
Esta misma semana, Fernando Alonso hacía unas declaraciones en las que decía que para buscar espectáculo, mejor irse al circo (del Sol) que a una carrera de Fórmula 1. Hoy el Gran Premio de Australia nos ha demostrado lo contrario. Hemos tenido lluvia y safety-car, algo que no gusta mucho a los pilotos, pero la emoción ha estado más allá de esas dos situaciones. Y entre todo ello, victoria para Jenson Button.
La carrera comenzaba con un golpe de efecto. Jenson Button y Fernando Alonso se tocaban en la primera curva, con un daño colateral llamado Michael Schumacher. El asturiano pasaba al fondo del pelotón, mientras que el alemán tenía que pasar por boxes. A partir de ahí, la locura. Entrada en boxes para cambiar los neumáticos mixtos de lluvia, adelantamientos y más adelantamientos, toques, salidas de pista, problemas…La carrera ha tenido todos los ingredientes para que nos quedáramos pegados delante del televisor.
Quien estaba ausente de todo esto era Sebastian Vettel. El alemán hacía volar su Red Bull y parecía, de nuevo, lanzado a por la victoria. Pero si en Bahréin fue una bujía, en Australia parece que ha sido un freno el que le ha impedido a Vettel conseguir la victoria. Estas cosas pasan factura a final de temporada.












