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BMW i8, prueba (parte 2)
Pruebas de coches

BMW i8, prueba (parte 2)

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Como os contaba al final de la primera parte de la prueba del BMW i8, jamás me había ocurrido desde que pruebo coches, que el protagonista de la prueba hubiese sido motivo de un accidente de tráfico, pero este coche es capaz de eso y de mucho más. Ya dije al comienzo de la prueba que todo el mundo lo mira, para bien o para mal. Por suerte pronto abandono el tramo urbano y salgo hacia una congestionada A2 donde el i8 pasa algo más desapercibido entre el tráfico y los camiones que circulan por ella a esa hora de la mañana.

Nada más ver que el tráfico se despeja ante mi, no puedo evitar mover la palanca de cambio hacia la izquierda, para engranar así el modo Sport. Entonces las grafías del cuadro de mandos digital pasan del ecológico azul al rojo deportivo, y el carácter del coche cambia por completo. El silencio deja paso al sonido del motor TwinPower Turbo de 1.499 centímetros cúbicos amplificado hacia dentro del habitáculo, y los 362 CV del conjunto eléctrico – gasolina nos recuerdan que no estamos al volante de un coche cualquiera, sino del que muchos consideran el deportivo del futuro.

En modo Sport acelerar a fondo es una delicia, una maravilla que transmite sensaciones muy diferentes a las que sientes cuando estrujas el pedal del acelerador en cualquier otro coche deportivo. El motor tricilindrico empuja las ruedas traseras y el eléctrico le ayuda moviendo las delanteras en una sincronía única que te permite alejarte del resto de coches que te persiguen como si fueses Doc en el Delorean de Regreso al Futuro.

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Entonces llego al garaje de la oficina, donde me toca aparcar en batería junto a los coches de mis compañeros. Veo que mi colega de la plaza de la izquierda ha dejado el coche muy pegado a la mía, casi sobre la línea blanca. Entonces me encuentro con un problema, ya que la puerta no dispone de los 552 milímetros necesarios para abrirla hacia arriba sin golpear al de al lado.

Me toca maniobrar y pegar el coche a la raya blanca de la derecha, ya que de otra forma no podré bajarme. No es que el i8 precise de más espacio del que normalmente necesitas en un modelo de puertas tradicionales para bajarte, pero ¿quién no se ha encontrado con una situación de esas en las que tienes que hacer contorsionismo para subirte en el coche por lo cerca que te han aparcado el de al lado?

El problema en este caso puede llegar si aparcas en una plaza de garaje muy estrecha y los coches de ambos lados aparcan demasiado cerca, ya que en este caso ni contorsionismo ni leches, puedes quedarte con cara de tonto sin poder montar al no poder abrir las puertas verticales. ¿Moraleja? Aparca siempre el i8 en plazas anchas o en sitios donde sepas seguro que al menos a la izquierda no va a aparca nadie. Solo así te asegurarás que puedes montar dignamente en el coche cuando regreses.

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Jugar con los distintos modos es algo adictivo

Después de algo más de 9 interminables horas de trabajo, me voy de la oficina con el único propósito de volver a conducir el BMW i8, en este caso en una ruta algo más larga para recordar como funcionaban los distintos modos disponibles: Comfort, Eco Pro, eDrive y Sport.

Había manejado el coche en Sport y en eDrive, pero me faltaban por probar los modos Comfort y Eco Pro. Decido empezar por este último en el que el motor de gasolina de 231 caballos se combina con el eléctrico de 131 dependiendo de las necesidades y tomando decisiones por sí mismos.

El coche automáticamente decide en cada momento si es suficiente con el motor eléctrico para cumplir con las exigencias que le marcamos con el acelerador, o si en cambio debe combinar este con el de gasolina de 231 caballos, siempre listo para empezar a empujar desde atrás.

BMW i8 Prueba 11

Cuando entra en funcionamiento el tricilindrico, se escucha perfectamente dentro, pero con una intensidad menor que cuando lo usamos en modo Sport. Lo que no ocurre en ningún caso es que el motor de gasolina sea el único que funciona, ya que entonces estaríamos ante un deportivo de tracción trasera y eso no entra dentro de los planes de los ingenieros que han desarrollado el BMW i8. ¿El mundo al revés en formato híbrido?

En modo Eco Pro el coche recupera energía cuando soltamos el acelerador y va en retención, o cuando frenamos con fuerza. Dispone de unos sistemas de regeneración de energía llevamos al extremo que son capaces de recargar las baterías en menos tiempo del que pensamos, pero lo más sorprendente es que no es en el modo Eco Pro en el que más energía recupera.

