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Cuando estrellar un coche se convierte en un arte necesario

Cuando estrellar un coche se convierte en un arte necesario
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Hace un mes hablé contigo sobre la seguridad de los coches y por esas mismas fechas los chalaos de ‘Fifth Gear’ estampaban un Ford Focus a 120 mph. El resultado, si estuviste al caso cuando te lo contó Hatzive, era parecido a enzipar el coche para que ocupase menos. Y si no has visto el vídeo, espera un momento y te lo vuelvo a poner, que hoy voy a hablar sobre crash tests y en vez de tanto cabezón naranja tiraré de vídeos, que a mí los destrozos motoriles siempre me han parecido curiosos.

Pero siempre, vamos. De pequeños, uno de mis hermanos estudiaba duro porque quería acabar algún día “haciendo coches”, y luego estaba yo, que le metía martillazos a las miniaturas Guisval para ver por dónde se petaban. Con los años, él pasó por Bosch, Renault y Airbus (que lo que hacen no son coches pero igualmente se mueven), y yo he acabado… como ves: perpetrando estos artículos.

Todo esto debe de venir por la visita que hice al centro de pruebas de choque de Ford en Alemania para Circula Seguro (y que, por cierto, no está relacionada con el patrocinio del Especial Mantenimiento aquí en Motorpasión). El caso es que hoy me apetece volver a la niñez y liarme a cacharrazos con los coches. No es Dolorpasión™, pero se le puede llegar a parecer.

Sin más, te invito a revisitar el vídeo de cómo romper un Focus contra un muro a 193 km/h, y cuando te repongas seguimos. Sé que el documento es largo y que está en inglés (aunque yo lo he pillado bastante bien, y si lo pillo yo…), pero vale la pena verlo enterito, de principio a final:

Claro, cuando uno ve cómo queda un coche que se la pega a casi 200, piensa varias cosas:

  • a) Imagen de una lata de Coca-Cola chafada y tirada en la calle.
  • b) Hombre, ya es raro que uno se meta una nata a esa velocidad.
  • c) Lo que no pasa en un año pasa en un día.
  • d) Las tres respuestas anteriores son correctas.

Yo estoy entre la c y la d, la a es demasiado obvia y la b, a poco que le eches imaginación, tanto te da pegártela contra un muro que dártela de morros contra otro coche idéntico a la mitad de velocidad, palabra del superdidáctico físico de guardia que tenemos en Circula Seguro. Vamos, que un leñazo frontal de dos coches idénticos que viajaran a casi 200 km/h no distaría mucho de esto. Pongamos que ambos conductores se distraen, uno con el iPhone y el otro con el Android, y no se ven venir la torta, por lo que no frenan. El resultado… ya lo has visto.

Y ahora un poco más en serio (todavía): la primera vez que vi el vídeo me impactó cómo llegó a comprimirse todo el coche y que del mismo cacharrazo se quedara de pie. Como dice el colega, “por los ocupantes, mejor no preguntar”. La desaceleración, a razón de 400 G, y que viva Newton.

De 193 a 0… en 68 milésimas de segundo

Voy con otro vídeo, esta vez correspondiente al test Euro NCAP del mismo Focus del siglo pasado, cuyas imágenes usaron como recurso los de ‘Fifth Gear’ en el reportaje que has visto antes:

A mí lo que me fascina de todo esto, ya lo expliqué cuando lo del crash test que presencié en directo, es la inmediatez con que pasan las cosas. En el vídeo de ‘Fifth Gear’, entre efecto y efecto de realización, se llega a apreciar un poco el asunto, pero te juro que vista una prueba de estas frente a frente, situado en primera fila y a poquísimos metros de distancia, la palabra “instantáneo” cobra más sentido que al comparar Nesquik y Cola Cao. A ver, que yo soy de Cola Cao, pero no es instantáneo ni de coña.

Cuando ves uno de esos tests Euro NCAP donde todos los coches acaban siendo maravillosamente seguros a 64 km/h, siempre que estampen el 40% de su morro contra el murete, perpendicularmente, no se cruce un chucho por el camino y los ocupantes se mantengan firmes en sus asientos como si les fueran a hacer un retrato con daguerrotipo; digo que cuando ves esos vídeos tan realistas, todo va aaaaaaa uuuuunnaaaaa vvveeeeeeeeeloooooooociiiiiddddaaaaaaaaddddd tan sumamente ralentizada que lleva a engaño.

Sí, sí. Ya sé que lo de grabar a 1.000 fotogramas por segundo se hace para tener pleno detalle de la evolución de cada elemento que se deforma, pero por el camino el usuario final que contempla el que será su próximo coche en el escaparate del Euro NCAP puede olvidar que en el mundo real™ las cosas pasan a la velocidad del rayo. Y los escaparates, escaparates son.

Bueno, y luego ya los hay que se te flipan diciendo que a 160-180 por hora controlan, claro. Vale, pues los maniquíes estos del Focus de ‘Fifth Gear’ se quedaron como sardinas en lata, y eso es lo que controlo yo. Plis plas, no hay más, hostiazo y se acabó. Instantáneo.

Del crash test real al crash test virtual y viceversa

Último vídeo, esta vez con imágenes originales de Ford y con montaje del que firma este artículo. Si no te gusta la música, lo siento; a mí me parece muy chorras y por eso me encanta:

Pero no todo iban a ser coches chafados y dummies destrozados. Supongo que ya sabes que en la historia de los crash tests se han hecho pruebas con de todo: desde cachos de hierro, pasando por cerdos (animales del género porcino, quiero decir) hasta cadáveres y también personas que todavía no estaban muertas, aunque del susto bien podían haber acabado en el cortijo de los callados.

La cosa es que hoy en día ya se trabaja de forma habitual con la prueba de choque por ordenador. Por poner un ejemplo, y ya que hablamos de un Ford Focus espichado a lo bestia, el Focus nuevo se ha probado en pantalla como unas doce mil y pico de veces antes de estrellar uno solo en la pista de pruebas. Hombre, si en el centro que visité yo se realizan como 200 tests al año, que ya es, echemos cuentas del ahorro que se consigue con la ayuda del software adecuado.

Ahora, la cosa estaría en conseguir un software más logrado aún que el GTA para que los lerdos que van por ahí tuvieran un lugar virtual en el que desquitarse matando viejas digitales con el volante de la Play. Es o eso… o buscarles un puesto de trabajo como dummy en ‘Fifth Gear’.

En Motorpasión | Transformando un Ford Focus en un sello: Crash test a 193 km/h

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