, mientras que el del copiloto no lo hace en altura. Un fallo de diseño que aprecié es que si estás con el cinturón puesto, la palanca que inclina el respaldo queda oculta tras él. Casi me vuelvo loco para encontrarla.

La postura de conducción me resultó cómoda (pese a llevar el volante arriba del todo) y lo mejor, sin duda, es su visibilidad interior. Suelo ser bastante quisquilloso con este tema y la verdad, el Nissan Micra me sorprendió en este aspecto. La delgadez casi extrema de los pilares delanteros ayuda a esto. Según me contaron, se diseñaron con ese fin.

Las plazas traseras no son para tirar cohetes, pero aún habiendo perdido la movilidad de la banqueta, un par de adultos pueden viajar sin demasiadas estrecheces. Tres habría que meterlos casi con calzador. El maletero se queda escaso para un viaje largo, pero ese tampoco es el cometido del Nissan Micra. Un par de maletas de mano y un maletín caben de sobra. La compra también, seguro.

Motores 1.2 VCT sencillos pero suficientes

Presentación del nuevo Nissan Micra en Copenhague

La primera unidad que conduje fue el Tekna Premium (verde) con el cambio manual. Esta unidad contaba con la llave inteligente y el arranque por botón. Simplemente con pisar el freno o el embrague y pulsando el botón, lo tenemos todo casi hecho. Al ralentí, el motor 1.2 VCT es menos ruidoso de lo que cabría esperar para ser un tricilíndrico. Diría que parece un cuatro cilindros.

Nos llamó la atención a mi compañero y a mí el tacto del pedal del embrague, de recorrido muy largo. Era difícil hacerse a él y rara era la vez que al pasar de primera a segunda no diésemos algún tirón. El tacto del pomo del cambio es mejorable, ya que presentaba ciertas holguras.

Ya en marcha, el Nissan Micra con sus 80 CV cumple con las exigencias que se le pueden pedir a un utilitario urbano de este tipo. Maniobrable, bien insonorizado y con un motor que le basta y le sobra para desenvolverse por las calles de una gran ciudad. Ya en carretera es otra cosa.

Si queremos llevarlo bajo de vueltas para reducir consumos, por debajo de las 2.000 rpm se queda muerto a partir de la tercera marcha. Algo lógico, hablamos de algo menos de 1.200 centímetros cúbicos y tres cilindros. Por encima de ese régimen, se comporta perfectamente y no es excesivamente ruidoso.

Presentación del nuevo Nissan Micra en Copenhague

El poco tramo que hicimos por autovía resultó ser la peor parte. En las incorporaciones o adelantamientos, a nada que pisemos el acelerador y lo subamos de vueltas, el sonido entra en el habitáculo como si fuese a haber un mañana, pero se pueden hacer incorporaciones en cuarta con la suficiente seguridad. La recuperación en cuarta de 80 km/h a 120 km/h no me pareció excesiva. Lo esperable.

El tarado de las suspensiones es más duro que lo que podría parecer. Se sacrifica en algo la comodidad en la conducción (no mucho, la verdad) pero se gana en sensación de estabilidad. Se notan balanceos en rotondas y curvas cerradas, pero nada del otro mundo. Eso sí, el viento por el lateral hace estragos con el reducido peso del Nissan Micra.

Dinamarca es un país ventoso y en tramos de autovía donde soplaba moderamente, se notaba el efecto del aire en la trayectoria del coche, teniendo que andar constantemente corrigiendo la dirección. Una dirección que en ciudad es realmente suave y a velocidades de crucero tiene una dureza tirando a blandita.

Presentación del nuevo Nissan Micra en Copenhague

Si nos vamos al cambio CVT las diferencias que vamos a encontrar son notables. Peca excesivamente de ir muy revolucionado. A pesar de ser el mismo motor, para acelerar o hacer una incorporación, la aguja sube demasiado de vueltas, perjudicando notablemente los consumos y metiendo demasiado ruido en el habitáculo.

La prueba de conducción del cambio automático fue bastante más corta y sólo toqué ciudad, por lo que las comparaciones deberían estar sesgadas. Aún así, me gustó mucho más el manual que el CVT. El automático parecía más muerto, como si esos 80 CV no llegasen a aprovecharse del todo. Pero claro, es más cómodo de conducir.

Sobre los consumos, dado el estilo de conducción de la unidad con cambio manual (acelerando, frenando, probando recuperaciones, etc) no se pueden considerar fiables, pero en un recorrido de unos 200 km contando ciudad con un ligero atasco, paradas para las fotos, carretera y autovía, se mantuvo en unos respetables 6,6 l/100 km. Homologa 5 l/100 km en combinado. No será difícil reducirlo en conducción tranquila hasta los 6 l/100 km.

Por último, hacer mención al asistente de aparcamiento (que no pudimos probar). Una vez activado, seleccionamos el lado en el que queremos aparcar con la palanca del intermitente y unos sensores situados en el paragolpes delantero se encargan de medir el espacio libre entre los coches. Cuando detecta el hueco suficiente, nos muestra una advertencia en el ordenador de a bordo.

Conclusiones finales

Presentación del nuevo Nissan Micra en Copenhague

El Nissan Micra está pensado para moverse por ciudad, ofreciendo un buen equipamiento a costa de sacrificar ciertos aspectos como, me repito otra vez, la calidad de su interior. Un detalle subsanado por los elementos que trae de serie, pero mejorable sin duda alguna.

No pudimos probar las versiones de 98 CV, por lo que tampoco se podría hacer un juicio justo. El motor 1.2 VCT en su versión atmosférica cumple su función sin aspavientos y no es demasiado ruidoso a menos que lo subamos de vueltas y una mamá, eso no suele hacerlo mucho. Con el cambio CVT es más perezoso.

Diría que necesita una versión diesel para competir de tu a tu con sus rivales, pero les gana a la mayoría en equipamiento. Lo que te quita una cosa te la puede dar otra. En definitiva, la cuarta generación del Nissan Micra se muestra como un utilitario de andar por casa, que cumple sus funciones sin rechistar

Los gastos del viaje para esta presentación han sido asumidos por la marca. Para más información consulta nuestra guía de relaciones con empresas.

En Motorpasión | Nuevo Nissan Micra, presentación y prueba en Copenhague (parte 1)

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