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AVC: cuando 'Los autos locos' se hacen autónomos

AVC: cuando 'Los autos locos' se hacen autónomos
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La SparkFun's Autonomous Vehicle Competition, AVC para los amigos, aglutina a un montón de frikis de esos que se encuentran en una estrecha intersección en un diagrama de Venn: frikis de los gadgets con olor a gasolina, o al revés: frikis de los trastos con ruedas y con aroma a transformador recalentado. La próxima cita, la próxima competición, será el próximo 21 de junio en Colorado, Estados Unidos.

Se trata de un evento que año tras año gana adeptos. Sin ir más lejos, en la última edición, la de 2013, un tercio de los participantes eran primerizos. Entre los cacharros sobre ruedas que se presentan hay de todo, luchando por la victoria tanto por tierra como por aire. De todo, con una condición: que el vehículo participante se guíe y se mueva por si solo.

En esta extraña carrera que parece sacada de la imaginación de los guionistas que dieron vida a 'Los autos locos', compiten varias categorías, a cuál más descalabrada, a saber:

  • Micro / PBR. Por menos del equivalente a 250 euros, vehículos terrestres pequeños, de los que caben en una caja de 25 x 15 x 10 cm (medidas originales en pulgadas).
  • Dopaje (traducible libremente como "hay que estar colgao"). El más grande, malo y caro vehículo que se pueda fabricar (de mil dólares en adelante).
  • Locomoción No Tradicional. Un andador, un saltador modificado, una rueda de hámster motorizada...
  • Peloton (sic). El resto de vehículos que no encajan en ninguna otra categoría; ahí, a lo loco.

Esto, por lo que respecta a vehículos terrestres. Y en cuanto a aéreos, la cosa es un poco más seria, pero tampoco mucho más:

  • Ala fija. Todos los aviones tradicionales o cualquier aparato con una configuración de ala fija.
  • Giratorios. Quadcopters, helicópteros y otros artilugios con alas giratorias.

En todos ellos abunda la cacharrería que necesitan los artefactos para moverse. Entre la lista de equipamientos que leemos que se emplean, la controladora más utilizada es una ArduPilot Mega 2.5, con acelerómetro, giroscopio, sensor magnético, sensor de presión y conector de GPS. El 80 % de los vehículos terrestres usan GPS, aunque ni es obligatorio ni los que lo montan lo usan en exclusiva, mientras que un 10 % se guían por ultrasonidos, como los murciélagos.

Y sí, se trata de una competición bastante estrambótica, para qué nos vamos a engañar.

Más información | SparkFun

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