Cuatro décadas en el mismo camping, pero el aspecto de su mobil-home le cuesta el contrato a esta pareja de jubilados: “Nos fuimos llorando”

La modernización del establecimiento y su nueva categoría han puesto fin a una historia que comenzó en los años ochenta

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Irene Mendoza

El 28 de enero de 2026, Alain y Dominique Torres cerraron por última vez la puerta de su mobil-home en el camping del lago de Cublize, cerca de Lyon (Francia). Después de más de 40 años pasando allí la mitad del año, la dirección decidió no renovarles el contrato. “Nos fuimos llorando”, resumieron al medio local Le Progrès.

La respuesta del establecimiento es que su casa móvil, instalada desde 2011 y adquirida por 9.000 euros, ya no se ajusta a “los estándares actuales” del camping, que aspira a mantener su clasificación de cuatro estrellas. Sin nada que puedan hacer, ahora esta pareja de jubilados tendrá que decir adiós a su segunda casa y retirar la mobil-home antes del 15 de abril.

Cuando la categoría del camping pesa más que la antigüedad

La historia de amor entre Alain y Dominique Torres y su parcela comenzó en 1982 con una tienda de campaña. Después llegó la caravana y, más tarde, la mobil-home que terminó convirtiéndose en su segunda vivienda durante seis meses al año. Pagaban alrededor de 3.150 euros por temporada y habían tejido lazos con vecinos y comerciantes de Cublize, una localidad de apenas mil habitantes.

Según explicó la gerente del camping al diario local Le Progrès, mantener la categoría obliga a cumplir determinados criterios de calidad y renovación de las instalaciones. “Una casa móvil de 30 años ya no tiene cabida en el camping”, afirmó, al tiempo que reconocía la tristeza que supone cerrar esta etapa. Al menos otros cuatro residentes se encuentran en la misma situación.

Camping

La Federación Francesa de Campistas, Caravanas y Autocaravanas (FFCC) recuerda que la no renovación de contratos debe basarse en motivos legítimos y comunicarse con antelación suficiente, siendo habitual un preaviso de unos tres meses. Alain y Dominique lamentan la falta de margen: aseguran que podrían haber asumido un año más para organizar la salida o buscar comprador, por ejemplo.

Sin opciones claras para vender la mobil-home fuera del propio recinto, finalmente lo cedieron al camping, a sabiendas que no se conservará. Ahora esta pareja de jubilados estudia nuevos destinos como Gran Bretaña o España. Su caso refleja una realidad cada vez más frecuente: el camping evoluciona hacia estándares cada vez más altos, pero en ese proceso algunos campistas se quedan fuera.

Imágenes | Le Progrès, Camping du Lac des Sapins

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