Las carreteras españolas están peor que nunca y nos está costando una pasta a todos: arreglar un solo kilómetro ya supone 100.000 euros

Más de la mitad de la red presenta daños graves y el coste de repararla no deja de aumentar

Carreteras destrozada Craig Chilton Unsplash
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Irene Mendoza

Arreglar un kilómetro de carretera en España puede costar hoy hasta 100.000 euros si requiere una rehabilitación estructural completa. Hace apenas unos años esa misma actuación rondaba los 85.000. El encarecimiento del betún asfáltico, la inflación y la falta de inversión sostenida han disparado la factura, pero no son los únicos factores.

A esto se suma la falta de inversión y conservación continuada. El resultado, más que evidente tras las últimas borrascas, se traduce en cientos de tramos que se han llenado de grietas y socavones, con el peligro que eso supone. Pero, ¿Cuánto cuesta mantener la red viaria? y ¿por qué seguimos acumulando déficit?

Las carreteras españolas, en el peor momento de su historia

Según recoge La Voz de Galicia, reparar un carril de un kilómetro aplicando una sola capa de aglomerado cuesta alrededor de 50.000 euros. Si la intervención es más profunda, con dos capas y refuerzo estructural, la cifra asciende hasta los 100.000 euros por kilómetro. El precio del betún, componente esencial del asfalto, ha subido cerca de un 25 % desde 2019 y ronda los 700 euros por tonelada según el procedimiento de justificación de precios del Ministerio de Transportes.

Pero el problema no es el coste unitario, también el volumen: España cuenta con más de 100.000 kilómetros de carreteras públicas. De ellos, unos 26.000 pertenecen a la Red de Carreteras del Estado y cerca de 70.000 a las comunidades autónomas. Mantener semejante infraestructura exige inversión constante.

Cuando se retrasa el mantenimiento, la factura crece. La Asociación Española de la Carretera cifra el déficit actual de conservación en casi 13.500 millones de euros, tal y como explicó su director técnico, Enrique Miralles, en declaraciones recogidas por AutoBild. En 2022 el déficit era de algo más de 9.000 millones. En pocos años ha aumentado en casi 4.000 millones por la inflación y por no actuar a tiempo sobre deterioros leves que acaban siendo estructurales.

El propio ministro Óscar Puente ha reconocido un déficit acumulado desde 2011 de 5.600 millones en la red estatal. Pero el sector insiste en que el problema es sobre todo presupuestario, más que técnico. España recauda en torno a 30.000 millones de euros anuales vinculados al sector de la carretera, pero esa cantidad no revierte de forma proporcional en su conservación.

Socavon Guardia Civil Fuente: Diario de Cádiz

Más tráfico, más lluvias y menos mantenimiento: la tormenta perfecta

El 90 % del transporte interior de viajeros y mercancías se mueve por carretera. El paso constante de vehículos pesados acelera el desgaste del firme. Si a eso se suman lluvias intensas y heladas como las de estas semanas atrás, el deterioro se multiplica: las fisuras iniciales permiten que el agua penetre hasta las capas inferiores del pavimento.

Así, lo que empieza como una grieta superficial acaba convirtiéndose en un socavón. Y lo que habría costado una intervención sencilla termina exigiendo una obra estructural mucho más cara. Un informe reciente de la Asociación Española de la Carretera ya advertía que más de la mitad de la red presentaba un estado grave antes de las últimas borrascas.

Cómo afecta a tu coche el estado de las carreteras y quién paga los daños

Las lluvias solo han acelerado un problema que venía de lejos. Y las consecuencias son pinchazos, llantazos, daños en suspensión o incluso en la dirección. Circular por determinadas vías se ha convertido en un riesgo mecánico real y la prueba está en que, tras las últimas borrascas, numerosos conductores han denunciado reventones provocados por socavones ocultos bajo el agua.

En estos casos, la administración titular de la vía debe responder, tal como establece la responsabilidad patrimonial recogida en el artículo 106 de la Constitución. Puede ser el Ayuntamiento, la Comunidad Autónoma o el Ministerio de Transportes, según el tramo. Eso sí, el conductor debe demostrar que el daño deriva directamente del mal estado de la calzada: atestado policial, fotografías, testigos y factura del taller son claves. El plazo para reclamar es de un año.

Mientras tanto, muchas pólizas no cubren neumáticos dañados por baches salvo que exista cobertura específica. En definitiva, la conservación de las carreteras no es un gasto accesorio: cada kilómetro que no se repara hoy acaba costando mucho más mañana, también a tu coche.

Imágenes | Unsplash, Diario de Cádiz

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