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Fisker Karma, prueba (parte 1)

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Hace unos días me fui hasta el sur de España, más concretamente a San Pedro Alcántara en la provincia de Málaga para probar un coche muy especial de una marca norteamericana que se fabrica en Finlandia. El protagonista de esta prueba es el Fisker Karma, una berlina de lujo eléctrica de autonomía extendida que llama la atención lo mires por dónde lo mires.

Es sin duda uno de los coches más curiosos que he conducido en mi vida, y me atrevo a decir que una alternativa más que válida a las vetustas berlinas de lujo de las marcas alemanas. BMW Serie 7, Audi A8, Mercedes Clase S y Porsche Panamera, si Fisker no desaparece, aquí tenéis un rival muy a tener en cuenta.

Una línea que sorprende

Cuando llegué a las instalaciones de Guarnieri en San Pedro Alcántara, el Fisker Karma esperaba en el garaje principal enganchado a la red eléctrica a través de un cable naranja que se conecta a la parte lateral posterior del coche, en el sitio dónde habitualmente está la boca de llenado del depósito.

Fisker Karma

Lo había visto en persona en Autobello 2012, dónde Mario Guarnieri consiguió con él, restar protagonismo al resto de coches superdeportivos y de lujo allí presentes. Y no es para menos, porque el Fisker Karma es sin duda alguna la gran berlina de lujo más singular del mercado.

Su línea es impresionante se mire por dónde se mire. Es un coche que demuestra que todavía se puede innovar en este segmento sin caer en algunos diseños desafortunados más acordes con los gustos de clientes de países emergentes que con el de los europeos o norteamericanos.

Su estilizada carrocería mide casi 5 metros de largo y 2,1 metros de ancho. En la parte trasera es 10 centímetros más ancho que en la delantera, y esos parámetros de deportivo hacen que su línea se vea imponente en todo momento.

Fisker Karma

El habitáculo va situado muy atrás, ya que el morro del coche es impresionantemente largo. En este sentido me recuerda un poco a los BMW, tanto por la posición del habitáculo como por la forma de la parrilla delantera dónde incluso luce dos entradas de aire que pueden evocar, salvando la diferencia de tamaño, a los coches alemanes.

El capó tiene unas líneas muy marcadas, principalmente debido a la forma de los pasos de rueda dónde surgen las líneas redondeadas que los unen con el centro del gigantesco capó. En los extremos las opticas de forma semirectangular son bastante conservadores en comparación con el resto del coche.

Estas ópticas incluyen en su interior dos esferas para las luces largas y cortas, así como una pequeña línea de led bastante discreta. En la parte inferior del faldón, dos pequeñas entradas de aire de forma romboidal le diferencian más si cabe de otros posibles rivales, y esa forma se repite también en otros detalles a lo largo del coche.

Fisker Karma

La línea lateral impresiona, desata pasiones y marcará sin lugar a dudas tendencia. Es la línea que combina a la perfección el estilo de un superdeportivo ancho, bajo y con un semblante desafiante, con lo básico en una gran berlina de cinco puertas, aunque luego matizaré esto que he dicho.

El largo capó deja paso a un parabrisas muy inclinado, que desemboca en un techo de forma redondeada que sigue la línea, también redondeada, de las ventanillas. Es esa mezcla entre aspecto coupé y berlina tan de moda últimamente en las grandes berlinas de lujo, ese estilo que ha hecho triunfar a coches como el Mercedes CLS o el Audi A7.

Las puertas tanto de las plazas delanteras como de las traseras carecen de marco para las ventanillas. La forma y el tamaño de las puertas están pensados más para encajar en la línea del coche que para premiar la practicidad, sobre todo en el acceso a las filas traseras que es bastante incómodo.

Fisker Karma

Por último, el tercer volumen dedicado al maletero es muy corto, lógico si tenemos en cuenta que tiene una capacidad ridícula para un coche de este tamaño con sus 197 litros. Y precisamente en la trasera vemos las ópticas de forma minimalista y muy conseguidas que le dan personalidad propia.

Integrados en el faldón trasero, los piezas romboides de color cromado ocupan el espacio dónde en un coche normal estarán las salidas de escape, y en ellas encontramos la inscripción Hybrid EV que nos indica que estamos ante un híbrido entre gasolina y eléctrico.

Pero no nos equivoquemos, porque el Fisker Karma tiene escapes para el motor de gasolina y son visibles desde el exterior. Se encuentan integrados en la parte inferior de las aletas delanteras, al estilo de algunos antiguos deportivos americanos y en esas mismas aletas encontramos una nueva alusión al modo eléctrico del coche con las siglas EV.

Fisker Karma

Llantas y neumáticos descomunales. ¿Estética vs eficiencia?

En los coches eléctricos e híbridos, las llantas tienden a reducir sus pulgadas frente a sus homólogos de gasolina, ya que cualquiera sabe que cuanto mayores son los neumáticos, mayor resistencia a la rodadura ejercen y más cuesta moverlos, con lo que los consumos se disparan.

Eso es en la mayoría de los eléctricos e híbridos, pero no en el Fisker Karma en el que evidentemente los criterios estéticos tienen más peso que los puramente funcionales. Basta con echarle un vistazo a las gigantescas llantas de cinco radios dobles que lleva en ambos ejes.

En el delantero monta unos pepinos en medida 255/35WR22 y en el eje trasero se queda con 285/35WR22. Son llantas gigantescas, pero gracias a las dimensiones del coche, no desentonan para nada en un conjunto muy proporcionado. Además si crees que son demasiado grandes, puedes montar las llantas de 21 pulgadas opcionales para montar neumáticos de invierno.