En ese modo el coche funciona gastando lo mínimo posible para ofrecer unas prestaciones dignas, pero es en el modo Sport cuando la recarga de energía se hace más intensa. En Eco Pro en cambio lo que apreciamos es como el coche de forma muy intuitiva va decidiendo en cada momento si solo debe funcionar el motor eléctrico o ambos, y el confort de marcha es uno de sus puntos destacados.

BMW i8 Prueba 14

A pesar de que las suspensiones son algo más duras de lo que recordaba, el BMW i8 no tiene mucho que envidiar a nivel de confort al que yo considero su rival más directo, el Porsche 911 que ya desde la generación 997 ha conseguido un compromiso óptimo entre confort y deportividad. Ambos están al mismo nivel en este aspecto.

El tacto de la dirección eléctrica a la hora de trazar las curvas es excelente, y el conjunto transmite mucho aplomo, tanto o más que otros deportivos firmados por BMW M GmbH por ejemplo. No en vano, su bajo centro de gravedad con el peso de las baterías situado muy abajo y el hecho de que el coche funcione siempre con tracción delantera eléctrica o total híbrida le confiere ese agarre que es sin duda uno de sus puntos a favor.

Mientras hago unos 20 kilómetros conduciéndolo en modo Eco Pro, la carga de la batería va variando. Es cierto que no paro de jugar con el coche para ponerlo a prueba. Primero lo dejo rodar en modo eléctrico sin exigirle demasiado para ver como el motor eléctrico hace que el conjunto avance de forma armoniosa.

BMW i8 Prueba 16

Después piso a fondo el acelerador para que se ponga en marcha el motor de gasolina y ver de lo que es capaz con ambos empujando un poco por debajo de su potencial rendimiento máximo, el cual solo ofrece en modo Sport.

La autonomía eléctrica va variando constantemente, y durante ese período he visto como el marcador digital, muy completo, marcaba desde 8 km hasta 15 km de autonomía. No me preocupa en absoluto, ya que se que el depósito de gasolina opcional de 42 litros está solo un poco por debajo de su capacidad máxima, lo cual me permitiría ir sin problemas desde Madrid hasta casi cualquier punto de la costa levantina sin tener que parar a repostar.

Volviendo a acaparar todas las miradas e incluso las sirenas

La noche va cayendo y decido volver hacia el centro de Madrid tras haber hecho algo más de 140 kilómetros. Lo hago esta vez tras seleccionar el modo Comfort, en el que no noto demasiadas diferencias en cuanto a la gestión de la energía, pero si en cuanto a la configuración de las suspensiones, que ahora ofrecen un tarado mucho más suave que cuando esta mañana me vine arriba y fui a trabajar en modo Sport.

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Dejando que el coche circule a ritmos legales por autovía, y con el sol poniéndose en el horizonte, disfruto de la extraña sensación de ir conduciendo un coche de casi 400 caballos de potencia, arquitectura de superdeportivo y silencio de híbrido. Una pena que la unidad de pruebas no monte los faros láser. Habrá que probarlos por separado.

Es un contraste de sensaciones único que hace la conducción del BMW i8 diferente a la de cualquier otro coche y por supuesto a la de cualquier otro miembro de su segmento, el de los deportivos. Pronto entro de nuevo al tráfico urbano, y veo que el marcador de autonomía eléctrico indica algo más de 20 kilómetros recuperados a base de frenadas, aceleraciones y sobre todo, de mucho disfrute al volante. Si este no es el futuro de los coches deportivos, que venga alguien y me lo diga.

A la vista de la carga disponible en las baterías, conecto el eDrive y disfruto moviéndome con la suavidad y el sigilo que ofrece el motor eléctrico y con la conciencia tranquila porque se que no estoy colaborando tanto como otros coches a que esa capa de polución que cubre Madrid se extienda más si cabe. Por desgracia, la lluvia hizo una vez más acto de presencia. Tocaba activar los limpiaparabrisas y detecto entonces otro fallo de diseño del que no me había percatado hasta ahora.

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Los limpiaparabrisas del BMW i8, dos que se abren uno hacia cada extremo del cristal delantero, no llegan a cubrir toda la superficie, quedándose inexplicablemente a un palmo de los bordes exteriores del cristal, justo delante de mi cabeza en el caso del izquierdo.

Por suerte la lluvia fue fina y breve, pero entiendo que con un aguacero considerable, este pueda ser un punto negativo importante, en lo que parece más un problema de diseño que cualquier otra cosa. Como si en Alemania no lloviese apenas. ¿O será que en el futuro no va a llover?

Con esa fina lluvia de nuevo vivo una situación surrealista, protagonizada por otro conductor. Mientras avanzo por un lateral del Paseo de la Castellana, veo por el espejo retrovisor exterior que hay un coche a mi derecha que hace unos movimientos extraños. Pensé que estaba simplemente tratando de ver el i8, pero mi sorpresa fue máxima cuando me di cuenta de que mientras conducía, aquel hombre llevaba el móvil en la mano y trataba de hacer una foto por la ventanilla.

