El Volkswagen Polo acaba de dar un giro de 180 grados. Se despide para siempre de los motores de gasolina y se convierte en un modelo completamente eléctrico. Es una maniobra arriesgada por parte de Volkswagen, pero también es congruente con sus objetivos en Europa para los próximos años.
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Estamos ante la séptima generación del Polo, que ahora se llama ID. Polo por aquello de encajar en la nomenclatura de coches eléctricos de Volkswagen y también para diferenciarse del Polo normal. La llegada de esta versión eléctrica no implica el adiós al de gasolina de manera inmediata; ambos modelos convivirán en el mercado por algunos años, pero tarde o temprano se despedirá definitivamente el de gasolina.
El ID. Polo es uno de los modelos clave para Volkswagen a corto plazo. Apunta a convertirse en uno de sus nuevos superventas y lo hace con un gancho interesante: un precio que puede quedar en 17.900 euros con todos los descuentos de marca y ayudas del Plan Auto+, aunque su PVP parte de 25.990 euros y puede llegar hasta 38.920 euros para el tope de gama.
Estamos ante la plot twist del Polo
El ID. Polo marca la plot twist más grande en la historia de este modelo y, sin embargo, a simple vista aún es fácil reconocerlo como un Polo... según el ángulo del que lo mires. El frente mantiene sus característicos rasgos horizontales y los combina con una nueva parrilla luminosa. La trasera es la que persigue el cambio más radical: abandona los pilotos cuadrados que lo han distinguido por décadas y ahora apuesta por luces más delgadas y rectangulares.
Mide 4,05 metros de largo, es decir, es 2 cm más corto que el Polo de gasolina, pero su nueva arquitectura eléctrica le permite aprovechar mejor el espacio. Las plazas traseras ganan lugar para piernas y el maletero es, en definitiva, el mayor beneficiado de esta nueva plataforma. Su capacidad ahora es de 441 litros.
Más allá del espacio, el interior del ID. Polo marca una evolución en calidad y tecnología. Volkswagen fue muy audaz al elegir los materiales del salpicadero: no son los más costosos, pero el uso de tela y de diferentes texturas realza mucho la sensación de refinamiento a bordo. Las pantallas (de 10,25" para el cuadro de instrumentos y de 13" para el sistema multimedia, incluidas de serie) tienen buena resolución, una interfaz muy cuidada y, lo más importante, ya no sustituyen a los botones físicos. Volkswagen reconoció su error y trajo de vuelta controles físicos tanto en el salpicadero como en el volante.
Entre las curiosidades el Polo hay un "modo retro" para las pantallas, donde sus gráficos imitan a los instrumentos y salpicadero del primer Golf. Parece una función inocente, pero delata algo muy importante: en medio de marcas nuevas y modelos chinos, Volkswagen juega la carta de la tradición. Por eso mismo es que el ID. Polo se llama así y no ID. 2, como iba a nombrarse originalmente. Los ID. 3, ID. 4, ID. 7 y compañía irán saliendo del mercado para abrir lugar al ID. Golf, al ID. Tiguan, etc.
Hablemos de equipamiento. La gama del ID. Polo en España está compuesta por tres acabados: Match, Life y Style. De serie incluye faros LED con asistente de luces de carretera, Park Pilot trasero, control de crucero adaptativo, carga bidireccional y llantas de acero de 17" con tapacubos. El resto de los acabados va sumando acceso sin llave, llantas de aleación de 18" a 19", cámara de visión trasera, alarma, cargador inalámbrico, faros Matrix LED, asientos con calefacción, entre otros.
Hasta 454 km de autonomía combinada
El Volkswagen ID. Polo utiliza la plataforma MEB+ de Grupo Volkswagen, la misma que da (o dará) vida a otros modelos eléctricos pequeños de la familia, como el CUPRA Raval, el Skoda Epiq y el Volkswagen ID. Cross. Esta arquitectura aporta mucha flexibilidad en cuanto a tamaños de batería y motores. En España hay tres niveles de potencia y dos baterías disponibles:
- 116 CV con batería LFP de 37 kWh
- 135 CV con batería LFP de 37 kWh
- 211 CV con batería NMC de 52 kWh
En su configuración más asequible, el ID. Polo promete una autonomía de hasta 329 km en ciclo WLTP combinado. Admite corriente continua de hasta 90 kW, lo que le permite subir del 10% al 80% de la carga en 23 minutos. Con la batería de 52 kWh, subir ese mismo porcentaje toma 24 minutos, gracias a una potencia de carga de hasta 105 kW. Su autonomía total es de 454 km en ciclo WLTP combinado, aunque en ciudad homologa hasta 586 km.
Hablemos de sensaciones. Durante su lanzamiento pudimos conocer la configuración más potente de la gama, la de 211 CV con batería de 52 kWh. La potencia le queda bastante holgada y, gracias al par instantáneo propio de un coche eléctrico, se siente como un coche ágil. También contribuye una suspensión ligeramente más firme de lo esperado. No penaliza del todo la comodidad en ciudad, aunque habrá a quien le resulte algo "saltón" cuando haya baches o asfalto en mal estado.
Se fabrica en España y ya está a la venta
El Volkswagen ID. Polo se produce en Martorell, en la misma fábrica que el CUPRA Raval. Su PVP parte de 25.990 euros, con lo cual no es precisamente un subcompacto asequible, pero los descuentos de marca y las ayudas del Plan Auto+ lo pueden volver incluso más barato que la versión de gasolina. Volkswagen dice que puede quedar en 17.900 euros.
El Polo eléctrico no ha sido el primer modelo de la categoría en llegar y ahora ya se enfrenta a una buena cantidad de competidores, como el propio CUPRA Raval, el Renault 5, el Geely E2, el Opel Corsa-e y el Peugeot e-208.
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