Compartir
Publicidad
Publicidad

BMW 325d, prueba (parte 1)

BMW 325d, prueba (parte 1)
Guardar
69 Comentarios
Publicidad
Publicidad

Probablemente el modelo más representativo de BMW sea su Serie 3, la más pequeña de sus berlinas pero en la que cabe todo el espíritu de BMW.

En Motorpasión habíamos realizado la prueba de sus dos principales rivales, el Mercedes Clase C y el Audi A4, pero lo más parecido a un BMW Serie 3 que había pasado por nuestro laboratorio es el BMW M3, un mundo aparte.

La unidad que hemos probado es el BMW 325d: diésel sí, pero sin miramientos: 3.0 de seis cilindros y 197 CV. Muchos kilómetros, muchas sensaciones y muchos detalles que contar a lo largo de esos días. ¿Me acompañáis?

Exterior del BMW Serie 3

BMW Serie 3

La primera impresión subjetiva que nos llevamos al verlo es muy positiva: es uno de esos diseños que gustan a cualquiera, sea o no aficionado a los coches.

Dicho esto, profundicemos un poco más. Se trata del BMW Serie 3 restyle 2009, presentado hace un año aproximadamente, que modifica algunos elementos de su frontal y parte trasera respecto a la serie actual (E90).

Lo más destacado del restyle en lo que se refiere al exterior son los grupos ópticos. Los delanteros se distinguen por la retícula de LEDs que conforman los intermitentes delanteros, y en los traseros también se aprecia una retícula similar.

BMW Serie 3

Tiene faros bi-xenón y luces de conducción diurna, aunque no son LED sino una leve iluminación en los aros característicos de sus luces. Esta opción se puede activar o desactivar desde el iDrive.

Los dos escapes traseros cromados no vienen en todas las versiones, algunas no los llevan y otras como el 335i llevan uno a cada lado. Las llantas de 18 pulgadas que véis son opcionales, las de serie son de 17. Los neumáticos que montaba eran unos Bridgestone Potenza 225/40 R18 88V.

Interior del BMW Serie 3

BMW Serie 3

Lo primero que nos llama la atención al subirnos al BMW Serie 3 es su altura, con una posición de conducción bastante baja. Esto lo hace acogedor y deportivo, aunque puede resultar molesto para aquellos que prefieren coches altos de los que sea cómodo subir y bajar.

BMW Serie 3

Una vez dentro nos encontramos con el que, a mi entender, es el mayor defecto del coche, la ausencia de huecos portaobjetos cómodos en los que dejar las llaves, la cartera y el teléfono móvil. Entre los dos asientos delanteros hay un compartimento con tapa, pero queda demasiado retrasado como para resultar cómodo, y no es excesivamente grande.

Donde más se echa de menos un hueco es delante de la palanca de cambio. Hay uno con tapa, pero resulta ser un cenicero (se trata de la opción “kit fumador”) y apenas sirve para dejar unas monedas, no un móvil por ejemplo.

BMW Serie 3

En la parte inferior de la puerta encontramos un hueco grande aunque algo incómodo si tenemos que coger la cartera o las gafas de sol, porque tampoco tiene portagafas (al menos en la versión con techo solar).

La calidad de los acabados es, en general, muy buena aunque tiene algún detalle mínimo mejorable, como por ejemplo el tacto del botón del freno de mano, bastante plasticoso.

El reposabrazos izquierdo tiene una inclinación hacia abajo, por lo que resulta cómodo para descansar el brazo si estamos en parado. Además, los controles de los elevalunas y los retrovisores quedan justo encima de la mano cuando ponemos el brazo.

El maletero, de 460 litros, es amplio pero no tanto como nos podríamos pensar: al ser bastante bajo limita su capacidad de carga, lo que es algo normal en una carrocería sedán, sin puerta con luneta. Caben sin problemas dos maletas grandes al fondo, dos bolsas de viaje delante y objetos medianos a los lados encima de las ruedas, aunque meter objetos más voluminosos sería más complicado.

BMW Serie 3

Otro detalle que me llamó la atención fue el ruido metálico al cerrar el portón del maletero, más propio de un coche de 7.000 euros que de un BMW, hasta que descubrí que se trataba del portamatrículas, que estaba flojo. Falsa alarma y un motivo más para odiar los portamatrículas: mi teoría es que si tengo que coger un destornillador para ajustarlo, mejor aprovecho y lo quito para evitar futuros problemas.

En la próxima entrega, la prueba dinámica. ¿Nos gusta conducir?

En Motorpasión | BMW 325dParte 2, Parte 3 y Parte 4

Temas
Publicidad
Comentarios cerrados
Publicidad
Publicidad
Inicio
Inicio

Ver más artículos