Ferrari ha preferido que su primer coche eléctrico pese más antes que llenarlo de fibra de carbono. Hay una razón

En el Ferrari Luce, la marca ha eliminado la fibra de carbono del habitáculo, aunque sume unos 10 kg extra

Ferrari Luce Interior Sin Fibra De Carbono
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Irene Mendoza

El primer coche eléctrico de Maranello, el Ferrari Luce, está dando mucho que hablar. No sólo por el hype que la marca está construyendo alrededor de cada detalle, también porque es tan diferente que o lo amas o lo odias. En el último vídeo de su interior hay una ausencia que llamó tanto la atención como el reloj incrustado en la pantalla o el volante inspirado en el 250 clásico: no hay fibra de carbono.

En pleno 2026, cuando cualquier deportivo presume de ella hasta en los portavasos, la decisión es cuanto menos llamativa. Según los propios responsables del diseño del habitáculo, esta elección de materiales del Luce responde a una filosofía muy concreta: la fibra de carbono es muy útil, pero no necesariamente noble. Y menos cuando se utiliza únicamente como elemento decorativo.

En el Ferrari Luce, la fibra de carbono no es sinónimo de lujo

El interior del Ferrari Luce es fruto de la colaboración entre Ferrari y LoveFrom, el estudio fundado por Jony Ive, exjefe de diseño de Apple y padre del iPhone, junto al diseñador industrial australiano Marc Newson. Y el propio Ive lo explicó con una frase que no admite matices: “Odio la fibra de carbono cuando es decorativa”.

Para Ive, los materiales son un lenguaje. Si ayudan a expresar una idea, tienen sentido. Si están ahí por moda, no. La fibra de carbono es extraordinaria desde el punto de vista estructural, pero para él cuando se convierte en simple aplique brillante deja de ser honesta. “No me gusta el plástico”, mantiene. Y, al fin y al cabo, la fibra de carbono es un material compuesto con base plástica.

En su lugar, el salpicadero utiliza aluminio extruido y mecanizado o vidrio técnico desarrollado con Samsung. Y a diferencia de las molduras o inserciones, son elementos que forman parte de la arquitectura del coche. Ferrari admite que esta decisión tiene un coste tangible: alrededor de 10 kg adicionales frente a una solución en material compuesto.

Resulta llamativo en un mundo, el de los deportivos, que siempre ha vivido obsesionado con el peso. Colin Chapman, fundador de Lotus y uno de los ingenieros más influyentes del siglo XX, convirtió en lema aquello de “simplifica y añade ligereza”. Pero el Luce no nace para batir récords en Le Mans. Nace para redefinir qué significa un Ferrari eléctrico en una época en la que el motor ya no es el centro emocional del coche.

Ferrari Luce Selector De Marchas

Menos carbono visible, más coherencia en la experiencia

La decisión sobre la fibra de carbono forma parte del mismo planteamiento que define todo el habitáculo, con un enfoque que prioriza la interacción táctil, los botones físicos y las texturas diferenciadas. Ive ya había criticado la pantalla ‘tipo tablet’ popularizada por el Tesla Model S como una “solución fácil y de vago” cuando sustituye a todos los controles físicos. Aquí, con los materiales pasa algo parecido.

La fibra de carbono sigue presente donde tiene sentido para Ferrari: en la estructura y en el exterior del coche. Es coherente con el objetivo del Luce, quizá menos fascinada por el V12 atmosférico y más interesada en la experiencia a bordo. El Ferrari Luce pesa unos kilos más por dentro, sí. Pero en su primer eléctrico, Maranello ha decidido que el verdadero valor no está en lo que quitas, sino en lo que eliges mantener.

Imágenes | Ferrari

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