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¿Por qué se sigue vendiendo el Mercedes Clase G?

¿Por qué se sigue vendiendo el Mercedes Clase G?
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Buena pregunta. Hablamos de un vehículo que desde que se lanzase al mercado en 1979 ha recibido actualizaciones pero sigue teniendo el mismo diseño base. Además, se vende un número discreto de unidades cada año y ni siquiera lo fabrica Mercedes, sino Magna Steyr, y de toda la vida además.

La respuesta está, entre otras cosas, en su elevado precio, para que su fabricación sea rentable. Este precio está parcialmente justificado en sus interiores y tecnología, de alta gama, que sirven para mantenerlo actualizado y que siga cumpliendo las normativas de turno.

Sus mercados más importantes son el chino y el ruso, donde sigue habiendo locos dispuestos a comprárselo. ¿Por qué digo locos? Porque el G 65 AMG es el modelo más caro de toda la marca (supera los 260.000 euros) y el 4×4 de serie más potente del mundo (612 CV), y el básico G 350 BlueTEC “sólo” cuesta 85.000 euros y pico, precios de Alemania en ambos casos.

Mercedes-Benz Clase G

Aunque se ha modernizado bastante en cuanto a interiores y tenga pantalla táctil o tecnologías que tienen sus parientes de gama, sigue acarreando un chasis de largueros y travesaños además de un tosco sistema de bloqueos de diferencial —tres para ser precisos— que sigue haciendo ruido. Eso sí, es duro como Chuck Norris.

¿Pisan todos los dueños de la Clase G el campo? Pues al igual que el Hummer H2, aunque habilidades le sobran, muchas unidades nunca se llenan de barro, están para fardar y demostrar a otros que si se han pagado un Clase G, es que están montados en el dólar, o yuan, o rublo, o euro.

Si el Clase G hubiese permanecido fiel a la filosofía de vehículo industrial, sin aspirar a lujos, habría dejado de fabricarse hace años, ni el mítico Land Rover Defender se libra. La moda del SUV ha retirado a muchos 4×4 de las carreteras, el cliente siempre tiene la razón.

Mercedes-Benz Clase G

Se han vendido más de 200.000 unidades y la fábrica de Graz tiene un contrato con Daimler AG (matriz de Mercedes) hasta 2015 por lo menos. Mientras siga siendo atractivo para los nuevos ricos, seguirá en producción.

La Clase G de Mercedes-Benz en sus inicios era un todoterreno para servicio militar, ambulancias, bomberos, policía… y clientes que querían un 4×4 de los duros. Hoy día se ha convertido en un coche para millonarios y gente que, pudiendo pagarlo, confía en tecnologías más rudimentarias pero de probada eficacia.

Además, ha tenido dueños muy ilustres, como el Papa, porque ha sido el papamóvil durante muchos años. Se ha forjado un mito y ahí sigue, resistiéndose a envejecer, desafiando las leyes del mercado, esas que dicen que cuando se pasa un coche de moda acaba por desaparecer.

Vía | Automotive News, Wikipedia
En Motorpasión | Mercedes-Benz Clase G, la renovación de un mito

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