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Crea tu propia área de bajas emisiones en la buhardilla de tu hogar

Crea tu propia área de bajas emisiones en la buhardilla de tu hogar
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BataPAsión no podía durar mucho más allá del Día de los Inocentes, así que... vuelta a la normalidad. Para saber más sobre lo ocurrido aquí este 28 de diciembre, lee ¡Adiós, Batapasión! Abrid las ventanas y que corra el aire


Ah, y no hagas ni caso a estE... 'ARTÍCULO' que estás leyendo ahora. No seas inocente...

Barcelona ya ha estrenado su Zona de Bajas Emisiones y Madrid tiene Madrid Central, pero si quieres aportar tu granito de arena desde tu propia casa para salvar la capa de ozono y ahorrar gases contaminantes a tus pulmones, tenemos la solución: la buhardilla de bajas emisiones. Porque pensar en verde va más allá de separar la basura.

En España, montarse una casa libre de emisiones es complicado y puede resultar caro, pero siempre puedes optar por convertir una parte de tu hogar en una zona de cero emisiones: lo ideal es una buhardilla, por eso del romanticismo hipster, pero también sirve una habitación.

Además, así tu casa no acabará vetada para las visitas más antiguas, que podrán seguir circulando sin etiqueta por el resto de habitaciones. Y es que a tu señor padre no le vas a quitar la fea costumbre de fumarse un paquete diario de Ducados. No le ha hecho caso al médico ni a tu paciente madre, te lo va a hacer a ti...

Una zona neutra de carbono para tu casa, en seis pasos

Crea tu propia área de bajas emisiones en tu buhardilla

Con estos sencillos pasos, conseguirás una habitación o buhardilla de cero emisiones para presumir de tu medalla ECO premium plus ante tus amigos. Serás la envidia en Instagram.

Adiós al gotelé y a la tarima. Lo primero es usar únicamente materiales respetuosos con el medio ambiente, pues la pintura plástica que cubre tus paredes muy ecológica no es. En su lugar, puedes utilizar materiales locales de bajo consumo energético para cubrir las paredes, como el cáñamo o la madera. Para el suelo lo ideal es cerámica o madera.

Hoverboard sharing. Madrid Central tiene el BiciMAD para desplazamientos libres de agentes contaminantes, por lo que no puede faltar un vehículo de movilidad alternativa en tu buhardilla ecológica. Así, puedes colocar a la entrada varios hoverboard, esa tabla de dos ruedas autoequilibrada. Parece infernal de manejar, pero es cuestión de práctica.

Al moverte , minimizarás el dióxido de carbono resultante de la respiración, que es más acusado si realizamos cualquier esfuerzo físico, lo que incluye caminar. Recuerda, nada de CrossFit o Body Pump en tu Zona de Bajas Emisiones.

Purifica el aire. Para neutralizar emisiones puedes utilizar plantas, que son purificadores naturales, pues absorben los gases contaminantes. Convertir tu buhardilla en una selva ayudará a mantener limpia la atmósfera de tu Madrid Central particular, evitando usar un purificador eléctrico.

Para un efecto mejorado, puedes añadir además cortinas fotocatalizadoras: al contacto con la luz, descomponen los gases contaminantes de la atmósfera, neutralizándolos. No es complicado encontrarlas, hasta esa famosa marca de muebles que quiere ser LEGO tiene unas.

Señaliza tu Zona de Bajas Emisiones. Comunicar es esencial, que luego vienen los sustos. Un cartel a la entrada no dejará lugar a dudas y lo podrías complementar delimitando su perímetro pintando en el suelo una doble línea roja con tiza o ceras de colores, para que no se pierda ningún despistado.

Crea tu propia buhardilla de bajas emisiones

Un decálogo de normas siempre ayuda: así los que accedan a ella saben qué pueden hacer y qué no. Por ejemplo, puedes recomendar el uso del hoverboard para circular por ella o prohibir entrar tras haber disfrutado de un estupendo cocido, pues es un gran productor de metano ingestoprocesado.

Luz sin electricidad. No puedes dejar a toda tu casa sin energía eléctrica, pero sí evitar utilizarla en esta habitación. De día, lo ideal es aprovechar la luz natural y, si la estancia tiene poca luz, podrías completar con lucernas instaladas en el techo. Además, con un kit de iluminación artificial, se convierten en lámparas fotovoltaicas. Usar velas es otra opción, que además se fabrican fácilmente con cera de abeja virgen o cera de soja. Quedan prohibidas las aromáticas: sus químicos arruinarían la impoluta atmósfera.

Crea tu propia área de bajas emisiones en tu buhardilla

Muebles reciclados. Nada de comprar muebles: o bien coges de la basura esa mesa y esas sillas a juego, que no entiendes por qué tu vecino ha dejado junto al contendor amarillo en vez de llevarlas a un punto limpio, o bien puedes fabricarte tú mismo los muebles con materiales reciclados.

Usando palés y unos cojines rellenos de algodón orgánico puedes fabricar un ecosofá y con neumáticos y una tabla o cristal una respetuosa mesa de café. Las posibilidades son infinitas, todo es cuestión de poner a trabajar tu creatividad sacando ideas de Internet.

Sangra a multas a quien ose perturbar las emisiones de tu buhardilla

Una zona neutra de carbono no se paga sola: para costear semejante obra de ingeniería una solución es imponer multas. Por ejemplo, si alguien se pasa de frenada con las emisiones de CO₂ al elevar la voz o correr a la ventana para ver al vecino podando el melocotonero: cuatro euros.

Y si uno de los visitantes osa pisar el sacrosanto suelo sin emisiones con las zapatillas de la calle: 10 euros. O la pena máxima, si un insurgente contaminador se esconde en una esquina para aliviar sus ansias de nicotina para encender un cigarro: 50 euros.

Recuerda a los infractores que no es afán recaudatorio, pues lo haces por su salud. Si no, no habrías aplicado un pronto pago de 10 minutos para reducir la cuantía de las multas a la mitad...

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