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Volkswagen Scirocco R, prueba (parte 1)

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En febrero de este año, los concesionarios españoles de Volkswagen comenzaron a recibir las primeras unidades del Scirocco R, cuyo lanzamiento se había anunciado hacía solo unos meses conjuntamente con el Golf R.

Algunos recordaréis que cuando publiqué la noticia del lanzamiento de estos dos modelos por parte de Volkswagen, me preguntaba si realmente habrían conseguido lanzar un modelo con el apellido R que tuviese algo de equilibrio entre prestaciones y consumos, y no una máquina de tragar combustible y ofrecer pobres sensaciones como el anterior Golf R32.

Ha llegado el momento de comprobarlo por nosotros mismos, y para ello nada mejor que tener en nuestras manos en Volkswagen Scirocco R con cambio DSG y su motor 2.0 TSI de 265 caballos durante unos días, para ver de lo que es capaz. ¿Queréis saberlo?

Volkswagen Scirocco R

El Volkswagen Scirocco R tiene una línea muy deportiva, ya que el modelo del que deriva llama la atención allá por dónde va gracias a las formas de su carrocería, una mezcla entre coupé deportivo y compacto que le han permitido posicionarse en un escalón completamente nuevo dentro del segmento de los coches compactos deportivos.

Y partiendo de esta base, el Volkswagen Scirocco R ha sufrido muchos otros cambios que realzan su aspecto agresivo dándole un toque de deportividad muy acertado, al menos para mi gusto.

Comenzando por la parte delantera, ahora el faldón tiene un nuevo diseño, en el que destacan tres partes claramente diferenciadas. En el centro una entrada de aire de grandes dimensiones y a los lados dos entradas de aire separadas de la central por unos pilares pintados en el color de la carrocería son suficientes para cambiar por completo su aspecto.

Volkswagen Scirocco R

Pero ahí no acaban los cambios del frontal, ya que ahora la parrilla negra que separa el capó del paragolpes está pintada en color negro brillante, e incorpora un discreto logotipo R que le identifica respecto al resto de Scirocco.

También ahora hacen acto de presencia las luces diurnas (de LEDs en opción), un elemento que comienza a hacerse indispensable en todo coche que quiera tener un punto diferencial respecto al resto, y que en este caso mejoran considerablemente el aspecto exterior del coche. En 2011 será obligatorio.

Otro detalle que permite saber si estamos delante de un “todopoderoso” Volkswagen Scirocco R son las llantas, que en esta versión tienen un diseño específico que le sientan de maravilla.

Volkswagen Scirocco R

Las de serie son de 18 pulgadas con diseño de cinco radios triples, igual que en sus “primos mayores” los Audi RS6, pero en el caso de la unidad de pruebas las llantas habían crecido hasta las 19 pulgadas, un tamaño que podría llegar a parecer exagerado para un coche de este tamaño, pero que por las características formas de su carrocería, no parecían para nada sobredimensionadas.

Es más, formarían parte del equipamiento opcional con el que equiparía un hipotético Volkswgen Scirocco R.

Estas llantas además dejan ver las pinzas de freno, también pintadas en color negro brillante y con el logotipo R impreso en color gris. Estas combinan con otros detalles del coche como los espejos retrovisores exteriores, que son de color negro brillante y mantienen la forma aerodinámica y estilizada del modelo original.

En la trasera, el faldón también crece considerablemente en tamaño, y ahora alberga las dos salidas de escape, situadas en posición simétrica respecto al centro del coche, cada una a un lado y con forma ovalada de grandes dimensiones.

Volkswagen Scirocco R

La trasera se ve completada con un alerón de considerables dimensiones, que al igual que ocurre con otros puntos del coche, pasa bastante desapercibido en el conjunto.

Así pues, en Volkswagen han sabido retocar debidamente el Scirocco para imprimirle el aspecto que necesita tener el que va a ser el máximo exponente deportivo de los modelos compactos de la marca alemana junto con el Golf R, hermano mellizo de este.

Y lo han sabido hacer con la finura suficiente para que esa deportividad no sea exagerada, consiguiendo un conjunto que podría destacar de igual forma aparcado en la puerta de una discoteca de moda que entrando a hacer unas tandas en cualquier circuito de España, algo de lo que otros no pueden hacer gala. Por ahora parece que el trabajo está bien hecho. ¿Pasamos al interior?

Continuará...

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