Antes de que Donald Trump iniciase su segundo mandato al frente de la Casa Blanca, el Gobierno de Estados Unidos había reservado 400 millones de dólares para comprar una flota masiva de Tesla Cybertruck.
Con Elon Musk en el Gobierno, ese contrato acabó en nada porque generó una enorme polémica y provocó acusaciones de conflicto de intereses.
Adiós a la flota masiva de "vehículos eléctricos blindados" de La Casa Blanca
Ha pasado algo más de un año desde que Donald Trump se convirtió, por segunda vez, en Presidente de Estados Unidos. En ese momento, Elon Musk fue una de las estrellas del Gobierno de Trump porque se puso al frente del Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE) y lo cierto es que el magnate no perdió el tiempo porque enseguida puso en marca recortes masivos de contratos y empleos, pero, también en tiempo récord, sus decisiones a nivel político pasaron factura a sus empresas.
Además de caer drásticamente los beneficios de Tesla, en parte porque los inversores consideraron que Musk estaba distraído con la política, hubo otras cuestiones relacionadas con el periplo político del empresario que afectaron directamente a la salud de Tesla.
Es el caso del contrato de 400 millones de dólares que el Gobierno de Estados Unidos había preparado para comprar decenas de Tesla Cybertruck. La partida presupuestaria se aprobó a finales de 2024, cuando Joe Biden todavía era Presidente, y solo unos meses después, en febrero de 2025, ya con Trump en la Casa Blanca y Musk en el Gobierno, se convirtió en un problema para el propio Musk.
Hubo gente que señaló que esta partida presupuestaria suponía un conflicto de intereses porque beneficiaría a una de las empresas de uno de los miembros del Gobierno. El contrato se iba a adjudicar el 30 de septiembre de 2025, por valor de 400 millones y con una duración de cinco años.
En plena crisis reputacional de Tesla y sus beneficios cayendo en picado por la nueva faceta política de Musk, estos 400 millones no le hubieran venido nada mal a la marca americana, sobre todo, si tenemos en cuenta que iban a ser a cambio de comprar decenas de Tesla Cybertruck, un coche que comenzó bien su andadura comercial, pero que enseguida se vino abajo, hasta el punto de convertirse en un gran problema para Tesla porque sus ventas estaban (y siguen) lejísimos de las previsiones que tenía el fabricante.
Lo cierto es que no iba a ser la primera vez que una empresa de Elon Musk firmaba un contrato con el Gobierno estadounidense, pero, con Musk como mano derecha de Trump, la situación había cambiado y un contrato como ese, que no era precisamente pequeño, ponía a Musk en la diana de la opinión pública.
Y es que no se podía decir que esa partida presupuestaria no fuese un conflicto de interés, a pesar de que Musk llegó a asegurar que estaba completamente seguro de que Tesla no iba a recibir 400 millones de dólares por parte del Gobierno.
Como las críticas no cesaban, el Departamento de Estado de Estados Unidos editó el documento oficial de esa partida presupuestaria para borrar la palabra Tesla y cambiarla por un término más genérico: “vehículos eléctricos blindados”. De facto, eso seguía siendo una referencia directa a la Tesla Cybertruck, el único vehículo del mercado que coincidía con esa descripción.
Pues bien, no sirvió de nada porque eso no acabó con las quejas que hacían alusión al conflicto de intereses, es más, se decía que Musk había preparado ese contrato para colocar decenas de Cybertruck que habrían cogido polvo de otra manera.
Al Gobierno no le quedó otra que recular y terminó anunciando que el plan de comprar “vehículos eléctricos blindados” se pondría en pausa de manera indefinida, alegando que esa licitación no era necesaria de forma inmediata. Fue la única forma de acabar con el escándalo político por los vínculos de Elon Musk con el Gobierno.
I’m pretty sure Tesla isn’t getting $400M. No one mentioned it to me, at least.
— Elon Musk (@elonmusk) February 13, 2025
Más de un año después, el proyecto del Gobierno de adquirir una flota gigante de Tesla Cybertruck sigue congelado, aunque Elon Musk ya no forma parte de ese Gobierno.
Hace meses que el magnate abandonó su carrera política (al menos de momento), según él, porque se sintió profundamente decepcionado con el gran proyecto de ley fiscal y gasto que impulsó Trump. La crisis que estaban viviendo sus propias empresas por culpa de esa aventura política también tuvo mucho que ver en su decisión.
Imágenes | White House
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