Probamos el Renault 4 E-Tech: una acertada reencarnación en coche eléctrico con extra de espacio y practicidad respecto al R5

· Probamos el Renault 4 E-Tech, el nuevo coche eléctrico que busca practicidad en entornos urbanos.

· Devuelve a la vida al "cuatro latas" aunque en este caso su carrocería tiene más fibra que metal. 

Renault 4 E-Tech prueba
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Héctor Ares

Hay coches que trascienden generaciones y que se quedan grabados en la memoria colectiva. El Renault 4 E‑Tech, es uno de ellos. Se trata de una reinterpretación de un modelo que fue muy popular en nuestro país, tanto que hasta tuvo nombre propio: el mítico “4 latas”. Aquí lata y metal hay poco porque este coche llega para trasladar al siglo XXI todo lo que hizo especial a su antecesor: sencillez, versatilidad y un carácter propio difícil de ignorar.  

Sin duda Renault se ha convertido en la marca especialista en reediciones de coches míticos de los años 80 y 90. El éxito del Renault 5 E-Tech, con su diseño fiel al modelo original, ha sido rotundo. Se han vendido hasta la fecha xxxxx unidades del nuevo Renault 5, y ya se ha convertido en el coche de moda en las grandes ciudades ocupando un espacio que antes ocupaban coches como los MINI o el Fiat 500. 

Ahora llega un hermano mayor, pero que utiliza la misma base. El Renault 4 E-Tech parte con ventaja ya que su mecánica eléctrica ya está probada en el "cinco", y lo hace con la intención de ser un coche 100% eléctrico que combine nostalgia y tecnología actual. Lo hace con un diseño que respira historia, una plataforma técnica moderna y, sobre todo, una promesa de uso cotidiano sin estridencias.  Lo hemos conducido. 

Diseño y presencia: nostálgico, pero con personalidad

2026 Renault 4 E-Tech Tal vez la parte delantera sea la menos fiel al modelo original

Si un primer golpe de vista te recuerda al Renault 4 clásico, no es casualidad. Renault ha jugado una vez más con las formas y proporciones originales para destilar un aura familiar, pero sin caer en la caricatura. 

Las líneas son rectas, la parrilla frontal iluminada es un guiño contemporáneo, y los faros verticales ovalados en la parte posterior mantienen ese espíritu alegre e ingenuo que tantos años de historias le dieron al "cuatro latas" tanto en su versión de pasajeros como en versión industrial. 

A simple vista parece más grande de lo que es: con 4,14 m de longitud y 1,80 m de ancho, está más cerca de un utilitario del segmento B “grandote” que de un simple urbano, y se sitúa prácticamente al mismo nivel que un Renault Captur en presencia física. 

Renault 4 E-Tech

La distancia al suelo es elevada para ser un coche eléctrico, y los pasos de rueda acentuados contribuyen a ese aire de moderno SUV urbano sin grandes pretensiones off-road, pero con suficiente garra visual para no pasar desapercibido.  

Interior: práctico, tecnológico y sorprendentemente coherente

Al entrar, la sensación que queda es la de un vehículo que prioriza la funcionalidad. Renault ha apostado por un diseño interior claro y ordenado que recuerda al del Renault 5 E-Tech, con su doble pantalla de 10″ y el software OpenR Link con Google integrado para infoentretenimiento, mapas y asistentes de voz, haciendo del día a día algo más cómodo e intuitivo.  

Renault 4 E-Tech interior

El espacio es sorprendentemente aprovechable para un coche de su categoría. El maletero parte de 420 l, y al abatir los respaldos traseros puede alcanzar más de 1.400 l de capacidad, rivalizando con compactos de segmentos superiores.  

Del Renault 4 original también hereda la practicidad. Por eso la tapa de maletero es amplia, llega hasta muy abajo y eso permite que el piso del maletero quede enrasado con la base y que puedas meter objetos en su interior, que queda muy bajo a solo 607 mm del suelo, con total facilidad. 

Superficie acristalada amplia, mandos de selección de modos de marcha fijados a la columna de dirección y en general un interior que podríamos considerar amigable, aunque hay que tener en cuenta que con este tamaño de coche y maletero, las plazas posteriores no son excesivamente amplias. 

Plataforma eléctrica

Renault 4 E-Tech

Al igual que ha ocurrido con su hermano el Renault 5, el nuevo Renault 4 llega únicamente con propulsión 100% eléctrica y dos opciones principales de batería: versión Urban de 40 kWh con 120 CV y hasta unos 308 km de autonomía WLTP, y 52 kWh con 150 CV y hasta unos 408 km WLTP en ciclo combinado.  

Hablamos por tanto de un coche de uso eminentemente urbano e interurbano, pensado para el día a día en las grandes ciudades y sin miedo a la autonomía para incluso para los que hacen muchos kilómetros en este tipo de urbes. 

Además si alguien tiene miedo, la recarga rápida DC a 100 kW permite pasar del 15% al 80% en unos 30 minutos, lo que se traduce en comodidad para viajes fuera de la ciudad.  

Renault 4 E-Tech

En carga AC convencional carga a 11 kW. La toma de carga se sitúa en la aleta delantera izquierda, y desde ahí también funciona el sistema V2L que permite cargar otros elementos utilizando la capacidad de la batería del coche. 

Impresiones al volante

Pudimos conducirlo en tramos principalmente urbanos en uno de esos días de lluvias torrenciales que nos han acompañado durante los últimos meses en España, por lo que el tráfico intenso fue nuestro principal acompañante. 

