45 años después, la Fórmula 1 regresó a Madrid. No fue al Jarama, como en 1981, sino al nuevo circuito urbano de Madring, ubicado por las calles de IFEMA y Valdebebas. Motorpasión ha estado allí durante todo el fin de semana para vivir el Gran Premio de España, y la conclusión es clara: un evento gigantesco que se ha olvidado de lo más importante.
Trabajar como periodista en Madring ha sido fácil, muy fácil. Tanto dentro como fuera del circuito. Las comunicaciones han sido un éxito y el paddock fue un gigantesco espacio común lleno de comodidades. El único problema es que falló lo más importante: desde el viernes todos barruntamos que iba a ser imposible adelantar y la carrera sería aburrida.
El Metro de Madrid cumplió con nota y el paddock fue un espacio inmejorable
Para empezar, vamos con lo positivo. Y lo mejor con diferencia del Gran Premio de España es que Madrid estuvo a la altura. Concretamente, sus comunicaciones. Madring es uno de los pocos circuitos de Fórmula 1 a los que se puede ir en Metro hasta la misma puerta, y el servicio funcionó increíblemente bien todo el fin de semana.
Era de esperar que hubiese momento de acumulaciones y caos durante el fin de semana, pero eso no ocurrió. La Línea 8, que no es la más potente de Metro Madrid, cumplió con su cometido con asombrosa suficiencia. Con buena frecuencia de trenes y sin vagones muy repletos ni siquiera a las horas punta del evento, ni para entrar ni para salir.
Dentro de Madring, para los periodistas que acudíamos a cubrir el evento las facilidades fueron máximas. La sala de prensa, ubicada en el pabellón 5, estaba perfectamente equipada. Pantallas enormes con toda la información deportiva necesaria, frigoríficos con agua disponible en todo momento, mesas amplias y un restaurante donde desayunar, comer, merendar y hasta cenar de menú.
Claro que la comida era lo de menos en el paddock de Madring, porque había puestos por todos lados. Cortadores de jamón, pizza, tortilla de patatas (con y sin cebolla) y un puesto de pasta Barilla, patrocinador oficial de la Fórmula 1. Si te ibas con hambre de Madring era por falta de tiempo, no por falta de oportunidades.
La pista en sí no tuvo los problemas de bisoñez que hemos visto en otros circuitos nuevos, y eso también es de resaltar. Recordemos que en el primer día de Las Vegas una tapa de alcantarilla salió volando y golpeó al coche de Carlos Sainz. En otros circuitos nuevos hemos visto asfaltos desastrosos, que se han levantado o incluso que le han salido agujeros, como el de Goiânia este año en MotoGP.
Con el pase de prensa pudimos acceder a todas las gradas del circuito, aunque quizá moverse por dentro de él sí que hubiese sido mejorable. Para abarcar tanto espacio eran necesarias más furgonetas, o al menos más frecuencia de las que había. Nada que no sea mejorable de cara a próximas ediciones.
El paddock era lo más gigantesco que se ha visto en la Fórmula 1, al nivel de Miami. Recorrerlo entero requería de fondo físico, especialmente bajo los más de 30º que azotaron Madrid a principios de septiembre. Sin embargo, pasar calor era difícil: todo el paddock estaba plagado de zonas de sombra donde sentarse a descansar.
De hecho, había directamente pabellones habilitados para zonas de descanso con aire acondicionado, justo en la parte trasera de los boxes de algunos equipos. La experiencia de estar en el paddock de la Fórmula 1 es algo totalmente diferente: igual te cruzas de frente con David Beckham que casi te atropella Kimi Antonelli en patinete mientras toca una bocina.
El domingo el paddock se convirtió directamente en un desfile de VIPs y celebridades. Desde José María Aznar hasta Vinicius Junior, pasando por José Mourinho, Omar Montes, Rafa Nadal o, por qué no decirlo, celebridades de internet a las que no terminabas de reconocer, pero que intuías que eran famosos porque la gente se arremolinaba alrededor.
Esto último era especialmente hiriente porque al lado, apoyado contra el camión del equipo Cadillac, estaba Emerson Fittipaldi. Bicampeón del mundo de Fórmula 1, una leyenda viva. Solo, sin que nadie le hiciese demasiado caso, mirando el móvil mientras una multitud fotografiaba a Omar Montes. Nadie reconocía a Fittipaldi. Y ese es precisamente el problema de Madring y de la actual Fórmula 1.
Madrid deberá mejorar su circuito para 2027 si no quiere convertirse en un meme
Estar en el paddock de la Fórmula 1 te emborracha de glamour. Entre que ves pasar a Zinedine Zidane por aquí, a Fernando Alonso en patinete por allá y al rey de España por el otro lado, no te acuerdas de para qué estaba allí: una carrera de Fórmula 1. El paddock es una burbuja en la que viven quienes dirigen el mundial, y allí es difícil acordarse de que lo importante aquí son los coches en pista.
Eso explica cómo se ha podido llevar a cabo el atroz reglamento técnico de 2026, y eso explica lo que ha fallado en Madring: el circuito. Porque Madrid ha sido un Mónaco a más velocidad, y todos lo sabían desde el viernes. No ha sido solo la Fórmula 1, también la Fórmula 2 y la Fórmula 3 han sido procesiones sin opción de adelantamiento. Y si no se puede pasar, no merece la pena arriesgar.
Así que las carreras han sido monótonas. El asfalto era muy bueno, exageradamente bueno para un circuito nuevo. El agarre era altísimo. Eso podría parecer algo a elogiar de Madring, y seguramente lo sea, pero también dio como resultado un fin de semana bastante limpio a nivel de incidentes en pista y golpes de teatro.
Madrid necesita cambiar su circuito urgentemente, si puede ser, ya para 2027. Si no lo hacen, corren el riesgo de convertirse en un meme. De que le coloquen una etiqueta de circuito aburrido de la que después es muy difícil librarse. Max Verstappen dijo que "con dos o tres arreglos se podría solucionar", y parece que ya están manos a la obra.
Además, pudimos ver gradas que no había dado tiempo a terminar, y que estaban aún en arena. Es entendible que algunos detalles no pudiesen estar terminados, de hecho se notó una gran mejora en el propio paddock de jueves a viernes, pero quizá lo más decoroso sería compensar a esa gente que pagó por un asiento y se encontró un banco de arena.
Es algo que estará solventado de cara a 2027, igual que deberían estarlo los lugares en las localidades de baja visibilidad que algunos usuarios han compartido a través de redes sociales. Son problemas, puñeteros si te tocan, pero esperables en un circuito completamente nuevo. Lo grave sería que se mantuviesen para la próxima temporada.
En cuanto al ruido, el sábado por la tarde y el domingo por la mañana decidimos dar una vuelta por barrios aledaños para comprobar cuánto se notaba. Pinar del Rey, Hortaleza, Canillas... ¿La realidad? Se escucha, pero el ruido no es para tanto. Aunque quizá desde la posición de alguien menos quemado por los coches se vea diferente.
Imágenes | Motorpasión
En Motorpasión | Carlos Sainz, sobre su sanción en Madring: "Fernando Alonso se quejó y logró que me penalizasen, como siempre"
Ver 0 comentarios