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La eliminación del peaje de la AP-4 pone fin a casi 50 años de reprivatizaciones y "sin costes adicionales"

La eliminación del peaje de la AP-4 pone fin a casi 50 años de reprivatizaciones y "sin costes adicionales"
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La AP-4 o Autopista del Sur ha sido el caballo de batalla de empresarios y otros colectivos durante años. Inaugurada en su totalidad en 1973, fue la primera autopista de peaje construida en el sur de España y su concesión se ha ido prorrogando durante décadas desde el franquismo.

Ahora el Gobierno en funciones ha anunciado que serán liberalizada, junto a la AP-7, el 1 de enero de 2020, y según explica El Diario de Cádiz, asumirá su gestión "sin costes adicionales".

Empieza la cuenta atrás para decir adiós al peaje interminable

Peajes

146 días, 14 horas y 20 minutos. Con esta cuenta atrás celebra la Confederación de Empresarios de Cádiz en su página web la eliminación del peaje Cádiz-Sevilla. Para este sector, la provincia ha estado doblemente penalizada durante años por el tránsito de personas y mercancías sin que existan vías de gran capacidad alternativas.

Y no solo eso, el peaje de la AP-4 se ha considerado como principal barrera para el desarrollo económico de la provincia.

Según la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, el fin del peaje "facilitará el contacto con el resto del territorio para fomentar las inversiones" y reconoce que se trata de una "demanda histórica" que situará a Cádiz en condiciones de igualdad frente a otras provincias.

La licitación de la autopista, al igual que la AP-7, no incurrirá en gastos derivados de su mantenimiento, según el Ejecutivo, y sus trabajadores serán recolocados a través de nuevos contratos de concesión.

Según informó Fomento hace unos días, el contrato de mantenimiento de la AP-4 (que corresponde a Abertis), de 93,8 km, está cifrado en 24 millones de euros.

Respecto a la concesión de las tres autopistas restantes, que son la AP-7 Zaragoza-Mediterráneo, la AP-2 Tarragona-La Jonquera y la AP-7 Montmeló-El Papiol, termina en 2021, año en el que a este paso puede que tengamos nuevo Gobierno y será este quien decida sobre estos tramos.

Intinerario Ap4 Fuente: Faelomx

La autopista AP-4 comienza en Sevilla a la altura de Dos Hermanas y termina en la autovía CA-35 en Puerto Real, a 8 kilómetros de Cádiz. Su importancia radica en que es la vía más directa desde la Bahía de Cádiz a la capital andaluza y también la más directa (junto a la A-381) para llegar a Sevilla desde la bahía de Algeciras.

En un primer momento, un decreto franquista dispuso la concesión hasta 1993, que fue ampliada seis años más por el Gobierno de Adolfo Suárez.

La segunda prórroga fue firmada por el Ejecutivo de Felipe González, hasta 2006, y otra vez más por José María Aznar, que prorrogó la concesión 13 años más, hasta 2019.

Lo llaman, con razón, el peaje interminable.

En busca de un modelo de financiación sostenible

Dsc 0287

A pesar de que parece el comienzo del fin de las reprivatizaciones, Fomento ha expresado en varias ocasiones su opinión de que el sector privado debe implicarse en el sistema de inversión de infraestructuras. De hecho, en noviembre de 2018 se anunció que antes de 2020 podría salir adelante un nuevo modelo de pago por uso de determinadas autovías que hasta ahora eran 'gratuitas'.

Aunque no se ha hablado de un modelo definido, para Fomento la única forma de asumir los 11.000 millones de euros anuales que según el ministerio cuesta al Estado el mantenimiento de las autovías, es la de establecer un modelo de financiación estable con la participación de las concesionarias.

Por su parte, las constructoras piden que paguemos ya peajes en las autovías, a razón de 0,03 euros por kilómetro.

Según ha explicado el presidente de la patronal de constructoras y concesionarias SEOPAN, Julián Núñez, esta tarifa sería la "más reducida de entre las actualmente vigentes en Europa" y serviría para costear el mantenimiento de las carreteras con una inyección de liquidez estimada en 1.200 millones de euros.

Senales 6

La teoría de las grandes constructoras es que no sólo proporcionaría una mayor garantía económica para el mantenimiento de las infraestructuras, sino que además liberaría gasto público que se podría destinar a otros fines.

La práctica, ya veremos cómo es.

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