En la práctica, con la versión más capaz, la respuesta es más que satisfactoria para un coche urbano-rutero: el motor de 150 CV tiene empuje suficiente para moverse con agilidad en ciudad y carreteras secundarias, y ofrece una conducción ligera y progresiva.  

Renault 4 E-Tech

Callejeando con el Renault 4 E-Tech, destaca como un coche ágil y bien planteado para el día a día. Seleccionas D, levantas el pie del freno y el coche fluye con una suavidad muy bien calibrada ciñéndose a lo que le indiquemos a base de presión sobre el pedal del acelerador. 

En ciudad transmite sensación de ligereza, con una respuesta inmediata al acelerador como buen eléctrico que hace que moverse entre semáforos resulte natural y poco estresante, justo lo que se espera de un eléctrico con vocación práctica.

La entrega de potencia es progresiva y muy dosificable, incluso en los modos de conducción más prestacionales. No busca impresionar con aceleraciones fulgurantes, pero sí ofrece el empuje suficiente para incorporarse con solvencia o resolver adelantamientos cortos sin esfuerzo. El par instantáneo típico de los eléctricos está ahí, aunque Renault ha sabido filtrarlo para que no resulte brusco, reforzando esa idea de coche amable y fácil que se conduce con absoluta naturalidad desde el primer kilómetro.

Renault 4 E-Tech

Uno de los grandes aliados en entorno urbano es la frenada regenerativa. El sistema permite una conducción casi de un solo pedal, especialmente en tráfico denso, reduciendo la necesidad de recurrir al freno convencional. La transición entre regeneración y frenada hidráulica está bien integrada y no genera reacciones artificiales en el pedal, algo que sigue siendo un punto débil en muchos eléctricos generalistas y que aquí está resuelto con bastante acierto.

Cuando salimos a carretera, el Renault 4 mantiene esa sensación de coche bien asentado. La dirección es ligera, claramente asistida, pero suficientemente precisa para colocar el coche con confianza. No transmite una gran cantidad de información, pero tampoco lo pretende: está pensada para facilitar la conducción relajada y reducir la fatiga en trayectos largos, más que para buscar una conducción deportiva o incisiva.

En vías rápidas y autopista, el aislamiento acústico es correcto, con un buen control del ruido de rodadura y aerodinámico hasta velocidades legales. El confort de marcha destaca especialmente por el tarado de la suspensión, que filtra bien irregularidades, juntas de dilatación y asfalto roto sin rebotes secos ni reacciones incómodas. Se nota un enfoque claramente orientado al confort, lo que refuerza su papel como coche polivalente para uso diario.

Renault 4 E-Tech

En carreteras secundarias aparece su lado más equilibrado. No es un coche para atacar curvas, pero sorprende por el buen control de los movimientos de la carrocería teniendo en cuenta su altura y planteamiento. El chasis responde de forma noble, sin reacciones extrañas, y permite mantener ritmos alegres con total seguridad, siempre dentro de un planteamiento tranquilo y predecible. Es un coche que invita a conducir relajado, no a exigirle más de lo que promete.

En conjunto, las sensaciones al volante del Renault 4 E-Tech encajan perfectamente con su filosofía. No emociona por prestaciones ni por dinamismo puro, pero sí convence por coherencia, comodidad y facilidad de uso. Es de esos coches que no buscan protagonismo al conducirlos, sino acompañarte con discreción, y precisamente por eso resulta tan agradable: porque todo parece estar donde debe, sin complicaciones ni artificios innecesarios.

Volviendo al presente con el alma del pasado

Renault 4

En muchos sentidos, este nuevo Renault 4 E-Tech es una reinterpretación sensata de una leyenda que se fabricó durante 30 años. Siendo todavía pronto para saber si esta nueva generación está capacitada para atraer tanto a quienes crecieron con el original como a quienes simplemente buscan un eléctrico con carácter, espacio y estilo propio, lo cierto es que es una buena alternativa que completa al R5. 

Los reconocimientos que ha recibido por su diseño nos indica que Renault ha acertado en la ejecución estética y en la conexión emocional con el público, convirtiéndose en la marca especialista en reediciones de coches míticos en tiempos modernos. Y ojo que en breve llegará el Twingo. 

Precios de la gama Renault 4 E-Tech

acabado

potencia

batería

autonomía

PVP Recomendado

pvp con descuentos

evolution

120 CV

40 kWh

308 km

29.950 euros

28.602 euros

evolution

150 CV

52 kWh

409 km

32.950 euros

31.632 euros

techno

150 CV

52 kWh

409 km 

34.950 euros

33.552 euros

iconic

150 CV

52 kWh

409 km

36.950 euros

35.472 euros

Conclusión del Renault 4 E-Tech

Renault 4 E-Tech

El nuevo Renault 4 E-Tech es una declaración de intenciones: renovar un icono sin traicionarlo, adaptándolo a la electrificación y al estilo de vida moderno. 

Con un diseño entrañable, un interior práctico y una conducción suave y capaz, se convierte en una opción interesante dentro del pujante segmento de eléctricos urbanos y compactos, y además traerá muy buenos recuerdos a todos aquellos en cuya casa hubo un Renault 4, entre los que me incluyo.

Es uno de los más coherentes y con una personalidad difícil de ignorar. Un digno sucesor del mito “4 latas” que, ahora, pisa el asfalto electrificado con decisión.

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