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El Gobierno estudia cómo hacer que la bicicleta sea el medio de transporte principal tras el confinamiento

El Gobierno estudia cómo hacer que la bicicleta sea el medio de transporte principal tras el confinamiento
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El Gobierno contemplará implementar la bicicleta como el principal de medio de transporte para mantener el distanciamiento social cuando acabe el confinamiento, al igual que hará Francia.

Así lo ha asegurado la vicepresidenta cuarta y ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, a través de su cuenta personal de Twitter, donde ha emitido un mensaje en el que tacha la iniciativa como una "idea buenísima y una gran oportunidad en el marco de una movilidad distinta".

En dicho mensaje, la ministra daba respuesta a un Tweet de Ignacio Escolar, director de eldiario.es, en el que se difundía una información de dicho medio haciéndose eco del diario Le Parisien, que asegura que Francia valorará esta medida una vez acabe su confinamiento estricto el 11 de mayo y comience a volver a la normalidad "progresivamente".

Pierre Serne, ex vicepresidente de transportes del área metropolitana de París y encargado de tratar de desarrollar esta medida en el país galo, explica las secuelas psicológicas relativas a la movilidad que se prevé queden tras la pandemia:

"Todo el mundo coincide en que después de la epidemia habrá un rechazo colectivo a los transportes públicos. Si no se quiere coger el metro, el bus o el coche para ir a trabajar por miedo al contagio, habrá que poder moverse", asevera Serne.

La bici, "una aliada" contra el COVID-19

Carril Bici

En España, asociaciones y colectivos ciclistas como ConBici reclaman que la bicicleta sea "un vehículo de movilidad activa" durante el estado de alarma puesto que la consideran "una aliada en las medidas de prevención de la transmisión del coronavirus", ya que, según alegan, "permite la distancia social entre la ciudadanía, descongestiona el transporte público y contribuye a mantener bajos los niveles de contaminación".

Por su parte, Pedalibre se ha manifestado en la misma dirección reivindicando diversas medidas, entre las que se incluye que se habiliten corredores ciclistas o carriles bici provisionales aprovechando el descenso del tráfico en las vías urbanas, una fórmula que ya se ha explorado en ciudades como Bogotá, Nueva York o Helsinki, según relata El País.

Pero estos no son los únicos ejemplos a nivel internacional que apuestan por soluciones basadas en las dos ruedas. En Wuhan, el primer foco de COVID-19 en China, la empresa Hellobike contrató más personal para poder desinfectar con frecuencia las bicis que alquila por minutos y redistribuirlas en lugares estratégicos, como hospitales y tiendas de alimentación.

Sin embargo, en nuestro país se ha apostado hasta ahora por una estrategia opuesta. Como ejemplo, el servicio de bicicletas públicas de Madrid BiciMad suspendió el pasado 16 de marzo sus operaciones.

En cualquier caso, cabe recordar que la bicicleta no es un medio de transporte privado prohibido siempre que se utilice para realizar algún desplazamiento permitido y en la forma adecuada, a pesar de que se han vivido episodios que sembraron la duda como el vídeo viral del ertzaina abroncando a un ciclista.

Si atendemos al Real Decreto 463/2020, de 14 de marzo, por el que se declara el estado de alarma, en el Artículo 7 se establecen las limitaciones de la libertad de circulación de las personas durante dicho periodo y no se prohíbe explícitamente ningún tipo de vehículo para fines propicios.

Guardia Civil Mascarilla

Además, el Ministerio de Justicia aclaró esta cuestión en un documento en el que dio respuesta a las cuestiones planteadas sobre la interpretación del Real Decreto:

“Como puede observarse, la voluntad del legislador es que aquéllas actividades para las que se permite la circulación de las personas durante la vigencia del estado de alarma se realicen en todo caso “individualmente”, ya se haga la circulación andando, corriendo, en bicicleta, en motocicleta o en cualquier tipo de vehículo”.

Por tanto, la bicicleta está permitida siempre que se emplee como medio de transporte y no para realizar deporte. Las multas por incumplir el estado de alarma van de 100 a 600.000 euros, según la gravedad, y pueden implicar penas de prisión de tres meses a un año.

Imagen superior | David Marcu/Unsplash

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