No nos gustan, no siempre sabemos como conducir en ellas, pero a Europa y a España le encantan las rotondas. Nuestro país es uno de los que más rotondas tiene del planeta, con la región de Madrid a la cabeza en esto de los cruces regulados por glorietas.
Más allá de su abundante número, con estudios colocando siempre a España en el TOP 5 del ranking "rontondil", hay una extraña querencia a convertirlas en construcciones faraónicas de cientos de miles de euros o más. En Madrid y sus municipios satélite esta tendencia es notable, pero también tenemos otros ejemplos absurdos: como esta rotonda valenciana con un inmenso mirador que ha costado 24 millones de euros y que ahora está en ruinas.
Madrid es una inmensa rotonda de rotondas
Según datos de Statista de 2020, recogidos por Erdavis, España era el segundo país con más rotondas de los 10 países analizados rubricando 591 glorietas por cada millón de habitantes. Solo Francia superaba ese número con 967 por cada millón de habitantes.
Otro estudio más reciente, de 2024, ofrecía una cifra algo más comedida. Según DiscoverCars.com, valiéndose de OpenStreetMap y filtrando aquellas que incluyen varias contándolas como una sola, España contaba entonces con 15.053 rotondas. Lo que suponía 317 glorietas por cada millón de habitantes y 30,1 rotondas por km². Nuestro país estaba en su ránking en cuarto lugar de los cinco con más rotondas del planeta.
El urbanismo desmedido español ha recurrido con frecuencia a estos cruces giratorios, que están muy bien si te pasas una salida para dar la vuelta, pero que crean estupendos conflictos entre conductores. En general en Europa abundan, mientras que en EEUU apenas encontramos esta solución viaria. En el estudio de Statista el país de países norteamericano solo contaba 73.
Rotondas carísimas y monumentales. En el ránking particular de España, la Comunidad de Madrid es una de las que más rotondas tienen: una glorieta por cada 30 intersecciones. Esto la convierte en la segunda región con más rotondas por detrás de Nantes (Francia).
Erik Harley, crítico analista de la urbanización sin sentido, pone el foco en la región madrileña en su obra 'Pormishuevismo. Rotondas & mamotretos'. "La Comunidad de Madrid ha liderado el urbanismo desbocado de la burbuja y lo ha exportado. Ha sido una especie de laboratorio de pruebas donde todo experimento era válido si era rentable, y las rotondas son el mejor ejemplo", explica según recoge El País.
Lo denuncia porque, más allá de que hay muchas, parece haber una suerte de carrera por tener la más cara y llamativa. Un "me recordaréis" al estilo de Bender en 'Futurama' y su inmensa estatua que echaba fuego por los ojos.
Leganés es buen ejemplo: en esta localidad del sur de Madrid hay varias glorietas monumentales. Una de ellas es la de El monstruo de Leganés, cerca del estadio de Butarque. Firmada por Eladio de Mora, retrata a dos monstruos emulando a Nessie saliendo del agua porque "la fuente quedaba muy vacía con un solo animal".
Otra muy conocida es la Rotonda de las Meninas, tal y como se la nombra en Google Maps. Está en la entrada de la Fortuna y en ella se erigen una menina y un menino de 6 m de altura. Fue obra de Máximo Riol y costaron más de 150.000 euros. El despilfarro en estatuas faraónicas de esta ciudad ha sido a menudo criticado: solo en un año el gobierno del consistorio que llevó esta rotonda a cabo superó los 1,67 millones de euros en adornos por toda la localidad, según denunciaron sus rivales políticos.
Un monolito de 14 millones de euros que no funciona. Madrid ciudad no se libra de esta competición de mastodontes carísimos en rotondas. El mejor ejemplo es el obelisco de Calatrava de Plaza Castilla. Esa inmensa columna con casi 500 lamas de bronce impulsadas por motores hidráulicos debía ser una suerte de escultura en movimiento, pero se quedó estática a los tres meses de inaugurarse porque mantenerla en funcionamiento suponía más de 150.000 euros año año. Costó 14 millones de euros.
Hasta rotondas con un cementerio dentro. Por toda la geografía madrileña hay numerosos ejemplos de rotondas escultóricas y que no tienen sentido. En el blog Caminando por Madrid hicieron buen recorrido por las glorietas más singulares de la comunidad: como la del Oso Verde de Boadilla, imitando a un osito de gominola en color verde de 7 m de alto, el "Ojo de Sauron" en las Matas o la del somier gigante en Getafe.
Y más allá de esculturas tan creativas como caras, también hay ejemplos surrealistas: el cementerio de Villanueva de la Cañada está dentro de una inmensa glorieta. Cuando en los años 2000 este municipio empezó a expandirse brillando el control urbanístico por su ausencia, la ciudad creció alrededor de este campo santo. Así que acabó rodeado por una carretera y se convirtió en rotonda.
Imágenes | Google Maps
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