Fiat se prepara para lanzar al mercado su nuevo Fiat 500 híbrido, fabricado en Turín y desarrollado en urgencia sobre la base del Fiat 500e eléctrico, surge otra pregunta: ¿qué pasa con Abarth? La marca del escorpión, que en su día fue símbolo de deportividad asequible y de una comunidad fiel, lleva dos años atravesando una crisis sin precedentes. Crisis del nivel de nadie quiere un Abarth eléctrico.
Las últimas declaraciones de su director europeo, Gaetano Thorel, sugieren un giro que estamos viendo en muchos fabricantes, un posible retorno a los motores de combustión.
Las ventas han bajado un 80% desde que sólo vende coches eléctricos
La transición de Abarth a una gama 100% eléctrica ha sido un fracaso comercial. Mientras que la marca aún esperaba vender cerca de 10.000 coches en 2024, ahora le cuesta superar la barrera de las 2,000 unidades en 2025. En Europa, solo se matricularon 1.030 Abarth entre enero y junio de 2025, frente a los 4.867 coches del año anterior, cuando todavía tenía las versiones gasolina en venta. Es una caída de las ventas de casi el 80 %.
Esto ha llevado a la marca a reconsiderar su estrategia: “Los clientes de Abarth quieren un motor de combustión no solo por la potencia, sino porque, básicamente, compran el coche y luego lo modifican con sus propias manos”, afirma Gaetano Thorel. “En los eléctricos no se puede, por lo que para ellos es una limitación: no pueden meter mano en el motor y el combustible, y por eso los fans de Abarth no están muy contentos con nosotros”.
Ya sea un Abarth 500e o un Abarth 600e, se trata de un Fiat eléctrico que intenta conquistar a una clientela que se quedó prendida de los Abarth 500 y 595 con motor de gasolina turbo, con su sonido, empuje mecánico y comportamiento realmente deportivo (el Abarth 595 Competizione sigue siendo a día de hoy un auténtica maravilla combinando precisión y diversión al volante por partes iguales).
En Abarth, se plantean así repetir la jugada del Fiat 500 eléctrico convertido híbrido. En teoría, la plataforma puede soportar más potencia. En la práctica, las cosas se complican. El motor actual, un tres cilindros de 1.0 litro de cilindrada y 65 CV no tiene ni el carácter que se espera ni ofrece la posibilidad de estirar su potencia y su par motor.
Pero ese no es el principal reto. La plataforma no fue diseñada para motores de combustión interna. El 500e utiliza un pequeño motor eléctrico, lo que deja muy poco espacio para un motor de gasolina más potente que el pequeño 1.0 y aún menos espacio para refrigerarlo. Encajar una unidad de combustión más grande parece una pesadilla en cuanto a diseño.
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