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Prueba: Renault Clio 2.0 16v (parte 1)

Prueba: Renault Clio 2.0 16v (parte 1)
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Pido disculpas a todos por no haber publicado pruebas en un mes, he estado un poco saturado. Empezamos 2008 con un pepino de 140 CV, el penúltimo Clio más potente de la gama. De entrada, no es un producto que sea fácil de justificar para una recomendación, y según avance el análisis descubriréis por qué.

Según el configurador de Renault ya no se comercializa, pero la nota de prensa dijo que se venderían unas 1.000 unidades, y deben quedar varias por ahí. Su presencia en el mercado español ha sido bastante discreta.

Exterior

Más de uno pensará que su imagen es demasiado “normal”, que no dice nada, y no es difícil pensar así. Hace meses, tuve en mis manos un Clio 1.2, y anteriormente otras 3 unidades, todas diesel. Me cuesta mucho esfuerzo encontrar diferencias notables entre todos, de hecho, es que sólo he notado diferencias ¡en el tubo de escape! Exteriormente, no hay nada (obviando antinieblas, piezas negras, llantas…) que le diga a un peatón u otro conductor que se trata de un Clio potente. De hecho, está chupado confundirse con una versión inferior.

Renault Clio 2.0 16v
Supongo que, siendo positivos, eso justifica la cara que se le queda a algunos en el retrovisor cuando un presunto Clio 1.2 les hace un adelantamiento rápido. El tubo de escape es diferente, pero eso lo sabrás si te tiras al suelo y lo miras, ya que va camuflado por el paragolpes trasero. Es decir, que a nivel estético, ni una miserable insignia le delata: ideal para coches camuflados de la Guardia Civil, detectives privados o amantes de la anonimia, pero diferente a lo que exige el comprador habitual de utilitarios con buenas prestaciones.

Bueno, si somos muy quisquillosos, podemos intuir la presencia de un Clio 2.0 16v por cómo lleva los flancos de los neumáticos. No soy el responsable del desgaste que exhiben los neumáticos de la unidad probada, pero es notorio que a nada que tengan unos cuantos kilómetros, se ve que el estilo de conducción o es muy agresivo con poca potencia, o que realmente es un coche potente.

Renault Clio 2.0 16v

De la rueda de repuesto hablo ahora mismo ya que no se ubica en el maletero, que es lo normal, va bajo el mismo, visible en el exterior. El mecanismo de retención parece lo suficientemente bueno, pero reconozco que no entiendo mucho sobre cómo choricear ruedas de repuesto exteriores. El tubo de escape, como se ve, es demasiado discreto. Un Chevrolet Kalos Sport, que lo único que tiene de deportivo es el nombre y un kit exterior muy chulo, tiene al menos un tubo doble en “Y”, pero aquí ni eso.

Interior

Pasemos al interior del Clio 2.0 16v. No sé si era de esperar o no, pero de detalles deportivos nasti de plasti: ni asientos con mejor sujección, ni pedales en aluminio, ni instrumentación específica, ni pomo especial… sólo he visto diferente un material que recubre la consola central y pequeñas decoraciones, por lo demás, es como un Clio normal, es decir: un poco soso. Que conste que no me estoy cebando con el pobre coche.

Renault Clio 2.0 16v

Y para el que se lo esté preguntando, el diseño del volante es el mismo del Clio normal, sólo cambia que está forrado en cuero, como en versiones intermedias de la gama. Es decir, que a nivel estético, tanto por dentro como por fuera, no hay diferenciación. Es un concepto diametralmente opuesto al de rivales como el SEAT Ibiza 1.8 20VT FR, Fiat Punto Abarth, Ford Fiesta ST y modelos similares. En estos, no sólo se trata de potencia, también de una estética lo suficientemente diferenciada.

Ya he mencionado el detalle de que los asientos no ofrecen más sujección lateral de la que ofrecen los asientos convencionales del Clio. Cuando se exprime un poco el coche (no hablo de ir a fuego) no tenemos la sensación de ir bien sujetos del todo. En las plazas traseras, en una zona con mucha curva, los pasajeros van a empezar a mirarnos mal, ya que los refuerzos laterales son nulos.

Renault Clio 2.0 16v

Se echan en falta detalles de terminación como fondos de goma para algunos portaobjetos, por ejemplo. Estamos hablando de 16.000 euros y pico de coche y esas cosas nunca están de más. Está bien el tener detalles como las luces automáticas, sensor de lluvia, arranque por tarjeta+botón, faros de xenón… pero todo eso es opcional. La habitabilidad es buena para personas que no sobrepasen 1,80 metros de estatura, a partir de ahí, comienzan las estrecheces.

El motor no es ruidoso, tampoco se busca el factor racing en ese sentido. Suena bien cuando se le pisa a determinados regímenes, pero no mete más ruido del necesario al habitáculo. La fuente principal del ruido en autopista viene de la aerodinámica del coche. Al igual que el resto de Clios, es un utilitario cómodo para viajar, no tiene la suspensión dura, pero su tarado es más permisivo con los balanceos de lo deseable con su potencia (de esto hablaré después).

Renault Clio 2.0 16v

De maletero hablamos de 288 litros, una capacidad discreta pero que es suficiente para el equipaje de 4 adultos en una escapada, ampliable hasta 1.038 litros si abatimos las plazas traseras. La banqueta es abatible de forma simétrica de serie. Como puede verse, el hueco de carga no tiene ningún tipo de sofisticación adicional. El travesaño que tiene el maletero es por razones de seguridad.

El motor es lo más interesante del coche, eso ya para mañana.

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