Llega el impuesto al CO₂: Europa gravará todavía más la gasolina, el diésel y la calefacción en 2027

Llega el impuesto al CO₂: Europa gravará todavía más la gasolina, el diésel y la calefacción en 2027
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Tras largas negociaciones, este domingo, el Parlamento Europeo y los Estados miembros (a través del Consejo de la Unión Europea) acordaron una amplia reforma del mercado del carbono. Una reforma que implicará en 2027 la creación de nuevos impuestos.

Ya es un hecho. A partir de 2027, la Unión Europea reducirá notablemente el precio de los derechos de emisiones de CO₂ y además gravará las emisiones de carbono procedentes no solamente de la industria del transporte, sino de todos los medios de transporte, incluido el privado, así como de la calefacción.

Es probable que esta decisión no guste al sector del transporte por carretera, pero tampoco gustará a los particulares, que verán aumentar todavía más el coste de usar un coche gasolina o diésel. Y además, para quien tenga una calefacción que no sea eléctrica, la factura será aún más cara.

La gasolina y el diésel gravados con un nuevo impuesto

Surtidor Gasolina
Un gesto que en 2027 conllevará más impuestos. (Foto: Gustavo Fring)

A nivel de particulares, esta reforma de los derechos de emisión o ETS (por sus siglas en inglés que corresponden a “Emissions Trading System”) verá el diésel y la gasolina gravados con un nuevo impuesto.

Así, en España, al Impuesto Especial de Hidrocarburos, el IVA, el Impuesto sobre Ventas Minoristas del Estado y las tasas al consumo de hidrocarburos de la gasolina y el diésel se le añadirá una nueva tasa europea sobre emisiones CO₂.

¿El objetivo? Disuadir los automovilistas de utilizar sus coches con motor de combustión interna y orientarlos hacia una movilidad más sostenible, es decir, hacia el coche eléctrico antes de que se prohiban la venta de coches nuevos con motor de combustión interna como está previsto a partir de 2035.

Mercancías Logitren
Tren de mercancías Logitren (Foto: eldelinux)

Por el momento, no se ha dado ninguna indicación precisa del importe de ese nuevo impuesto, ya que no se aplicará inmediatamente.

Y es que la UE ha previsto una moratoria de un año si los precios de la energía siguen siendo para entonces muy elevados, como lo son ahora por diferentes crisis geopolíticas, como la guerra entre Rusia y Ucrania. En concreto, si el gas natural supera los 106 euros el MWh, la medida se aplazará un año. El gas natural está siendo un problema para Europa.

Además, algunos sectores clave de la economía estarán exentos del impuesto adicional sobre el carbono, como la agricultura y la pesca, así como las locomotoras diésel.

A nivel de particular, los hogares pagarán una tasa carbono por la calefacción de gas o gasóleo a partir de 2027. Al igual que con la gasolina, todavía no se conocen los detalles de su aplicación ni el importe.

Radiador calefacción
Foto de Erik Mclean

Para ayudar a los hogares con renta baja a cambiar rápidamente a formas más limpias de transporte y calefacción, de modo que no se vean injustamente afectados por la medida, los responsables políticos de la UE aprobaron un Fondo Social para el Clima dotado con 86.700 millones de euros para el periodo comprendido entre 2026 y 2032.

Estos fondos se podría utilizar, por ejemplo, en subvencionar para mejorar el aislamiento de las viviendas y sistemas de calefacción que no emitan CO₂ o para el desarrollo de transportes más ecológicos.

Las empresas tendrán menos créditos CO₂ y serán más caros

En cuanto a las empresas, verán sus derechos de emisiones reducirse de año en año. En la actualidad, para cubrir sus emisiones de CO₂, los productores de electricidad y las industrias de alto consumo energético, como el acero o las cementeras, de la Unión Europea deben comprar "permisos de contaminación" en el régimen europeo de comercio de derechos de emisión, el ETS.

Cementera En La Robla, León. España
Foto: Enrique.garzo.cano

Este sistema se creó en 2005 y se aplica al 40% de las emisiones del continente. El número total de derechos creados por los estados disminuye con el tiempo para animar a la industria a emitir menos.

El acuerdo prevé ahora una aceleración de este ritmo de reducción, con una reducción del 62% para 2030 con respecto a 2005, frente al 43% anterior. Esto significa de facto que las industrias afectadas tendrán que reducir sus emisiones en un 62% si no quieren pagar cada vez más caros los derechos de emisiones.

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