A Extremadura no llegan trenes. Y ahora, tampoco llegan autovías. Vale, lo de los trenes es un tópico, un cliché o un chascarrillo, como se quiera ver. Es verdad que llegan trenes, pero hay que ver lo que tardan y cómo son. Algo parecido ocurre con la autovía A-43.
Proyectada para unir Ciudad Real con Extremadura, lleva 29 años en el limbo administrativo. Su primera aparición en los Presupuestos Generales del Estado fue en 1997, pero su construcción sigue sin concretarse. Sin embargo hace más de 2.000 años, los ingenieros romanos resolvieron el mismo dilema geográfico que hoy paraliza a las administraciones españolas.
Todas las vías llevan a Roma, pero no a Extremadura
Actualmente, la conexión entre Extremadura y Ciudad Real depende de la N-430. Es la única carretera nacional sin desdoblar en el corredor este-oeste de la península, conocida por su alto tráfico, volumen de mercancías y accidentes mortales.
En 2025, Extremadura registró 39 víctimas mortales en sus carreteras siendo la N-430 señalada como una de las más letales. De hecho, el tramo entre los kilómetros 104 y 110 está identificado como uno de los más peligrosos de Extremadura y con alta intensidad de tráfico por sus más de 10.600 vehículos diarios y accidentes recurrentes.
Tanto que en junio de 2025, más de 1.500 personas se manifestaron en Santa Amalia bajo el lema “No más muertes en nuestra carretera”, exigiendo soluciones.
El avance más reciente llegó en octubre de 2025, cuando el Ministerio de Transportes dio luz verde al expediente de información pública para el primer tramo extremeño de la A-43, un segmento de 11 kilómetros entre Torrefresneda y Santa Amalia, con un presupuesto asignado de 78,31 millones de euros.
Este tramo, que incluye tres enlaces, siete pasos superiores y tres viaductos, tendrá un impacto real limitado. No resuelve no resuelve el problema de fondo, que es la falta de una conexión moderna y segura entre Ciudad Real y Extremadura.
Una de las razones por las que todavía no exista una autovía para desdoblar la N-430 no son tanto los fondos sino la definición del trazado definitivo desde Ciudad Real.
El Gobierno lleva años debatiendo entre dos alternativas. La primera, seguir la N-430 por el norte de la provincia y la segunda consistiría en desviarse hacia el sur, pasando por Puertollano. Curiosamente, esta última opción fue la elegida por los romanos hace 2.000 años.
Según el proyecto Itiner-e, que ha mapeado más de 300.000 kilómetros de calzadas romanas, la antigua vía conectaba Poblete, Caracuel de Calatrava, Villamayor, la ciudad minera de Sisapo y Almadén antes de llegar a 'Emerita Augusta’, Mérida.
Los ingenieros romanos descartaron la ruta norte por la dificultad del terreno. Y aunque, en el último proyecto publicado (en 2022), el trazado sur, pasando por Puerto Llano, parece ser la opción preferida, todavía no hay nada definitivo.
Mientras Roma trazó caminos que han perdurado hasta hoy, los grandes ejes de comunicación actuales siguen siendo los establecidos por Roma, España sigue debatiendo cómo resolver un problema que afecta directamente a la cohesión territorial y la seguridad vial.
Las carreteras convencionales, como la N-430, concentran más del 70% de las víctimas mortales en vías interurbanas, muy por encima de autopistas y autovías. En 2024, se contabilizaron 854 fallecidos en este tipo de carreteras, mientras que en vías de alta capacidad hubo 323.
Imágenes | Daniel Di Palma, Itiner-e, Google Maps
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