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Fernando Alonso: una carrera de sueño con un final de pesadilla
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Fernando Alonso: una carrera de sueño con un final de pesadilla

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Es cierto que era un riesgo que todos contemplábamos: el motor Honda era más potente que el Chevy para las 500 Millas de Indianápolis, pero como contrapartida existían serias dudas en cuanto a su fiabilidad. Sin embargo, no dejó de ser desalentador ver cómo cualquier opción de luchar por la victoria se esfumó por un fallo mecánico tras la exhibición de 179 vueltas que se marcó Fernando Alonso en Indy.

Las expectativas por ver de qué era capaz Fernando Alonso el día de la carrera en el óvalo de Indianápolis estaban por todo lo alto, y el piloto asturiano demostró en pocas vueltas el porqué. Salida al margen, en la que perdió diversas posiciones probablemente por un tema de precaución, Fernando se marcó unas primeras vueltas que quedarán para la historia. Lo piensa el que firma este artículo, y lo piensan quienes más saben de este tipo de carreras: los americanos.

Locura americana por Fernando Alonso

Tras ver la salida desde la recta principal, tuve el acierto de acercarme a las tribunas de la curva 1 para vivir esas primeras vueltas de Fernando Alonso "camuflado" entre el apasionado público americano. Ni qué decir que a cualquiera que le dijeras que estabas allí para seguir el debut de Alonso en Indianápolis se ponía a tu entera disposición y sólo tenía palabras de admiración hacia el piloto español.

500 Millas de Indianápolis

No es casualidad que el sábado ya no quedaran ni gorras ni camisetas de Fernando Alonso para llevarse como recuerdo a casa. Volaron de las infinitas tiendas de merchandising que puedes encontrar cada 5 metros en el circuito. La "alonsomanía" se contagió durante el glorioso mes de mayo en Indianápolis de una manera increíble. Realmente experimenté ese orgullo de ver como uno de los nuestros dejaba a tan conocedor público con la boca abierta.

Liderando las 500 Millas de Indianápolis por primera vez

Sin perder el hilo, desde esa primera curva vi cómo Alonso iba cogiéndole poco a poco el tacto al circuito, cómo escalaba las posiciones perdidas en la salida con el paso de las vueltas, y sí, cómo lideraba por primera vez unas 500 Millas de Indianápolis adelantando a Rossi en la entrada de la curva 1. Ese momento creo que me va a costar olvidarlo en mucho tiempo.

No sólo por ver que Fernando Alonso estaba respondiendo a las expectativas que todos teníamos puestas en esta histórica cita, sino por haberlo podido vivir entre los aficionados que cada año llenan las gradas de este templo de la velocidad. Cada adelantamiento de Alonso venía acompañado por gritos, aplusos y brazos en alto. Como si Alonso hubiera nacido en Indiana. Esta gente reconoce el talento al volante mejor que nadie. Y lo viven de un modo especial. Lo disfrutan. Saben saborearlo.

Pero ese adelantamiento fue especial por todo. Fernando Alonso completaba esa mini-remontada tras el mal arranque, se ponía líder por primerz vez en Indianápolis, presentaba ante todo el mundo de lo que era capaz. Fue algo tan emocionante, que creo que es con lo que me quedaré para siempre de esta carrera. Ese sentimiento de "ha valido la pena cruzar el charco para verte hacer esto que estás haciendo".

El injusto final a un merecido sueño

Después transcurrieron mejores y peores fases durante la carrera. Se le atragantaron algunas resalidas tras cautions, y le costó en ciertas fases quitarse de enmedio a pilotos como Kanaan, pero estaba siempre en la pomada, en el lugar adecuado para atacar en las últimas vueltas. No nos engañemos: lo tenía bastante difícil con todos los coches que se tenía que quitar de delante en esas últimas vueltas, pero nos había demostrado que nunca podemos dudar de su capacidad, ni siendo rookie en un entorno tan desconocido como una carrera en óvalo.

Fernando Alonso en las 500 Millas de Indianápolis

Se había ganado, por lo menos, el derecho de luchar por esa victoria. Cuando de repente, su motor Honda dijo basta, impidiendo que el mundo entero disfrutara de ese último embite del piloto asturiano por sellar un debut legendario en las 500 Millas. Pero no pudo ser. Podría haber ganado o no, pero el derecho a la lucha se lo ganó durante 179 vueltas que, de nuevo, mantuvieron enganchados a un país entero ante el televisor contemplando una competición desconocida hasta entonces para muchos.

Gracias por todo eso, Fernando. Del mismo modo que los americanos te lo pedían constantemente cuando intentaban conseguir tu firma, te lo pido yo también: vuelve a las 500 Millas. Necesitamos sentir tu implacable instinto asesino cuando hueles a victoria. Necesitamos volver a disfrutar de jornadas como la de este inolvidable 28 de mayo de 2017.

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