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Toyota Land Cruiser 3.0 D-4D, miniprueba en carretera

Toyota Land Cruiser 3.0 D-4D, miniprueba en carretera
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El Toyota Land Cruiser me llama la atención desde pequeño, cuando me subí en un serie 70 (que por cierto, se sigue fabricando hoy día, por extraño me parezca). Recientemente se presentó la oportunidad de hacer una buena panzada de kilómetros con el último modelo, así que hice la maleta.

Hice un viaje de Madrid a Teruel, me puse a los mandos del coche nada más salir de los límites de la autonomía madrileña. Se trataba de un Toyota Land Cruiser 3.0 D-4D de 173 CV. Conduzco habitualmente un motor de 3 litros de esta marca, pero esto es otro rollo: diesel, cuatro cilindros y mueve 2,1 toneladas con el mismo consumo (o superior).

La unidad que me tocó tenía cambio manual de seis velocidades. Hubiese preferido coger un automático, ya que además de que es más cómodo, reduce el consumo de gasóleo al tener una relación final más larga. Una vez que estuve correctamente sentado, el grupo del que formaba parte se puso en marcha.

Toyota Land Cruiser

Prueba en autovía del Toyota Land Cruiser

Mi primera impresión al mover el coche tenía que ver con el embrague: está duro como una piedra, hay que hacer fuerza para moverlo. Supongo que a la hora de hacer 4×4 tiene su utilidad, pero para la circulación diaria es todo un incordio. Y si eres bajito, te puedes hacer daño en la rodilla al cambiar de marcha (no es mi caso).

Los recorridos de la palanca de cambios van un poco duros, pero no más que en cualquier turismo con una caja parecida. En seguida salta la advertencia en el tablero que sugiere cambiar de marcha para gastar menos, obviamente solo es útil si se le hace caso. Otro conductor del grupo no pensaba lo mismo que yo.

El motor tetracilíndrico tiene mucha fuerza. Cuando el tráfico obligó a mi grupo a aminorar la marcha, llegando incluso a la detención total, bastó con levantar el embrague un poquito para obtener empuje instantáneo y movimiento. No es muy fácil calarlo, incluso cuando se es novel. El pedal avisa con antelación.

Toyota Land Cruiser

Afortunadamente las retenciones fueron desapareciendo y pudimos alcanzar velocidades decentes. Todos los Toyota Land Cruiser que me acompañaban, además del mío, tenían neumáticos especializados de campo Cooper Discoverer S/T (60% campo, 40% carretera) con unos gruesos tacos que rascan cualquier imperfección de la tierra.

La consecuencia en carretera era palpable, un notable ruido de rodadura y más aspereza en general. Luego pude comprobar lo que hay a cambio de esa incomodidad en el aburrido asfalto plano. Sin la suspensión KDSS que tienen las versiones más caras, el Land Cruiser es un todoterreno cómodo mientras se va en línea recta.

Bien entrados en Guadalajara abandonamos la A-2 y empezamos una ruta a través de larguísimas carreteras nacionales de doble sentido. Mi coche era el último del grupo y a veces quedé retrasado por culpa del tráfico. Adelantar con un bicho de dos toneladas requiere paciencia y espacio suficiente.

Toyota Land Cruiser

Atravesando carreteras secundarias

Con los 173 CV del motor D-4D adelantar no es difícil, basta con saber calcular las distancias. A este todoterreno no le pondría más potencia, no necesita ni un solo caballo más para circular, y por lo que pude comprobar en el campo, tampoco parece necesitar más. De todas formas, hablamos del motor de menos potencia de la gama.

No me costó apenas esfuerzo recuperar el ritmo de los que iban delante, a un ritmo de 100-120 km/h se podía ir en muchos tramos en los que la visibilidad no se medía en metros, sino en medio valle o un valle entero. Al abandonar la autovía, el consumo andaba un poco por encima de 10 l/100 km.

Una vez en carreteras secundarias, a pesar de frecuentes adelantamientos, el ritmo favorecía bajar un poquito el consumo, y de 10 l/100 km empezó a bajar la cosa a 9 l/100 km. La cifra de homologación de este modelo es de 8,5 l/100 km con la carrocería larga y -0,1 l/100 km con la corta.

Toyota Land Cruiser

La noche empezó a caer y a teñir el horizonte de tonos ocres y luego oscuros. Ya iba con las luces de cruce encendidas, algo básico en una carretera de doble sentido. La carretera empezó a rizarse más y llegaron algunos tramos con curvas. Ahí es donde se notó más no tener la mencionada suspensión KDSS.

De acuerdo, estamos hablando de un todoterreno de chasis de largueros y travesaños, que pesa sus 2.155 kg y que evidentemente tiene asociadas unas inercias. Incluso respetando al 100% los límites de velocidad de cada tramo y cada curva, el Toyota Land Cruiser muestra su faceta más marítima, se convierte en un barco.

Donde un turismo o SUV mediano no tendría ni que levantar el pie del acelerador, en el Land Cruiser se hace imperativo entrar ya frenado para no acrecentar la sensación de velocidad en plena trazada, y hablo de velocidades muy normalitas, no era un tramo de rally ni nada parecido.

Toyota Land Cruiser

Normalmente cuando hablamos de un SUV, le criticamos que no es buen todoterreno. Pero cuando un todoterreno es bueno de verdad, le criticamos que no es buen turismo. No podemos encontrar un todoterreno que suba por las paredes y que tenga el comportamiento de una berlina, no existe. Hay que elegir una cosa o la otra, o un término medio.

El Land Cruiser ha recibido en esta generación diversos cambios para ser un mejor turismo. No he tenido la oportunidad de probar la suspensión KDSS en carretera, pero desde luego sin ella, es lo que es, un todoterreno. Incluso en circulación estrictamente legal los balanceos están ahí, las leyes de la física son las que son.

De todas formas, el 4×4 japonés se desenvuelve bastante bien, y mucho antes de que entren en la cabeza ideas como el vuelco o la pérdida de control, aún hay margen, solo que el balanceo es el inicio de la advertencia. Un RAV4 lo haría mucho mejor, pero claro, es peor todoterreno. No se puede tener todo.

Toyota Land Cruiser

A la llegada al destino, ya en mitad de Teruel y donde no se veían almas por la calle, aparcamos los Land Cruiser. El consumo había bajado finalmente a 8,2 l/100 km, que incluso con el error de medición del ordenador, es más o menos lo que homologa. En autopista no me parece posible hacer eso, pero en carretera secundaria sí que puede (con estas ruedas).

En el viaje de regreso no iba conduciendo yo, y el ritmo fue más alto, sin pasar de 150 km/h. En esas condiciones el Land Cruiser bebe de lo lindo, superando los 12 l/100 km. Con esa aerodinámica, ese peso y ese desarrollo de cambio, lo raro sería que gastase menos a esa velocidad.

Mientras se vaya en línea recta, incluso a 150 km/h el Land Cruiser da una sensación de pisada sólida en vías rápidas. En las curvas es otro cantar. Está limitado a 180 km/h aunque el motor es capaz de mucho más. Si de mi dependiera, de 150 km/h no le permitiría pasar, es más que suficiente para un tanque de dos toneladas.

En Motorpasión | Toyota Land Cruiser 3.0 D-4D, miniprueba (parte 1, parte 2)

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