Tesla ve que la crisis de semiconductores terminará "a corto plazo", pero la realidad le quita la razón

Tesla ve que la crisis de semiconductores terminará "a corto plazo", pero la realidad le quita la razón
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"Hay muchas plantas de fabricación de chips que se están construyendo y creo que tendremos una buena capacidad para el próximo año". En estos términos se ha referido el fundador de Tesla, Elon Musk, a la crisis de microchips que azota a la industria automotriz -y de electrónica de consumo- a nivel global.

Musk cree que esta crisis es un problema "a corto plazo" que terminará en 2022, aunque las previsiones y realidad no son tan optimistas.

Una enorme inversión, mucha agua y un complejo proceso de producción

Bosch
Foto: Bosch.

Aunque Musk se ha mostrado optimista en un reciente evento tecnológico en Italia, desde Intel han avisado de que la industria podría tardar un "par de años" en ponerse al día con la creciente demanda.

Lo cierto es que el fabricante de coches eléctricos ha sabido mantenerse en cierto modo a flote ante la escasez de estos elementos indispensables para fabricar coches reescribiendo el software de sus vehículos para admitir microchips de nuevos proveedores.

Gigantes como Intel han anunciado planes para construir al menos dos nuevas fábricas de microchips en Europa, pero hasta que se materialicen y empiecen a producir los preciados semiconductores pueden pasar muchos años, ingentes cantidades de agua que son necesarias y una inversión de miles de millones de dólares.

Por ejemplo, Taiwán, que fabrica alrededor del 90 % de los microchips más avanzados, está sufriendo una grave sequía que amenaza la producción: se necesita mucha agua para limpiar los componentes.

Y es que los microchips son uno de los dispositivos más complicados de fabricar: son precisas salas infinitamente más esterilizadas que un quirófano, porque cualquier mota de suciedad o partícula puede arruinar el proceso de fabricación y suponer pérdidas millonarias.

Los chips se fabrican sobre una oblea de silicio, encima de la cual se depositan capas de materiales semiconductores o aislantes. Una sola oblea puede acomodar 31.000 chips individuales.


Por ejemplo, en la nueva fábrica de Bosch en Dresde, estas obleas tienen un diámetro de 300 milímetros y, con solo 60 micrómetros de grosor son más delgadas que un cabello humano.

Estos elementos son apilados a una escala de milésimas o millonésimas de milímetro, y pueden contener hasta millones de materiales en un área muy pequeña.

Por ello, aunque se hayan anunciado muchos planes para construir plantas de semiconductores, el proceso es caro, y muy complejo.

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