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Increíble que alguien pueda hacer semejante temeridad por fotografiar el i8, pero en este caso el infractor se llevó su merecido, ya que en la Plaza de Cuzco mientras yo giré a la derecha, el se fue hacia la izquierda sin denotar mucho control del volante y acabó montando las dos ruedas del lateral izquierdo sobre la glorieta. Menos mal que no golpeó a ningún otro coche. Esto es increíble.

Me quedó claro entonces algo que llevaba pensando desde que cogí el coche el día anterior. Al conducir el BMW i8 en ciudad has de hacerlo de forma distinta a la de cualquier otro vehículo, estando más atento al tráfico que te rodea y siendo capaz de adelantarte a los movimientos del resto de conductores, muchos de los cuales se quedan viendo el coche provocando situaciones de riesgo. Es habitual que tengas que ir esquivando al resto de coches, ya que estos tienden a ir hacia donde mira quien los conduce.

Las situaciones curiosas no habían llegado todavía a su fin. Mientras me acercaba a casa y con el stress que genera ser el centro de atención de la calle, adelanté a una patrulla de la Policía Nacional, que por cierto iba con las dos luces posteriores de posición fundidas y una delantera también, un cuadro. Entonces el coche patrulla se pegó al culo del i8 e hicieron sonar dos veces la sirena.

BMW i8 Prueba 31

Pensé que me iban a parar para pedir la documentación del vehículo, así que puse el intermitente a la derecha y me aparté mientras aminoraba la marcha. Mi sorpresa fue máxima cuando vi que no pretendían pararme, sino que pasaron a mi lado, levantaron hacia arriba el pulgar y siguieron de largo mientras giraban la cabeza como la niña del exorcista con la vista clavada en el i8. Imagino que los "guiños de sirena" simplemente era su forma de hacerme saber que el coche les había gustado. Surrealista, absolutamente surrealista.

BMW i8: nuestra puntuación

8.1

Diseño exterior9
Diseño interior7
Calidad8
Habitabilidad7
Maletero7
Motor9
Seguridad9
Comportamiento9
Comodidad7
Precio9

A favor

  • Diseño único
  • Tecnología empleada
  • Relación calidad - precio
  • Consumos bajos
  • Sensaciones deportivas

En contra

  • Maltero de 154 litros
  • Acceso complicado
  • Ventanillas que no bajan del todo
  • Limpiaparabrisas que no llegan al extremo
  • Demasiado llamativo
Regreso a casa pensando lo mismo que había pensado hace un año cuando lo probé a fondo por Italia. El BMW i8 es el deportivo del futuro que ha venido al pasado. Es un coche increíble, capaz de ofrecerte una aceleración de 0 a 100 km/h en 4,4 segundos, de hacerte disfrutar y al mismo tiempo capaz de homologar un consumo de 2,5 l/100 km.

Lo mejor de todo es que aparte de esas cifras que no son más que eso, cifras, te ofrece unas sensaciones de conducción únicas que ningún otro coche es capaz de regalarte. A pesar de ello, después de todas las situaciones surrealistas vividas a bordo del BMW i8 durante estos tres días, también soy consciente de que tal vez en España no estamos todavía preparados para ver el coche del futuro rodando por nuestras calles. La próxima vez que lo coja prometo que lo utilizaré sólo para hacer un viaje en carretera y para juntarlo con un antepasado con el que ya hemos concertado una cita. Os va a gustar.


 

BMW i8 Prueba 27

Ficha técnica

Versión probada   i8
Cilindrada1.499 cm³ Tipo de tracciónEléctrico delante, gasolina detrás (tracción total o delantera)
Bloque motor3 cilindros en línea CombustibleGasolina y electricidad
Potencia máxima (CV @ rpm)362 (131 CV eléctricos + 231 CV gasolina) Capacidad del depósito30 litros (opcional de 42 litros)
Par máximo (Nm @ rpm)570 Nm (320 + 250) Consumo urbano-- l/100 km
Masa en vacío1.485 kg Consumo extraurbano-- l/100 km
Velocidad máxima250 km/h (autolimitada)  Consumo mixto2,1 l/100 km l/100 km
Aceleración 0-100 km/h4,4 segundos Capacidad maletero154 litros
TransmisiónAutomática de 6 marchas + automática dos niveles (eléctrico) Precio129.900 euros

El coche para esta prueba ha sido prestado por BMW. Para más información consulta nuestra guía de relaciones con empresas

Fotografía | Héctor Ares
En Motorpasión | (parte 1, parte 2)

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