No es ningún secreto, los coches nuevos son cada vez más caros. Comprar un coche nuevo por menos de 10.000 euros suena ya muy lejano, como cuando la moneda en nuestro país era la peseta. Pero no es el caso. Hace menos de 10 años, sí se podían comprar coches por menos de 10.000 euros, como el Dacia Sandero.
En la actualidad, sin embargo, el precio medio de los coches nuevos en concesionario oficial es de 40.582 euros. Subió en España un 38,1 % en la primera mitad de 2025, en comparación con el mismo periodo de 2019, año previo a la pandemia. ¿Qué ha pasado entre tanto? ¿Es culpa de la inflación? ¿De las normas de la Unión Europea? No, es cosa esencialmente de los fabricantes.
El precio de algunos coches ha subido más del 80% en menos de 10 años
Esperar coches nuevos por menos de 10.000 euros es una quimera cuando el precio del coche usado en España supera los 18.000 euros. Pero en 2017, podías comprar un Dacia Sandero desde 7.036 euros y un Sandero Stepway desde 9.025 euros. En la actualidad, un Dacia Sandero cuesta desde 13.940 euros y el Stepway, desde 15.320 euros. Lo que supone un aumento del 86,6% y del 69,7%, respectivamente.
Echarle la culpa a la inflación sería muy fácil. Pero entre junio de 2017 y octubre de 2025 ha sido del 25,4%, según datos del INE. Es más, incluso con los precios ajustados a la inflación, el Dacia Sandero de base seguiría costando menos de 10.000 euros (8.823, 14 euros), mientras que el Sandero Stepway se quedaría en 11.317,35 euros. Aún así, los modelos actuales siguen siendo notablemente más caros, entre 4.000 y 5.000 euros más caros.
Por supuesto, los Sandero de 2017 no tienen nada que ver con los de 2025 y 2026 en términos de mecánica y de equipamiento. Los modelos actuales cuentan con ayudas a la conducción, como la frenada automática de emergencia, que sencillamente los Sandero de 2017 no podían equipar.
El Sandero 2026, además, cuenta con una pantalla táctil de 10 pulgadas, conectividad inalámbrica con Apple CarPlay y Android Auto (de serie en todos los niveles de equipamiento salvo en el básico Essential). Se trata de un equipamiento casi obligatorio en el mercado actual si la marca espera vender algún coche.
Los fabricantes esgrimen como principal motivo las normativas ambientales y de seguridad exigidas por Europa a las marcas. Es decir, la electrificación y una mayor carga tecnológica por los sistemas de asistencia a la conducción.
Pero un análisis de la ONG francesa Institut Mobilités, en colaboración con la consultora C-Ways, apunta directamente a las marcas como principales culpables: han subido el precio porque han querido. El estudio es sobre Francia, pero es extrapolable a España porque el mercado aquí es similar. También las políticas de precios.
Marcas y clientes se retroalimentan para subir el precio de los coches
Ahora bien, al final, los fabricantes venden lo que el público compra. En parte, la culpa de este cambio recae tanto en los consumidores como en los fabricantes, que se han alimentado mutuamente con el mantra de cuanto más grande y con más pantallas, mejor. Así, pasó lo que tenía que pasar: el SUV es el tipo de coche que domina el mercado.
Las ventas de SUV en Europa representaron el 51 % de las ventas de automóviles nuevos en 2023. Algunas marcas ya sólo proponen SUV y Crossovers en sus gamas, salvo quizá por un deportivo o un utilitario, como Ford o Renault.
Los SUV y los crossover tienen márgenes de beneficio más altos que los compactos o turismos sobre los que se basan. Basta con ver con la diferencia de precio entre el nuevo SEAT Ibiza, que parte de los 15.220 euros, y el nuevo SEAT Arona, desde 19.460 euros, para verlo claramente. Son esencialmente el mismo coche y sin embargo, el Arona es casi 5.000 euros más caro.
A un coche más grande, precio más caro. Así, las marcas han subido en gama sus coches y les han puesto precios en consonancia. Es decir, lo que venimos viendo y contando desde hace años, la gran mayoría de marcas han decidido vender menos y más caro, con márgenes cada vez más elevados.
En un futuro, los precios de los coches no van a bajar. Desde la ONG francesa Institut Mobilités consideran que aún podría haber subidas de precios, impulsadas por dos factores, explican en su estudio. “En los próximos años, dos fenómenos podrían empujar los precios al alza: la inevitable continuación de la electrificación y la deseable reorientación de la cadena de valor en Europa (impulsada por las políticas industriales y fiscales que favorecen el Made in Europe)”.
Es decir, las marcas chinas están vendiendo a precios muy bajos, colocándose algunas en el top 10 europeo de ventas. Las marcas chinas casi acogen el 10 % del total de los coches que se venden en España, por ejemplo. Están ocupando la franja del mercado, la de los coches baratos, que las marcas generalistas históricas han ido abandonado poco a poco, salvo contadas excepciones, como Dacia.
Y es que los sueldos no han subido con la misma rapidez que el precio del coches. En España, el sueldo medio anual era de 23.646,50 euros en el año 2017 En 2024, el salario medio en términos brutos fue de 28.627 euros brutos al año. Es decir, ha subido el 21%. Un valor equivalente a la inflación de 2017 a 2024. Dicho de otro modo, los sueldos no han subido. Pero sí el precio de los coches. Y eso es una enorme pérdida de poder adquisitivo.
Para las marcas, volver a bajar los precios para una marca generalista que se ha ido posicionando poco a poco más arriba en el imaginario colectivo tiraría por los suelos el concepto de vender menos, pero más caro. Arrastraría hacia abajo el resto de la gama y por ende los precios. Por no mencionar que les es muy difícil competir en términos de costes con las marcas chinas si han de fabricar en Europa. Con unos costes laborales medios de 585 dólares por vehículo, gracias a en la mayoría de casos condiciones laborales de semi explotación y salarios de cuatro euros la hora, una marca europea no puede luchar.
Imágenes | Dacia, SEAT, MG
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