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No es tan fiero el dragón como lo pintan: China

No es tan fiero el dragón como lo pintan: China
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El estado de opinión creado acerca de China es unánime: el gigante asiático se va a convertir en un rival importantísimo que para Europa empieza a convertirse en todo un problema (cuestiones de divisas aparte, me refiero al mercado del automóvil).

En efecto, el potencial chino es brutal. Ellos mismos calculan que 200 millones de coches recorrerán sus carreteras para 2020, y asusta, tanto su poder de compra, como su capacidad para satisfacer su demanda interna de vehículos, que mejora por momentos.

Asusta la capacidad de China de transformar el mercado en poco tiempo, no porque en sí mismos los efectos sean malos, si no porque se plantea el problema de si nosotros, los europeos, sabremos adaptarnos lo suficientemente rápido.

Otro dato de esta misma semana: BMW piensa que China será su principal mercado dentro de una década (vendió unos 122.000 automóviles en la China continental en los primeros nueve meses de 2010, duplicando la cifra del mismo período de 2009), según recoge el diario China Daily.

Con este panorama cualquiera podría pensar que el proceso es inexorable, y que no podemos más que sentarnos a contemplar el milagro chino, y como digo, posicionarnos de la manera más conveniente. En realidad la situación es bastante diferente. El problema es que en China nada ocurre si no responde a un objetivo estatal fijado por el Gobierno (cada cuál es libre de pensar si esto es algo positivo o no).

Audi en China

Sirva como ejemplo el objetivo de reducir el consumo de energía por unidad de PIB un 20 por ciento, que se había fijado en el Plan Quinquenal 2006-2010. Buscando lograr el éxito, se están llevando a cabo apagones forzosos en localidades enteras, que curiosamente, están siendo respondidos con el uso de generadores de energía alimentados con diesel, causando contaminación y carestía de combustible.

Según la Cámara de Comercio China para la Industria Petrolífera, hasta 2.000 gasolineras en el país han tenido que cerrar temporalmente a causa de este problema, un efecto negativo de las políticas medioambientales que no se había previsto. La práctica se ha extendido por todo el país, y actualmente una veintena de las 30 divisiones administrativas de China están llevando a cabo estos apagones desde julio.

Sin ir más lejos, en la ciudad oriental de Wenzhou, en la provincia de Zhejiang, hay empresas que tienen electricidad sólo un día o dos a la semana. Cuento esto porque es imposible que sin una estabilidad institucional y legal se desarrolle un tejido industrial lo suficientemente fuerte como para crear un mercado competitivo del automóvil.

Creo que queda demostrado que el Gobierno chino puede considerar a una determinada industria como un objetivo primordial, hasta que otro logro sea más acuciante, momento en el que no dudará en hacer lo que sea necesario, para alcanzar el éxito, incluyendo dejar en la más absoluta estacada a quien haga falta. En otras palabras, es posible que la industria del automóvil cuente hoy con el favor del Gobierno chino, pero no sabemos que pasará mañana, y sin este trato preferencial, poco se puede hacer allí.

Digo esto porque, desde mi punto de vista, en Europa sí contamos con las condiciones necesarias que fomenten la inversión y el desarrollo económico, que den como resultado una industria competitiva y eficiente, y creo que aún podemos hacer mucho más que intentar movernos rápidamente para que el gigante asiático no nos aplaste.

Fuente | Yahoo
En Motorpasión | 200 millones de coches circulando en China serán un problema

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