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Al final, las imprudencias se pagan

Al final, las imprudencias se pagan
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Como amantes de los coches, tendemos a pensar que los superdeportivos son el colmo de la seguridad y que no hay mejor conductor que un piloto de carreras. Hoy vamos a ver que, cuando eso se combina con imprudencia, la regla no tiene por qué cumplirse. El sábado el piloto Marin Čolak sufrió un aparatoso accidente de tráfico.

Ha competido desde pequeño en Alemania, es el único croata que ha competido en el Campeonato Mundial de Turismos (WTCC), también ha corrido en las Renault Formula Series y en la SEAT León Cupra Cup. Podemos pensar que este hombre conduce mejor que muchos de nosotros…

Marin, por lo visto, estaba picado con un Nissan 350Z negro, con cierto nivel de preparación, a lo largo de la autopista A6 de Croacia, entre Bosilkevo y Rijeka. Perdió el control del coche, se salió de la carretera, atravesó una zona de campo sin poder parar el coche y empezó a arder.

Accidente Marin Colak

El coche de Marin era un Ferrari, cosa que solo se puede apreciar rescatando una de las llantas o siendo un buen entendido en mecánica, porque el coche ha quedado irreconocible. Por un lado, Marin fue tremendamente afortunado, porque no llevando cinturón de seguridad, salió despedido y cayó “sobre blando”.

Quien no tuvo tanta suerte fue su acompañante, la modelo Ivana Obad, de 20 años, que murió, bien por el golpe, o abrasada viva. Quizás en este momento Marin quisiera haberse quedado ahí y no tener que cargar con eso en su conciencia durante el resto de su vida. No sé qué es matar a tu acompañante… pero debe ser muy fuerte.

Fue un sábado a las 12 del mediodía, con perfectas condiciones climáticas, en un tramo recto de autopista y con buen coche. Ni el coche, ni las condiciones favorables, ni la carretera… han podido evitar la tragedia anunciada, por lo que decir “accidente” debe cogerse con pinzas o comillas.

La policía croata se presentará como acusación por conducción temeraria y exceso de velocidad, y podría caerle también homicidio involuntario. Seguro que el señor Espada querrá corregirme a posteriori, pero esto podría considerarse extrajudicialmente como un asesinato, aunque sin premeditación, ni intención.

Čolak está vivo de milagro, primero por haber sobrevivido a un accidente a alta velocidad sin cinturón (la zona donde cayó fue providencial), segundo por las múltiples heridas que presentaba cuando fue atendido, antes de ir al hospital de Karlovac.

Es horrible lo que ha ocurrido, pero ni es ni el primero ni el último que causa un mal tan grande por un inocente pique. Al final, vale más tener un coche normalito, ser un conductor responsable y no hacer el tonto en la carretera, por muy buena que sea y por favorables que sean las condiciones. Al final, las imprudencias se pagan, y muy caras. Lo de menos ha sido el coche.

Vídeo | Dnevnik
Fuente | GT Spirit

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