Mucha gente se lía en las rotondas: se juegan que la DGT les ponga una multa de 500 euros y perder 6 puntos del carnet, además de un accidente

La DGT recuerda muchas veces cómo se debe circular en una glorieta, pero hay demasiados conductores que no lo entienden

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Álvaro Ruiz

Las glorietas no son nada nuevo. La primera en nuestro país se construyó en 1976, por lo que los conductores españoles llevamos 50 años conviviendo con ellas. Pues bien, parece que medio siglo no es suficiente para que todos las entendamos porque hay mucha gente (demasiada) que no tiene ni idea de circular en una rotonda.

Solo hay que conducir un rato por alguna ciudad en la que haya varias glorietas. Estoy seguro de que no tardarás en escuchar algún pitido o incluso en ver un golpe. Esas situaciones se producen porque algunos conductores no entran en la glorieta de forma adecuada, otras veces porque no circulan bien por su interior y, en la mayoría de ocasiones, porque no salen adecuadamente de la rotonda.

Es uno de los errores de circulación más comunes

A la hora de entrar en una glorieta, hay una regla básica que muchos no respetan: los vehículos que circulan dentro tienen la prioridad. Eso significa que, si al llegar a una rotonda, hay algún vehículo circulando por su interior, sea por el carril que sea, debes cederle el paso y detenerte en la línea de ceda el paso si es necesario.

Da igual que ese vehículo circule por el carril interior y tú te vayas a incorporar al carril exterior de la rotonda: hay que ceder el paso. Además, como recuerda la DGT, “para entrar también es fundamental situarse correctamente: en una glorieta, es obligatorio acceder desde el carril derecho siempre que esté libre y sea posible”.

Dentro de la rotonda, la regla también es simple: fuera del entorno urbano, hay que circular por el carril exterior siempre que esté libre y únicamente se utilizan los demás para adelantar.

Dentro de las zonas urbanas, se puede circular por el carril que más convenga para ir a nuestro destino, pero es imprescindible abandonar la glorieta por el carril exterior, por lo que, si circulas por dentro, deberás buscar el exterior progresivamente antes de llegar a la salida y no tirarte de golpe desde dentro hasta esa salida, lógicamente, señalizando la maniobra con los intermitentes y respetando la prioridad de otros vehículos. 

Este último punto es clave porque mucha gente comete, precisamente, ese error: circula por la glorieta utilizando el carril interior y cuando quiere salir de la glorieta lo hace directamente, sin cambiar previamente al carril exterior y sin respetar la prioridad de otros vehículos. Lo que pasa muchas veces cuando tiene lugar esta situación es que se producen accidentes: el vehículo que circula por el interior de la glorieta se lleva por delante al vehículo que está circulando por el carril exterior de la rotonda.

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La DGT lo deja claro: “Está permitido salir de la glorieta desde los carriles interiores? La respuesta es no, como norma general. La norma obliga a salir por el carril exterior derecho para evitar una de las infracciones clásicas en las glorietas: la 'cruzada' desde el carril interior, maniobra que puede provocar la colisión contra un vehículo que circule de forma reglamentaria”.

Para evitar esta ‘cruzada’, la DGT recomienda dar otra vuelta a la glorieta: “En caso de que el tráfico hace imposible cambiar a tiempo al carril exterior, lo más seguro es dar otra vuelta para buscar la colocación adecuada. Por tanto, al acercarnos a nuestra salida, deberemos estar situados en el carril exterior y señalizar la salida para que los demás conductores sepan que abandonamos la glorieta”.

Es importante tener en cuenta esta recomendación. No pasa absolutamente nada por dar otra vuelta a la glorieta y hacer bien las cosas para evitar un accidente. Y es que, si se produce una colisión en esas circunstancias, el culpable del siniestro es el vehículo que está haciendo la ‘cruzada’ y, por lo tanto, el conductor debe asumir las consecuencias del accidente.

Entre esas consecuencias está la posibilidad de multa. La DGT considera que esta maniobra es una infracción grave que suele tipificarse como conducción negligente y supone una multa de 200 euros, aunque no conlleva pérdida de puntos, por normal general. Si las autoridades lo consideran conducción temeraria, lo cual es bastante habitual, se trata de una sanción muy grave que conlleva una multa de 500 euros y la retirada de seis puntos del carnet.

Imágenes | SEAT

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