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La DGT se mostraría favorable a limitar la potencia en función de la experiencia

La DGT se mostraría favorable a limitar la potencia en función de la experiencia
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Hoy el Director General de la DGT, Pere Navarro, ha hecho unas interesantes declaraciones. En relación a una posible reforma para limitar los coches potentes a los conductores noveles, ha sicho “no es descartable”. En más de una ocasión me he posicionado a favor de una reforma de ese tipo.

Bueno, habría que matizar, coches potentes o con una relación peso/potencia elevada, no es lo mismo 170 CV en un Fiat 500 que en un SUV de dos toneladas. Al caso, Navarro añadió: “suena raro que al día siguiente de sacarse el permiso de conducir puedas llevar un coche de altísima cilindrada y altísima potencia”.

Desnudando la afirmación de exageraciones (¿a qué le llamamos altísima cilindrada? ¿a un 8.0?) nos quedamos con la idea: hoy día, si la economía o los contactos lo permiten, es posible sacar el examen práctico y al tener el permiso físico, poder conducir un coche de cualquier potencia, nada lo impide, mientras no pases de 80 km/h.

Alfa MiTo

En el mundo de la motocicleta y el ciclomotor se han impuesto límites, en función de la experiencia, restringiendo las más potentes a quienes tienen más años de carnet y superen las pertinentes pruebas (aunque no cuentan el kilometraje, todo es relativo como podemos ver). Pero, en turismos, nada.

En mi primer año de carnet, debido a mi profesión, conduje coches de hasta 270 CV. No engañaré a nadie, es más fácil hacerse con un coche poco potente que uno que corre más que tu cabeza. Empecé “tarde”, me lo saqué a los 21 años, antes seguramente habría tenido más problemas para controlarme.

No pretendo atacar a nadie por su edad, pero seamos sinceros, es más fácil tener las hormonas bajo control cuando vas cumpliendo años. Con una reforma así, podría haber alguna injusticia, como que un chico de 18 años que es Campeón de España en la categoría X tenga que conformarse con un coche de “poca” potencia.

Ferrari 355

Y precisamente refiriéndose a eso, han salido al trapo algunas asociaciones de automovilistas. Desde el RACE y AEA opinan que el problema no es ni la potencia ni la velocidad, sino la formación de los conductores. De acuerdo, formemos a mejores conductores y tendremos esos parámetros más controlados.

Mientras no tengamos mejor formación, pues potencia y velocidad pueden ser peligrosos, cada uno tiene sus ejemplos y seguro que no hace falta que me explaye. Ojo, que la formación no es todo, que hay personajes que salen en “Callejeros”, que acaban de sacarse el carnet, y ya son lo peor.

La formación sin asimilación no sirve de nada, el que no quiere aprender, no aprende, luego es otro obstáculo en el que habrá que incidir. De otra forma no podemos explicarnos cómo hay chavales con la “L” que no se abrochan el cinturón de seguridad o que beben la misma cantidad de alcohol que a un servidor le dejarían tumbado en la esquina de un bar.

Mercedes

Por mucha formación que recibamos, sigue habiendo un proceso de aprendizaje que lleva tiempo, luego es positivo que durante ese tiempo, se conduzca algo más controlable. Además, aunque la potencia puede ser sinónimo de seguridad en algunas circunstancias, la realidad es otra, todo lo demás es demagogia.

Cuando tienes un coche de una potencia moderada, tienes más claros los conceptos de margen, no delegas en los caballos que te solucionen la papeleta si cometes un error de cálculo. Tampoco hay que irse a extremos, también hay coches con prestaciones demasiado justas, más bien me refiero a algo tirando a medio.

Ahora bien, si se lleva a cabo una reforma así, el sistema sancionador deberá ser lo suficientemente disuasorio para evitar la tentación de coger el BMW de papá o el pepino de tu amigo. Algo parecido a lo de hacer prácticas de carnet ilegales, si te pillan, aparte de paquete, no te lo puedes sacar en dos años.

Toyota Verso

De todas formas, ya que están, podrían hacerlo bien del todo, y es limitar por lo general los turismos de alta potencia específica a aquellos conductores que reunan ciertas cualidades y aptitudes, y que no valga simplemente la cantidad de polvo que acumula el carnet. Eso ya sería más impopular, pero creo que efectivo. Lo llamo carnet por niveles.

Pensad por un momento en que el utilitario más cutre del mercado alcanza 150 km/h, que los compactos de 100 CV alcanzan casi 200 km/h y que hay todoterrenos que pueden ir a ritmos parecidos. Las prestaciones de los coches aumentan más rápido que la capacidad media de los conductores de dominarlos, ayudas aparte.

Hace solo 30 años, los coches imponían unos límites muy notables, pero la tecnología ha avanzado demasiado, y cuantas más ayudas a la conducción y más mejoras en el confort, más banalización del riesgo. Ejemplos: “a 120 km/h me duermo con mi coche” o el “con el ESP puedo pisarle más en tramos de montaña”.

Fuente | La información

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