Los futuros mecánicos empiezan a verle las orejas al lobo con el coche eléctrico: “Es un fastidio y un desastre”

Los alumnos de formación profesional en mecánica reconocen su rechazo a una tecnología que está transformando el sector del automóvil

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Irene Mendoza

Huelga decir que, a estas alturas, el coche eléctrico está cambiando la industria del automóvil. Lo que pasa es que no todo el mundo está preparado para asumir esa transformación, tampoco quienes se están formando para trabajar en los talleres durante las próximas décadas.

Durante el Salón del Automóvil de París, algunos alumnos de mecánica entrevistados por TV5 Monde dejaron claro que la electrificación no es precisamente el futuro que habían imaginado cuando decidieron estudiar esta profesión.

La mecánica ya no es la de antes

“Prefiero los motores de combustión, hay demasiada electricidad aquí”, decía una de las jóvenes entrevistadas, cuyo rechazo es transversal: “Para nosotras es un fastidio”.

Las alumnas de este programa de formación profesional siguen mostrando preferencia por la mecánica tradicional, con sus motores, el aceite, mientras que la llegada de infinidad de nuevos modelos eléctricos, incluidos los de fabricantes chinos, representa para ellas un cambio que no parece encajar con lo que esperaban aprender.

Natural y técnicamente, en los coches eléctricos desaparecen bastantes elementos que, desde hace décadas, ha definido el trabajo de un mecánico; empezando por el motor de combustión, el alma de un coche, y que por tanto, ya no requiere las mismas operaciones de mantenimiento ni un sistema de escape como el de un vehículo convencional. A cambio, sí que entran en juego baterías, componentes electrónicos y sistemas eléctricos que exigen conocimientos diferentes.

La transformación es tal que algunos fabricantes intentan recuperar incluso sensaciones propias de los motores tradicionales: Hyundai por ejemplo, tiene soluciones para reproducir sonidos de coches de combustión de forma artificial.

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El problema para estas nuevas generaciones de mecánicos es que la propia mecánica ya no es la de antes: la profesión lleva años evolucionando y muchas de las tareas que antes ocupaban buena parte del trabajo en un taller han perdido protagonismo: ajustar holguras de válvulas, trabajar con distribuidores de encendido o regular carburadores son ya operaciones que, en los coches eléctricos, pertenecen a otra época.

Naturalmente, los conocimientos no han desaparecido por completo, sino que siguen teniendo utilidad en coches antiguos y clásicos, aunque ese mercado representa una parte limitada del conjunto de la automoción. O al menos, de cara a futuro.

El problema para los futuros profesionales es que la transición añade nuevas competencias a una profesión que ya ha cambiado profundamente. Las reparaciones básicas, como las relacionadas con la suspensión, los filtros o determinados elementos del interior, mantienen procedimientos conocidos.

Muy significativos son los datos de la Asociación Nacional para la Formación Automotriz de Francia (ANFA), que cifra en 75.000 los jóvenes que se forman cada año en oficios relacionados con el automóvil, y 10.000 de ellos optan específicamente por el mantenimiento de vehículos.

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No solo preocupa a alumnos, también a centros educativos, que claro, tiene que preparar a los futuros mecánicos. El director de un instituto, según la misma fuente, dice: “Muchas de ellas se sienten cada vez más atraídas por los coches clásicos o antiguos porque implican mecánica sin electrónica ni ordenadores”.

El responsable del centro también admite una carencia importante en la formación que ofrecen: “No impartimos cursos específicos sobre baterías y vehículos eléctricos”, que es un problema común de cara al futuro, y una dificultad relevante si se tiene en cuenta que los estudiantes que ahora comienzan su carrera profesional tendrán que adaptarse a los cambios tecnológicos venideros.

Recordemos que, de cara a 2035, Europa prevé dejar de vender coches y furgonetas nuevos con motor de combustión, por lo que los futuros mecánicos tendrán que adaptarse a un parque automovilístico en el que ganarán peso los híbridos y eléctricos.

Ahora mismo en España la FP ofrece cursos de especialización de 650 horas en mantenimiento de vehículos híbridos y eléctricos, con formación en baterías y sistemas de alta tensión, pero el reto pasa por que los centros preparen a los futuros mecánicos para una tecnología cada vez más presente en los talleres.

 Imágenes | Pexels, Tesla

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