Fisker Karma

En su interior albergan unos discos de freno también gigantescos con 370 milímetros y pinzas de seis pistones delante, mientras que detrás los discos son de 365 milimetros detrás con pinza de cuatro pistones.

En ambos casos están firmados por Brembo y desarrollados en colaboración con Fisker para adaptarse a las características de este coche tan especial. No olvidemos que tiene un modo Hill en el que los frenos tienden a regenerar energía más allá de la habitual, pero de eso ya hablaremos más adelante.

Por último, y ya que estamos concluyendo con el repaso estético del exterior, no podemos acabar sin hablar del techo. Aparte de ser de color negro, lo más destacado es que todo el es una gran placa solar que aporta electricidad al sistema eléctrico secundario del coche. Perfecto para un coche que íbamos a conducir en la Costa del Sol.

Fisker Karma

Interior de cuatro plazas, lujoso y diferente

En el interior encontramos el habitáculo de una gran berlina de lujo, con cuatro plazas perfectamente divididas entre si y con algunas cosas diferentes a cualquier otro coche de su segmento de cuantos hemos probado.

Un gigantesco tunel central divide el habitáculo en dos partes. Este tunel va situado en una posición muy alta, lo cual personalmente me gusta pero entiendo que haya gente a la que le parece que resta amplitud.

Va forrado en una tela similar al alcántara con un fino relieve y su tacto es muy agradable. El mismo tapizado de extiende también por el salpicadero, las puertas y los asientos, aunque en estos últimos se combina con algunas zonas en cuero.

Fisker Karma

Los asientos son los que te esperas encontrar en una gran berlina de lujo de origen americano. Amplias butacas de corte deportivo con los reposacabezas integrados, aunque no tienen todo el apoyo lateral que me esperaba. Por lo demás, el volante tiene un tamaño bastante grande, acorde con el coche que llevamos entre manos.

El tacto del cuero es bueno, su forma es curiosa e integra los mandos para el manejo del sistema de audio y el teléfono. Detrás de él encontramos dos esferas que en lugar de integrar los relojes analógicos de las revoluciones y la velocidad, nos muestran en indicaciones electrónicas la velocidad, carga de batería, gasolina y si estamos generando o gastando energía dependiendo de cómo estemos conduciendo.

En el centro encontramos la autonomía del motor de gasolina y del eléctrico. La primera indicación la estaremos viendo siempre, pero con cierta tranquilidad porque la autonomía del motor de gasolina es bastante grande como para no ir nunca con miedo a quedarte tirado. Eléctrico de autonomía extendida.

Fisker Karma

Todos los sistemas del vehículo se manejan a través de una gran pantalla llamada Fisker Command Center, que gracias a su sistema táctil te permite navegar entre los múltiples submenús de forma relativamente sencilla. Me ha llamado la atención frente a otros sistemas táctiles por el estilo, que en este cuando pulsas la pantalla notas que se mueve y solo encontes emite el sonido, un tanto incómodo, que te indica que has activado el comando que buscabas.

Justo encima de esa pantalla de 10,2 pulgadas encontramos uno de los detalles característicos del Fisker Karama. Me refiero a una moldura de madera proveniente de bosques quemados de California o de árboles caídos. ¿Marketing? Sea lo que sea integra los botones de los intermitentes de emergencia, otro botón que no se para que sirve y el interruptor para abrir el cierre centralizado.

Otra de las curiosidades del Fisker Karma es que en las puertas no hay manillas ni tiradores para abrirlas. Para ello se disponen unos botones de forma rectangular en los reposabrazos de las puertas que permiten abrir las puertan con solo pulsarlos. Eso si, como es lógico solo se activa con el vehículo parado para evitar desgracias en caso de despiste.

Fisker Karma

Los botones de accionamiento de las ventanillas por su parte de sitúan en la consola central, en la que encontramos también un mando clave en el coche. Los modos de marcha (D, R, P y N) se activan mediante un pulsador de forma también semiovoide, poco práctico pero distinto a todo lo que hemos visto hasta el momento.

La calidad del interior es buena e incluso mejor de lo que me esperaba. Está muy en línea con lo que puedes esperar, por ejemplo, de una gran berlina de lujo japonesa como el Lexus LS, y un punto por debajo de la calidad que ofrecen sus rivales alemanes. Eso si, ellos no pueden encender un haz de luz que recorre el tunel central hacia delante cuando engranas la D y comienzas a moverte.

Eso fue lo primero que hice en cuanto los responables del Grupo Guarnieri me habían explicado los principales detalles del coche. Busqué la posición de conducción más adecuada gracias a los múltiples ajustes eléctricos del asiento y el volante, pulsé el botón de arranque y entonces comecé a escuchar un ronrroneo un tanto extraño.

Fisker Karma

Me explicó el hombre que me atendía que es normal, que ese zumbido leve es el sonido que a través de unos altavoces exteriores te indica que el coche está en marcha, ya que al tratarse de un motor eléctrico, si no fuese por ese zumbido sería imposible apreciarlo.

Pulso la R, una luz emerge de la consola central hacia atrás y me dispongo a salir del concesionario. La ventanilla trasera es tan baja que su visibilidad es muy reducida, pero menos mal que en la pantalla de 10,2 pulgadas se ve perfectamente lo que tenemos detrás.

Continuará...

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