Durante años, la energía eólica ha convivido con una paradoja difícil de explicar: bate récords de producción de electricidad respecto al gas o al carbón, pero deja tras de sí residuos casi imposibles de reciclar. En concreto, las enormes palas de los aerogeneradores, hechas de materiales compuestos, siempre han sido uno de los grandes puntos ciegos de la transición energética.
Ese problema acaba de recibir una solución directa desde China. Ming Yang Smart Energy ha presentado la MySE23X, una pala de aerogenerador de más de 110 metros que además de tener un tamaño de récord, ha sido diseñada desde el principio para que pueda reciclarse por completo.
El talón de Aquiles de la energía eólica: las palas de los aerogeneradores
Las palas convencionales de los aerogeneradores se fabrican con resinas termoestables que “sueldan” fibras y refuerzos de forma permanente. Separar esos materiales al final de su vida útil exige procesos agresivos, caros y poco eficientes. Por eso, durante años, miles de palas han acabado enterradas o trituradas para usos de bajo valor, como relleno en cementos.
Otras soluciones más creativas pasan por reconvertirlas en parques infantiles, paradas de autobús o incluso integrarlas en edificios como aparcamientos urbanos. Y es que hay muchas palas que reciclar. Hay estimaciones que hablan de más de 40 millones de toneladas de residuos de palas eólicas de aquí a 2050. Una cifra difícil de encajar con una tecnología llamada a liderar la descarbonización global y cada vez más presente en entornos costeros y marinos.
Una pala pensada para desmontarse y reutilizarse después
La pala china MySE23X utiliza paneles pultruidos de fibra de carbono, más ligeros y resistentes que la fibra de vidrio tradicional. Un detalle clave en aerogeneradores marinos de gran potencia, donde cada kilo influye directamente en la eficiencia, la estructura y el mantenimiento a largo plazo.
Según la propia compañía, al final de su vida útil, “una solución química específica permite degradar la resina a temperatura y presión ambiental”, sin necesidad de hornos ni procesos agresivos. Así, las fibras se separan sin dañarse, se limpian y pueden reutilizarse en nuevas palas o en otros productos industriales, como componentes estructurales ligeros, carcasas técnicas o piezas para maquinaria. También en aplicaciones de automoción, desde refuerzos de carrocería hasta paneles y otros elementos donde reducir peso es clave.
Un nuevo futuro para la energía eólica en el China no está sola
Hasta ahora, la mayoría de intentos por reciclar palas eólicas se quedaban en soluciones poco realistas fuera del laboratorio o en procesos demasiado costosos para aplicarse a gran escala. En contraste, el planteamiento de Ming Yang apuesta por un sistema pensado desde el inicio para funcionar en condiciones suaves, repetibles y compatibles con producción industrial.
Es decir, convierte el reciclaje en parte del ciclo natural del aerogenerador y no en un problema a resolver décadas después. Pero China no está sola en esta carrera. En Europa, Siemens Gamesa lleva años trabajando en sus palas reciclables en parques marinos y trabajando con calendarios muy ajustados para cerrar el círculo en la próxima década. La diferencia es que la MySE23X suma algo poco habitual hasta ahora: fibra de carbono, reciclaje total y tamaños pensados para los aerogeneradores más grandes del mundo.
Imágenes | Ming Yang Smart Energy
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