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Las multas a distancia por el uso del móvil y del cinturón son cualquier cosa menos por tu seguridad

Las multas a distancia por el uso del móvil y del cinturón son cualquier cosa menos por tu seguridad
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Ya funcionan los detectores de uso del móvil y del cinturón en las carreteras españolas. Hay 70 puntos de detección en la red secundaria de carreteras donde la DGT está controlando, además de la velocidad, la utilización del móvil y el uso del cinturón de seguridad.

El funcionamiento de este tipo de detectores, que se venía anunciando desde finales del año pasado, viene determinado por una cámara que realiza de forma automática una ráfaga de fotografías del frontal del vehículo, a razón de 50 imágenes por segundo. Con la ayuda de un sistema informático, se analiza si el conductor comete o no una infracción de estos dos tipos. En caso de que se confirme la infracción, desde el centro de control se emite la correspondiente denuncia.

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En la última campaña de controles en las carreteras fueron denunciados 'in situ' 1.349 conductores por no usar cinturón de seguridad y otros 1.113 por utilizar el móvil.

Como novedad frente a los ya cotidianos radares de control de la velocidad, que por lo general (pero no de forma exclusiva) suelen apuntar hacia la parte trasera del vehículo del infractor, estos detectores se montan en unas pequeñas arquetas que apuntan hacia la parte delantera del vehículo, para poder capturar la imagen del conductor y sus gestos, especialmente aquellos que tienen que ver con el uso del móvil. Hasta ahora, sólo se realizaban estos controles por medio de agentes a pie de pista o bien con la ayuda de los conocidos helicópteros Pegasus, dotados de cámaras con un preciso control del teleobjetivo para poder detectar estas infracciones sin ser vistos por el conductor.

¿Por qué se emplazan estos controles en las llamadas carreteras secundarias?

Pegasus

Durante años, chirrió que los controles de velocidad se fijaran en las vías de alta velocidad, ya que se entendía que las autopistas y autovías podían registrar velocidades más elevadas de circulación, y también excesos de velocidad más pronunciados entre determinados conductores, pero eso no significaba necesariamente que los tramos controlados revistieran una mayor peligrosidad.

Ya hace un tiempo que la DGT ha rectificado esa forma de proceder. De hecho, a la hora de publicitar estos controles explican que el índice de peligrosidad de la red secundaria de carreteras es de 16,6 frente al índice de autovías (8,1) de autopistas (también 8,1) y de carreteras convencionales desdobladas (11,4). Además, los últimos datos publicados por DGT apuntan a que el 77 % de los fallecidos en las llamadas carreteras secundarias no utilizaba el cinturón de seguridad.

Controlar los vehículos a distancia es una medida que irá a más (sí, todavía más)

Pegasus

En definitiva, se trata de exportar la filosofía de los radares de control de la velocidad a la detección a distancia de otro tipo de infracciones, con lo positivo y lo negativo que eso conlleva.

Positivo, en el sentido de que esta metodología se puede entender como una acción encaminada a favorecer la seguridad de los conductores. Al fin y al cabo, utilizar el teléfono móvil durante la conducción distrae, y no utilizar el cinturón puede suponer no sólo unos mayores daños para el infractor sino para cualquiera que se encuentre a su alrededor, si el conductor sale proyectado.

Negativo, en el sentido de que esta metodología sólo sanciona a los infractores, sin notificarles nada cuando la cámara los pilla in fraganti. Nada que no se haya dicho ya sobre los cinemómetros autónomos que se emplean para el control de la velocidad sin que un agente haga que el conductor tome conciencia inmediata de la infracción de tráfico, y no digamos ya sacarlo unos cuantos minutos de la circulación, mientras se le notifica la denuncia, por su seguridad y según el caso por la del resto.

El asunto es que esto irá a más. A los primeros 70 controles telemáticos de uso del cinturón y el móvil se sumarán nuevos emplazamientos en un futuro no muy lejano, además de una mayor proliferación de radares de tramo y la adquisición de cinemómetros de pistola, poco frecuentes hasta ahora en España. Nada que objetar si no fuera porque esta forma de proceder, a distancia, es la que consigue que el conductor viva la asepsia de la sanción, más que la concienciación. La corroboración de que "por tu seguridad" es, más que nunca, un lema carente de sinceridad.

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