Bueno para los conductores, pero no tanto para los talleres. El coche eléctrico se está llevando por delante buena parte de las reparaciones mecánicas: menos piezas se traduce en eliminar muchas tareas de mantenimiento, en un sector que depende mucho de los recambios. Los dueños de este tipo de coches tienen que pasar menos por el taller y, aunque un problema en la batería puede suponer una factura desorbitada, en general las reparaciones de los eléctricos son más baratas.
Según datos de la Comisión Europea, las reparaciones y mantenimientos mecánicos se reducirán casi a la mitad en la presente década. Y eso que el coche eléctrico aún no representa un porcentaje muy elevado del parque: depende del país, pero en España son poco más del 1 % de los coches que circulan.
Menos recambios, menos visitas al taller, menos negocio
Los talleres europeos podrían tener un 45 % menos de reparaciones entre 2020 y 2030 por el coche eléctrico. Un dato demoledor que recoge un reciente informe publicado por el Centro Común de Investigación (JRC) de la Comisión Europea: "Transformación de los mercados de automoción: análisis económico y técnico".
Una asociación integrada en la Confederación Española de Talleres (CETRAA) ya lo advirtió en 2019: con la llegada del coche eléctrico, la actividad de los talleres podría reducirse un 50 %. Las previsiones del sector de postventa son aún más catastrofistas: representantes de ANCERA, patronal de recambios en España, señalaron en el Global Mobility Call 2026 que el 70 % de las operaciones pueden desaparecer en los próximos años. Aunque en su caso, además del coche eléctrico, tiene que ver también con la conectividad y el control de datos.
Desde Solera, empresa tecnológica especializada en el sector de la posventa del automóvil, ya pusieron en cifras lo que supondría para la facturación. En su informe "La descarbonización de la postventa" postulaban que, si el parque español llega a ser completamente eléctrico en 2050, la reducción sería de un 38 % menos: de 13.639 a 8.472 millones de euros. Y piezas y recambios son la principal actividad de los talleres independientes.
Los talleres independientes están siendo especialmente vulnerables a esta realidad. Primero, porque la transición a lo eléctrico exige elevadas inversiones para adaptarse: solo los equipos de seguridad cuestan entre 5.000 y 6.000 euros, señalan desde ASETRA. Pero también porque los dueños de modelos eléctricos optan por talleres oficiales: el 83,7% de las visitas de mantenimiento de los cero emisiones se realizan en un concesionario de marca. Los talleres oficiales, que son menos de una quinta parte de los 410.000 centros mecánicos europeos, generan actualmente la mitad de la facturación del sector.
Pagar casi un 70 % menos en mantenimiento del coche
Lo que es un problema para el sector del taller es una ventaja para los consumidores: menos piezas, reparaciones más baratas. Y es que, por ejemplo, en un coche eléctrico no hay que cambiar la correa de distribución, una de las tareas de mantenimiento más caras. También desaparecen piezas muy costosas, como el catalizador. Y ya, bajando hacia abajo, ni filtros, ni cambio de aceite, ni bujías... En un coche de gasolina, la mecánica tiene unas 2.000 piezas móviles, el motor de un coche eléctrico las reduce a una veintena.
Según un análisis de Solera, en 2024 la facturación media de una reparación era de 513 euros para un coche de combustión, frente a los 368 euros de los coches eléctricos: casi un 28 % menos. Si hablamos de mantenimiento, el ahorro es aún mayor: las tareas periódicas en un eléctrico son un 68 % más baratas en un eléctrico que en un gasolina. En pastillas de freno, llegan al 74 % de ahorro, gracias a los sistemas de frenada regenerativa.
En lo único que salen perdiendo los conductores de eléctricos es con los neumáticos: se desgastan antes en los cero emisiones y exigen cambios más periódicos. La excepción es la batería. Su reparación puede ser extremadamente cara: en casos extremos ha llegado a superar el precio del coche. En todo caso, nunca es barato, no suele bajar de los 10.000 euros si hay que sustituirla.
En definitiva, el coche eléctrico abarata las facturas del taller con los eléctricos. Pero aún seguirá siendo necesario acudir a los centros de reparación. Desde el sector denuncian el poco apoyo por parte de las administraciones para adaptarse a estos nuevos coches y su mecánica: "Se subvenciona la compra de eléctricos, pero no la formación ni la adaptación de los talleres que van a repararlos", defiende Mario Pinilla, miembro del Comité Ejecutivo de CETRAA.
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Imágenes | Pexels, Tesla, Skoda
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